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Creo que la retrocompatibilidad en las consolas es una idea buenisima que se viene ofreciendo desde hace mucho tiempo atrás. Es una forma de que aquellos usuarios que no disponian de una consola puedan disfrutar de titulos de la anterior generación.
El ejemplo más claro es la apuesta firme que ha hecho Nintendo con Wii. Ellos ven que la gente quiere volver a disfrutar de titulos que jugaron en su día o que no pudieron disfrutar porque no tenian posibilidad para ello. Es una buena forma de comer un pedacito más del pastel.
Aquellos que dispongan varias consolas de la misma empresa no necesitarán ningun tipo de retrocompatibilidades puesto que pueden disfrutar de los juegos en cualquier momento en su maquina original. Pero seamos sinceros, el usuario normal es comodón. Si le obligas a tener que desenchufar su consola actual y tener que poner la vieja, puede que ocurran dos cosas: que termine por no ponerla y de esa forma no jugará, ya que luego tiene que hacer el proceso inverso. Y si encima tiene que hacer maniobras con el cableado, apaga y vamonos!
La gente quiere cosas prácticas. Encima muchos jugones, venden sus consolas antiguas para comprarse las de última generación, manteniendo el rítmo ascendente en su colección de videojuegos. Asimismo, la retrocompatibilidad es un aliciente para aquellos futuros usuarios que nunca han comprado una consola, o que suelen adquirirla de ciento en viento.
Un apunte. No todos los posibles compradores adquieren una tras otra las consolas que van saliendo al mercado. Un cliente potencial es el padre o la madre que le regala a su hijo una consola. Os aseguro que durante la juventud del chaval como mucho le regalarán 1 o 2, y la segunda será una portatil. Los padres actuales tienen la mentalidad de: "otra más? si ya tienes esta!!!" Otra cosa es que cuando ese chaval o chavala se hace mayor y con una relativa independencia, si que adquiera una consola por cada generación. Pero hoy en día y viendo lo que cuestan, prefieren deshacerse de su vieja maquina y conseguir una ayuda economica, a que su bolsillo sufra demasiado y no pueda continuar con su rítmo consumista habitual.
Nos leemos en el siguiente debate.
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