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Dos soldados siempre son mejor que uno.
Los juegos de acción, tanto en primera como en tercera persona, pasan por una época de falta de originalidad donde sólo unos pocos productos logran sorprender. Llega cierto momento en que no es tan importante sorprender como ofrecer calidad técnica, y a la larga se termina notando. Por ello, resulta agradable que algunas compañías dediquen también parte de sus esfuerzos a aportar algo de originalidad en un género donde, para qué negarlo, resulta complicado hacer algo nuevo. Al fin y al cabo, todo se trata del combate y de aportar sistemas de juego que, además de originales, sean entretenidos. Y eso es algo que no se consigue fácilmente. La propuesta de EA Montreal para tratar de hacer algo nuevo es “Army of Two”, un juego de acción en tercera persona que, como su nombre bien indica, centra su atención en el juego cooperativo. Pocas veces antes colaborar con un compañero, esté manejado por otro jugador o por la computadora, había sido tan fundamental para avanzar con éxito en la aventura. Y aunque no daremos pistas de la impresión que nos ha causado el juego (bueno, una de ellas es la nota que podéis ver aquí al ladito), podemos afirmar que el resultado obtenido por EA Montreal nos ha sorprendido. Principalmente porque venían de crear juegos tan dispares como “SSX Blur”, “Boggie”, o “NHL 07”, que en realidad, tienen poco que ver con la acción militar de ésta nueva propuesta.
El argumento de “Army of Two” no ganará un Oscar si algún día es adaptado al cine (seguramente no tardarán mucho...), pero cumple con su misión principal. Nos presenta a Elliot Salem y Tyson Rios, una pareja de mercenarios a la cual seguiremos a lo largo de diferentes momentos de su carrera. En base su historia gira alrededor de la privatización de las fuerzas militares. Comenzaremos manejándoles en 1993, en una misión en Somalia donde todavía forman parte de los rangers de Estados Unidos. Al finalizarla, no sin antes tener algún roce con Philip Clyde, un mercenario al que apoyaron, reciben una oferta en el sector privado. A partir de ahí su carrera da un giro radical, y aunque continúan realizando misiones como mercenarios, las cosas son diferentes. Trabajan por dinero y pronto se adentran en una maraña de violencia que nos asegurará mucha emoción.
Jugabilidad
“Army of Two” puede parecerlo, pero no es un juego de acción al uso. Cuenta con una característica que lo diferencia del resto: la necesidad de apoyarnos en nuestro compañero. Al inicio del modo campaña seleccionaremos personaje (Salem o Rios), quedando el otro al control de la computadora. Siempre estaremos juntos, y necesitaremos pensar en las estrategias de combate como pareja, no como individuos independientes. Esto se debe a que gracias a nuestro compañero podremos llevar a cabo acciones muy variadas. Por ejemplo, nos colocaremos espalda contra espalda (aunque éstas situaciones se encuentran prefijadas por la computadora) para salir de apuros. También ayudaremos al compañero a que suba a un lugar elevado (o al contrario) y después esperaremos a que él nos tire su mano para poder subir nosotros. Así mismo, será posible incluso felicitarnos por algún buen movimiento que hayamos llevado a cabo (o insultarnos a modo de castigo). Eso por sólo citar algunas de las acciones disponibles, porque en su totalidad son un buen puñado. No faltan cambios de arma (algo que ciertamente usamos poco), conducción de vehículos, o planificación de estrategias de ataque. Esto último resulta muy importante en ciertos momentos donde prima la efectividad. Por ejemplo, si en un decorado tenemos que destrozar un depósito de combustible alejado, uno de los personajes podrá ocuparse de atraer el fuego enemigo mientras el otro se dirige hacia el objetivo real. ¿Más acciones en común? Ahí van algunas: descenso en paracaídas mientras un soldado dispara y el otro dirige, o avance con escudo protector mientras uno mantiene el escudo arriba y el otro ataca. Las opciones son múltiples y siempre tienen la lógica suficiente como para que pensemos que, en la realidad, los mercenarios actual de manera similar.
Para que nuestro progreso y la interacción con el personaje controlado por la computadora sea más efectivo contamos con la rueda de órdenes. Ésta se maneja simplemente pulsando las direcciones de la cruceta del mando. Si pulsamos arriba nuestro compañero avanzará. Con la dirección izquierda se reagrupará, mientras que con la opuesta mantendrá posiciones. En último lugar, la flecha hacia abajo nos permitirá ver por la cámara de nuestro compañero. Así mismo, si pulsamos dos veces una dirección activaremos en el soldado controlado por la computadora el modo agresivo. Éste afectará directamente al agrómetro, un medidor situado en la zona superior de la pantalla. El agrómetro lo es todo en “Army of Two”, así que conviene aprender a utilizarlo de manera correcta. De forma resumida, su objetivo es medir la agresividad de los protagonistas. Si se encuentra desplazado hacia el lado de nuestro compañero, los enemigos le atacarán a él y prestarán más atención a sus ataques (y viceversa). Notaremos, así mismo, que a medida que el agrómetro se carga el color del personaje más agresivo se torna de una fuerte tonalidad roja. Como bien dicen en el tutorial del juego, cuando tengamos el agrómetro al máximo será como si tuviéramos unas luces de neón sobre nosotros que les dijeran a los enemigos “dispárame por favor”. Pero al mismo tiempo, y mientras un jugador esté de color rojo, el otro adoptará un tono transparente que le permitirá pasar desapercibido. Esto abre grandes opciones a la improvisación y creación de estrategias. Si queremos avanzar en silencio entre las filas enemigas o eliminar a los oponentes desde un lugar seguro con un rifle de francotirador, tener el color transparente será lo ideal. Claro está, si nuestro sistema de juego es el de avanzar a lo loco, no tardaremos en ponernos rojos. Será en ese momento en el cual nuestro compañero pueda avanzar tranquilamente e infiltrarse.
Si preferimos un estilo de juego más neutral podremos dejar el agrómetro a la suerte. En estos casos se recomienda utilizarlo, entonces sí, cuando estemos a punto de morir. En ese momento el juego nos avisará de nuestra precaria situación y entrando en modo transparente podremos ponernos a cubierto. Si aún así no lo conseguimos y nos eliminan tendremos que tener fe en nuestro compañero. Porque en “Army of Two” no estás muerto si tu compañero puede socorrerte. Una vez hemos recibido demasiadas balas enemigas nos caeremos al suelo y podremos esperar un tiempo a que nuestro compañero venga hasta nosotros. Si consigue agarrarnos y llevarnos a lugar seguro, nos curará y recuperaremos la energía (la cual no está representada en pantalla). Mientras el otro soldado nos lleva hacia lugar seguro, nosotros, desde el suelo, tendremos la posibilidad de disparar a quienes intenten seguirnos. El sistema se aplica también a los momentos en que el personaje caído es el controlado por la computadora.
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