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No se puede hablar de videojuegos en general. No se pueden meter todos dentro del mismo saco, no.
Resulta que hay distintos niveles: Hay juegos que son entretenidos, los hay que son interesantes, curiosos pero luego hay los que se situan en otro nivel, los que van más allá del simple entretenimiento, hay juegos que despiertan pasiones, que te hacen llorar, que te absorben y te introducen en un increible mundo donde los limites solo los marca tu imaginación. Esto es lo descubrí con The elder scrolls III: Morrowind. Oblivion parece haber llegado igual de alto, en el cielo, o más aún...
Una obra maestra, más claro agua.
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