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UbiSoft cumple los pronósticos con el debut de Assassin’s Creed.
Una de las grandes apuestas de la nueva generación por parte de Ubisoft ha sido “Assassin’s Creed”. Así nos lo han hecho saber con una campaña publicitaria que no ha escatimado en costes, así como con la costosa producción del título, y la información que se fue mostrando hasta la fecha de lanzamiento, que hacía prever un juego no menos que de primer nivel.
La controvertida decisión de situar al título en el presente, siendo nuestro protagonista un descendiente de Altaïr, no afecta en nada a lo conocido hasta la fecha de “Assassin’s Creed”. Ese presente futurista con tintes de ciencia ficción sólo servirá de marco contextual para la verdadera historia. Ciudades y pueblos recreados hasta el último metro cuadrado y a nuestra entera disposición, para llevar a cabo nuestra misión de la forma que elijamos.
Jugabilidad
“Assassin’s Creed” es un título cuya jugabilidad se apoya en gran parte en la libertad de movimientos y en la toma de decisiones que se nos propone, así como en unos controles sencillos, nada estrambóticos, que no desviarán nuestra atención de la historia.
El juego arranca en el marco de la Tercera Cruzada, en el año 1191, y con nuestro protagonista, Altaïr, que tras una serie de sucesos perderá todo el poder en su orden, así como sus armas, su categoría y algunos movimientos especiales. Así, deberemos empezar de cero, ganándonos a pulso aquello que perdimos llevando a cabo una tarea muy concreta: asesinar a aquellos que atentan contra la paz. No serán pocos los sermones que tendremos que aguantar de nuestro superior, en el cual se trata con delicadeza, pero de forma directa, las razones de asesinar y los fundamentos de la religión y el fanatismo, que se podría resumir en un sencillo “el fin justifica los medios”.
Pese a que a priori pueda parecer una comparación absurda, “Assassin’s Creed” comparte mucha de la filosofía de la saga GTA. La total libertad para moverse entre ciudades, con ciertos de barrios delimitados para llegar a ellos más tarde (mientras en GTA se excusaban con las obras, aquí lo llaman “error de memoria”), y sobretodo la opción de decidir qué hacer y dónde. Aún así, en ese aspecto es en el cual se presenta el único punto flaco del juego: la monotonía. Hay bastantes cosas para hacer en cada ciudad, pero no son muchas, siempre son las mismas y siempre giran alrededor de la historia principal. Le hubiera sentado bien alguna subtrama, o incluso minijuegos bien implementados.
El control de Altaïr es extremadamente sencillo. Si bien entre el gentío de las ciudades las persecuciones y altercados serán generalmente complicados, en los techos de los edificios nos bastará con mantener apretado el botón de correr para ir saltando entre cornisas de una forma natural y ágil. Altaïr podrá escalar la gran mayoría de paredes de cada una de las tres grandes ciudades a las que llegaremos: Damasco, Acre y Jerusalén, y eso ayuda a crear una atmósfera única de libertad, donde podremos evadirnos de los enemigos, aunque éstos también vigilan las zonas altas de cada ciudad.
Las batallas con los guardias podremos librarlas con dos tipos de espada, con las manos desnudas o con cuchillos. Mientras las espadas son útiles en la lucha cercana, con uno o muchos guardias, los cuchillos nos servirán cuando nos interese mantener la distancia. También podremos asesinar a sangre fría desde la espalda, e incluso usar los cadáveres como señuelo para que ciertos guardias dejen libre una zona concreta.
La estética de los menús y la diferente información aparecida en pantalla se justifica como la interfaz del Animus, que es el programa ficticio propiedad de la empresa farmacéutica que ha retenido al protagonista al inicio del juego, en el presente. A través de este programa entraremos y saldremos de la simulación, es decir, del juego, y en función del momento podremos dar un paseo por el pequeño loft en el que no podremos hacer más que pasear y charlar.
De vuelta al siglo XII, el procedimiento de cada asesinato siempre es el mismo. Llegaremos a la ciudad en cuestión, a la que deberemos acceder sigilosamente (generalmente con la ayuda de unos monjes con los cuales nos mezclaremos) y localizaremos la Casa del Asesino, donde se nos proporcionará la información necesaria (no demasiada) para poder empezar a investigar. A la hora de llevar a cabo las investigaciones, es imprescindible encontrar y escalar alguna de las atalayas que se reparten equitativamente en cada zona, con la cual nos sincronizaremos para descubrir los puntos de información de las zonas cercanas. Estos puntos pueden aparecer de muchas maneras distintas. Nos encontraremos con pregoneros a los que deberemos intimidar sin testigos para que nos digan algo o ciudadanos implicados con documentación en una bolsa que deberemos robar. Una vez consigamos reunir un mínimo de información, podremos volver a la Casa del Asesino para planear el ataque. Aún así, podemos seguir reuniendo información con más hurtos e interrogatorios, así como otras actividades extra. Nos cruzaremos con ciudadanos intimidados por los guardias a los que deberemos salvar, y que nos lo agradecerán entreteniendo a los guardas cuando entremos en modo de alerta. De esta forma, nos interesa salvar a ciudadanos en todas las ciudades para crear esas pequeñas barricadas humanas que más adelante nos serán muy útiles. También nos animarán a explorar cada rincón de las ciudades las decenas de emblemas repartidos por cada una de ellas, elevando el porcentaje de juego completado. Si bien es una forma interesante de incrementar el interés por el juego y está bien llevado a cabo (convirtiendo cada objetivo conseguido en un punto de “memoria” en un conjunto con interfaz informática), el resultado es algo artificial, y no consigue dar una sensación de variedad, ya que ya sea robando o interrogando, el procedimiento es muy parecido.
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| Desarrolladora |
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Ubisoft Canadá |
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| Distribuidora |
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Ubisoft |
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| Lo mejor |
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Su jugabilidad, los gráficos, y el argumento. |
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| Lo peor |
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La rutina que se dará cita al llevar a cabo cada misión. |
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| Resumen |
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Una aventura de las que hacen historia, con un acabado algo mejorable, que no evita convertirlo en un imprescindible para PS3. |
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| NOTA OJGAMES |
93 |
| NOTA LECTORES |
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