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Las aventuras de Vaan y compañía continúan en DS.
Ha pasado mucho tiempo desde que la franquicia Final Fantasy tuviera que ceñirse, casi por obligación, a los RPG con enfrentamientos por turnos. Los tiempos cambian, y desde Square Enix no paran de buscar nuevas fórmulas con las que expandir su famoso universo al tiempo que sorprenden a los usuarios. Hace un buen puñado de años llegó el exitoso “Final Fantasy Tactics” (Playstation), el cual se presentó como un Action RPG en toda regla. En ésta ocasión tenemos ante nosotros “Final Fantasy XII: Revenant Wings”, primer juego de Ivalice Alliance, y el acercamiento de la saga a los productos de estrategia en tiempo real. Un género poco común en Nintendo DS (aunque cada vez más frecuente) que, sin duda, ha cogido por sorpresa a los fanáticos de Final Fantasy. Especialmente porque no presenta una historia totalmente original, sino que continúa lo visto en “Final Fantasy XII” (Playstation 2).
El argumento de éste título codesarrollado por Square Enix y Think & Feel nos sitúa un año después de lo ocurrido en “Final Fantasy XII”. En tal momento Vaan y Penelo, en su propio barco volador, se embarcan en una misión junto a Balthier para obtener un preciado tesoro. En su camino se encuentran a Ifrit, quien tras ser derrotado proporciona dos cristales a los protagonistas (uno para cada grupo). Poco después los héroes se separan. Ya de nuevo en la ciudad, Vaan, Penelo, Kytes y Phila, ven en el aire una nave que más adelante les llevará a Lemures. Ahí comenzará su aventura, donde no faltarán peligrosos enfrentamientos y el encuentro con aliados pasados.
Jugabilidad
“Final Fantasy XII: Revenant Wings” no sigue las mecánicas de juego vistas en otras entregas de la franquicia. Ni es un RPG por turnos, ni un Action RPG, ni un RPG Táctico. Se trata, ni más ni menos, que de un juego de estrategia en tiempo real más cercano a los STR de PC que a otra cosa. Que esto no asuste a los menos experimentados en la materia, puesto que Square Enix se ha ocupado de crear un título que pueda encandilar a todo tipo de usuarios. Pone en escena el sistema de los juegos de estrategia tradicionales, pero lo adereza por características comunes del género de los RPG y de la propia franquicia Final Fantasy.
Los personajes suben de nivel, pueden aprender nuevas habilidades, y cuentan con un amplio repertorio de criaturas de las que pueden echar mano en los combates. Durante el juego nos movemos con nuestro barco volador de aquí para allá, realizando las misiones predeterminadas por la computadora o llevando a cabo encargos secundarios. Estos, aunque no son imprescindibles, resultan un complemento ideal para subir de nivel, conseguir dinero (nunca nos faltará) y obtener técnicas especiales. Y es que la sublimación, técnica más poderosa de cada héroe, en ocasiones sólo se puede conseguir de ésta manera. Aunque en menor medida, el juego también incorpora leves toques de exploración, no faltando tampoco la visita a comercios donde equiparnos.
El sistema de batalla es fácilmente lo más sorprendente del juego en comparación a lo visto en otras entregas del universo Final Fantasy. Los combates se desarrollan en un completo sistema en tiempo real, moviéndose tanto nuestras unidades como las de los oponentes al mismo tiempo. La velocidad es importante, pero también la inteligencia y planificación de movimientos. Al iniciar una misión, resulta fundamental echar un vistazo al mapa y buscar los puntos más importantes a visitar en nuestras primeras acciones. Portales de invocación, cofres, legiones de enemigos sanadores... son en la mayor parte de los casos objetivos en los que deberemos colocar nuestra mirada lo más rápidamente posible. Una vez hayamos decidido a dónde dirigirnos, sólo habrá que seleccionar la unidad que deseamos mover y después pinchar el destino al que deseamos que se dirija. Haciendo uso del stylus es posible seleccionar grupos de unidades o incluso pulsar B para seleccionar todos los personajes al mismo tiempo (acción altamente recomendada). Una vez les demos la orden las unidades se pondrán en camino. Si en algún momento se cruzan con enemigos no dudarán en comenzar a combatir aunque nosotros no les hayamos dado la orden. Un recurso que nos vendrá como anillo al dedo cuando seamos atacados por los oponentes o en niveles donde nuestra atención se deba centrar en zonas determinadas que nos hagan dejar otras al margen.
A través de un sencillo sistema de menús podemos, además de mandar moverse a la unidad, definir la acción que deseamos llevar a cabo con ella. Así podremos elegir el aliado al que deseamos resucitar con un hechizo mágico o el enemigo al que atacaremos utilizando la sublimación. Si tenemos confianza plena en la computadora y usamos continuamente alguna técnica específica, podemos colocar su uso como automático para ese personaje. De ésta manera, la computadora además de golpear sin recibir instrucciones también hará uso de ese hechizo. Sobre los combates cabe destacar, además, que existen tres clases de personaje: melé, a distancia, y voladores. La existencia de éstas distinciones encaja con los parámetros del clásico sistema piedra, papel, y tijera. Y aunque en el combate pueda parecer algo secundario, a veces resultará fundamental para obtener la victoria. Por ejemplo, en el enfrentamiento contra cierto enemigo de peso si no usamos unidades voladoras no podremos hacer nada.
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