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El juego de Rockstar vuelve, ésta vez a Wii, y con novedades.
Ya han pasado dos años desde que Rockstar Games, por aquel entonces ya montada en el dólar con su exitosa saga Grand Theft Auto, creara polémica con la salida de “Bully”. El juego, en principio exclusivo de Playstation 2, movió cielo y tierra y de su salida se hicieron eco multitud de medios periodísticos poco relacionados con los videojuegos. Desde el primer momento se le dio mala imagen en determinados lugares, especialmente en aquellos medios sensacionalistas donde no importaba la realidad, sólo la noticia. Todo ello provocó que el juego llegara a Europa bajo el título de “Canis Canem Edit”, aunque no fue suficiente como para que no lograra el reconocimiento que se merecía. Lo hizo con unas ventas más que destacables y unas críticas especializadas donde se dejaba claro que el título estaba muy lejos de ser el “GTA escolar” que decían algunos. Ahora, cuando la edición original ya ha pasado a la historia del nutrido catálogo de Playstation 2, sus responsables recuperan el juego con una versión mejorada para Xbox 360 y Wii. En éste análisis os hablaremos de la edición para la máquina de Nintendo, la cual llega al mercado bajo el título (ahora sí) de “Bully: Scholarship Edition”.
Cuando se habla de Bully se suele oír mucho “ya sabes, el juego del matón de colegio”. Pero ¿qué hay más allá de esto?, porque si su historia ha impactado tanto deberá ser más compleja. Lo cierto es que así es. Nos sitúa en la Academia Bullworth, un internado situado en Nueva Inglaterra (Estados Unidos) al cual va a parar Jimmy Hopkins, el protagonista. No es sólo que se mereciera un poco de mano dura, sino que la madre de Jimmy acaba de casarse por quinta vez, y haría lo que fuera por marcharse de luna de miel durante un año. Así que al pobre Jimmy le toca hacerse a la idea de vivir, a su bola, en la citada academia. Como no podía ser de otra manera, la entrada en la academia del protagonista no se llevará a cabo sobre un manto de rosas. No tardará en mezclarse con un sociópata bastante problemático, y se buscará más de un lío a medida que descubre la organización de la escuela. Poco a poco tendrá que decidir cómo vivir en Bullworth y pensar qué es lo mejor para su futuro y para su integridad. Pero eso quedará en mano del jugador.
Jugabilidad
Lo vamos a decir al principio para no tener que hacer comentarios más adelante: comparar “Bully: Scholarship Edition” con la saga Grand Theft Auto es liar las cosas. Ambos productos están desarrollados por Rockstar, y comparten ciertos elementos habituales del género de la acción, pero distan mucho de tener identidades similares. El juego protagonizado por Jimmy Hopkins tiene una personalidad totalmente distinta, y con su desarrollo jugable ocurre lo mismo. Por ello, es preferible evitar comparaciones.
En éste juego de ambiente escolar nos ponemos, desde el principio, en la piel del protagonista. Somos dueños absolutos de sus decisiones y de su personalidad. Aunque el título cuenta con escenas y misiones prefijadas para que avance la historia, tarea nuestra es decidir cómo avanzaremos en ella. Podemos hacer méritos para quedar bien ante un grupo determinado de la academia (los empollones, los musculitos, los macarras, etc) o ser neutrales y darles a todos para el pelo. También es posible pasar desapercibidos, ignorar a la gente e ir a nuestra bola siempre que esté en nuestra mano tomar una decisión. Todo ello afectará a los puntos de respeto que tengamos con cada grupo de personajes de la academia. Mientras paseamos por las instalaciones de la academia decidiendo qué hacer o qué no, tendremos la oportunidad de participar en eventos predefinidos de los que se nos avisará mediante el mapa. Por ejemplo la asistencia a clase (a la cual podremos faltar si no llegamos a tiempo), o la realización de alguna tarea específica que nos ayude a avanzar en el argumento. Todo está muy bien señalizado en el mapa para que no tengamos que dar vueltas absurdas por los decorados del título. Aunque no os confiéis, porque en más de un momento nuestro sentido de la orientación y de la memoria serán imprescindibles para cumplir con éxito alguna misión. Así, será importante recordar dónde está el gimnasio, los baños para chicos, o ciertas habitaciones del complejo donde nos encontramos.
Si optamos por asistir a clase, o si algún monitor nos pilla en horario lectivo (lo cual implica que iremos a clase), nos encontraremos con actividades muy diversas. Cuatro de ellas han sido creadas para ésta nueva edición del producto: Biología, Música, Matemáticas y Geografía. Y claro está, aprovechan las funciones de control especiales de Wii al máximo. Lo mismo ocurre con las demás clases, donde los minijuegos que encontraremos han sido modificados para que nos sintamos orgullosos de tener un wiimote en nuestras manos. En la clase de biología nos encontraremos con un minijuego que sigue los pasos de títulos como “Trauma Center: Second Opinion”. Es decir, tendremos que usar instrumentos como bisturís o fórceps para llevar a cabo disecciones. Se impondrá un buen pulso y la habilidad necesaria a la hora de abrir y sacar partes de los seres que tengamos sobre la mesa. Por su parte, en música seguiremos el ritmo como si de un juego musical se tratase. Para ello moveremos el nunchuk y el stylus cuando se nos marque con un indicador en pantalla. En Matemáticas resolveremos operaciones con rapidez mental, y en Geografía relacionaremos banderas con los países donde correspondan.
Pero éste no será el único momento donde la combinación de wiimote y nunchuk entre en juego. Los controles se han renovado para la ocasión desde lo más básico. Nos moveremos con el stick digital del nunchuk, y atacaremos agitando tanto éste como el wiimote. Una vez nos acostumbramos apreciaremos que el sistema de golpeo es más intuitivo que en las demás versiones, donde nos limitábamos a aporrear botones. Además de los golpes básicos agarraremos, encararemos, humillaremos o lanzaremos ataques especiales, usando para todo ello combinaciones de los dos controladores y algunos de sus botones (Z, C, B, etc). También, como en el juego original, será posible hacer uso de objetos. Cualquier cosa que veamos en pantalla brillando podrá ser recogida y usada como arma. Extintores, discos, bates de béisbol..., lo que se os ocurra. Aunque recomendamos usar el armamento con precaución y en lugares donde no podamos ser vistos, por si las moscas. Porque si el medidor de “travesuras” se llena, no tardaremos en vernos acosados por monitores con malas pulgas. Estos están representados en el mapa con color rojo, mientras que sus radios de visión aparecen de distintas formas según el momento.
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| Desarrolladora |
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Rockstar Vancouver |
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| Distribuidora |
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Take 2 |
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| Lo mejor |
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El juego sigue estando tan en forma como en su edición original. Las novedades incorporadas. |
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| Lo peor |
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Poca mejora gráfica. |
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| Resumen |
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Un juego que te hará vivir situaciones únicas en una academia escolar. |
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| NOTA OJGAMES |
83 |
| NOTA LECTORES |
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