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Las animaciones de Frogman ya tienen juego.
Desde sus inicios, la red ha permitido a cientos de personas creativas presentar al mundo sus ideas. En algunos casos alrededor de ellas se han formado auténticos fenómenos sociales. Esto ha ocurrido con Frogman, un diseñador nipón que creó diversas series de animación en formato flash llenas de personajes delirantes. Su éxito fue tal que en Japón se convirtió en un rotundo éxito y al señor Frogman no tardaron en llegarle múltiples ofertas. De las negociaciones sacó en limpio la emisión en TV de sus creaciones, el rodaje de una película, el desarrollo de un videojuego, y el lanzamiento de merchandising de todo tipo.
Hoy hablamos del juego, titulado “The Frogman Show: DS Datte Shouganaijanai” y aparecido exclusivamente en la portátil de doble pantalla creada por Nintendo. En él se reúnen personajes de las series “Himitsu Kessha Taka no Tsume” y “Kofun Gyaru no Coffy”. Sus creadores han sido los chicos de Compile Heart, quienes han contado con el apoyo incondicional de Frogman. Ésta desarrolladora nipona, ya experta en la creación de títulos para Nintendo DS, es también la responsable de “Black Cat: Kuroneko no Concerto” y “Oni Zero: Sengoku Ransei Hyakkaryouran”.
Jugando
Para que los personajes de cada serie no se entorpezcan entre ellos, cada una cuenta con su propio modo historia. En ambos nos adentramos en un buen puñado de minijuegos unidos entre sí por un delirante guión y por secuencias animadas donde el bizarrismo hace acto de presencia en todo momento. En base, es como disfrutar de un episodio interactivo de cada serie, porque el espíritu de Frogman está siempre presente.
Los minijuegos son de muy diferentes tipos, con mecánicas que pasan de la sencillez de montar un puzzle de escasas piezas, a la complejidad de participar en persecuciones peligrosas. Hay un poco de todo, y por lo general no serán minijuegos donde se nos manden hacer cosas habituales en el género. Más bien todo lo contrario. Combatiremos en duelos de espadas láser cual jedis, contaremos el cambio en una tienda, o lucharemos contra personajes muy variopintos. Básicamente es una versión todavía más extraña y surrealista de lo visto en la saga WarioWare (sí, es posible).
Al modo principal se le unen distintas opciones donde repetir fases, visualizar los vídeos que hayamos visto anteriormente, o coleccionar cromos (gastando puntos en una máquina). A destacar que las imágenes de los citados cromos son, simplemente, indefinibles.
A Nivel Técnico
Las animaciones en flash originales de Frogman hacen gala de un estilo muy underground, con trazos abstractos y poco realistas y personajes muy estrafalarios. No esperéis diseños proporcionados, ni personajes con mucho glamour, “The Frogman Show: DS Datte Shouganaijanai” es lo opuesto a esto. Personajes de forma indescriptible se unen a animales inteligentes, hombrecillos de color púrpura y superhéroes y villanos de aspecto ridículo (con una sospechosa parodia de M. Bison de “Street Fighter”).
Con la estética de los minijuegos ocurre tres cuartos de lo mismo, todo tiene un aspecto similar al de las animaciones originales y la fluidez deja paso a animaciones torpes, pero siempre muy graciosas. Sorprende que éste estilo simplista y aparentemente descuidado no afecte a la jugabilidad, la cual en la mayor parte de las ocasiones es sencilla y no presenta dificultades.
El sonido es tan delirante como los gráficos, destacando especialmente el doblaje, tan cutre y zarrapastroso que seguramente haya sido realizado en su totalidad por Frogman. Voces forzadas, paródicas y mucho humor para dotar a las escenas de animación de un toque añadido de surrealismo que le viene ni que pintado.
Conclusión
Da gusto seguir comprobando lo abierto que es el mercado japonés en cuanto al lanzamiento de videojuegos. Si ya de por sí es complicado que una serie de animación flash del estilo de las creadas por Frogman triunfe en nuestras tierras, que aparezca una adaptación en videojuego ya resulta prácticamente impensable. Al fin y al cabo, se trata de un estilo de humor, grotesco y con una estética demasiado underground, que encaja normalmente bien en Japón. Si alguien conoce las animaciones en flash de Frogman, y está deseando controlar a sus personajes en delirantes minijuegos, tendrá que recurrir a la importación. No es indispensable tener conocimientos de japonés, pero se recomienda para superar algunos minijuegos bastante extraños y a la hora de comprender los extravagantes diálogos incorporados en el producto.
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