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Después de un largo silencio, Soziedad Alkohólika reactivan su carrera con un álbum arrollador facturado a través de Roadrunner Records.
Soziedad Alkohólika, han dejado los problemas legales con la justicia española, provocados por mentes reaccionarias y, tras cinco años de silencio, retoman su trayectoria con la edición de un álbum que debería significar un decisivo paso cualitativo en su carrera, tanto por su contenido, como por haber sido lanzado a través de Roadrunner Records, una de las discográficas de mayor renombre dentro del metal.
Con Mala Sangre, el grupo vasco olvida los conflictos en los que estuvo inmerso, pero no perdona la intransigencia; la mayoría de las letras de sus composiciones mantienen ese espíritu luchador reivindicativo y de denuncia social, dejando claro que sus convicciones se mantienen intactas.
En el aspecto instrumental, Soziedad Alkohólika siguen una evolución natural hacia esquemas agresivos, desprendiéndose de cualquier arista ajena al metal, para sumergirse de lleno en parámetros típicamente extremos, hasta rozar las fronteras del death metal.
Con participación en las mezclas de todo un experto como Tue Madsen, la sensación que transmite es la de tratarse de un trabajo cuidado hasta el más mínimo detalle, de haber puesto todos los sentidos para lograr lo mejor de sí.
El resultado es una colección de canciones que desprenden mala leche por todos sus poros; son coléricas, corrosivas y desestabilizadoras. Un completo compendio de abrasivos riffs a cargo de Jimmi y Javi, además de puntual presencia de solos injertados con criterio para realzar la presencia de las guitarras, con pequeños detalles como la sonoridad a lo espaghetti western incluida en Mi Rabia, las afiladas partes de Política del Miedo y Punto y Seguido, o el desequilibrante y acelerado ritmo de Sangre Al Fin. Todo esto, con el apoyo de una sección rítmica que realiza el trabajo de una dinamo, generando energía a borbotones, con Roberto golpeando la batería como un poseso y Pirulo rellenando huecos con su bajo, además de exhibir cierto protagonismo en determinadas partes. Finalmente, la poderosa voz de Juan, con su grave registro, completa una propuesta abrupta y granítica, como nunca antes habían conseguido.
Es cierto que el perfil de las composiciones mantiene una constante rítmica que puede parecer recurrente, pero bajo esa capa de dinámica devastadora se aglutinan elementos que afianzan las estructuras e insuflan aditamentos que aportan oxígeno al casi asfixiante ambiente en el que se desarrollan las canciones.
Mala Sangre, es un álbum emocional, de puro empeño y extenuante exhibición rítmica que por momentos alcanza velocidad de kamikace. Impactante y de una fuerza vital turbadora.
En el apartado de colaboraciones, Joao Gordo aparece en Dios Vs. Ala, mientras que Violadores del Verso intervienen en una demencial versión rap de Política del Miedo.
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