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Los creadores de Ice Age nos presentan esta adaptación de la obra del Dr. Seuss
El día quince de mayo, en la selva de Nool, cuando el sol calienta más, sumergido en el frescor de la charca, estaba chapoteando… disfrutando de las grandes alegrías de la selva… cuando Horton, el elefante, oyó un ruidito.
Con el lenguaje evocativo que le caracteriza, el escritor y caricaturista Dr. Seuss, un tesoro norteamericano cuyos libros han hecho las delicias de generaciones de jóvenes, da comienzo a uno de sus cuentos más apreciados: Horton Hears a Who!
Ahora, pasados más de cincuenta años desde que Seuss, cuyo verdadero nombre era Theodor Seuss Geisel, publicara su relato favorito de todas las épocas, los realizadores de Ice Age. La edad del hielo y los colosos de la comedia Jim Carrey y Steve Carell, le dan vida de una forma que jamás antes se había llevado a la práctica. Por primera vez una película transporta a los espectadores a la increíble imaginación del Dr. Seuss, a través de la más avanzada animación creada por ordenador. Dr. Seuss' Horton hears a who! es la obra de Seuss tal y como uno desea experimentarla en el cine – y tal y como se pretendía que la viera el público.
La película, como el libro de Seuss, nos presenta a un imaginativo elefante llamado Horton (Carrey) que oye un débil grito de auxilio proveniente de una diminuta mota de polvo que flota en el aire. Aunque Horton todavía no lo sabe, esa mota alberga una ciudad entera llamada Villaquién, habitada por los microscópicos Quién, a cuya cabeza está el Alcalde (Carell). A pesar de ser objeto de las chanzas y las amenazas de sus vecinos, quienes piensan que no está en sus cabales, Horton está decidido a salvar a la partícula… porque “una persona es una persona, por muy pequeña que sea”.
La explicación de sus actos que Horton expresa en esas diez palabras encarna una idea a la vez sencilla y profunda, y que para tantos significa tantísimo. La película da más que pensar, al hacer que Horton se explique ante sus escépticos amigos: “Si estuvierais en lo profundo del espacio y dirigierais la vista al lugar donde vivimos, nosotros pareceríamos una mota”.
Además, tenemos el código de conducta de Horton… su lema… que “un elefante es fiel al cien por cien” – señalando su honradez y determinación de no abandonar nunca su misión de hallar un nuevo hogar para la mota que alberga el increíble mundo de Villaquién.
Estas manifestaciones filosóficas indican la singular habilidad de Seuss para enfrentarse a cuestiones complejas y reducirlas a pensamientos comprensibles que cualquier persona de cualquier edad pueda entender.
Todo ello cuaja por medio de la visión de un consumado narrador, la magia de la animación informática y la especial química de tres generaciones de estrellas de la comedia – a Carrey y Carell se les une la legendaria Carol Burnett, además de los vanguardistas talentos de Will Arnett, Isla Fisher, Amy Poehler, Seth Rogen y Jonah Hill – para crear un acontecimiento cómico para todos los públicos.
Cómo nació Horton, la película
Horton emprendió su viaje a la gran pantalla en 2003, cuando el productor ejecutivo Christopher Meledandri, a la sazón presidente de Twentieth Century Fox Animation, que supervisa Blue-Sky Studios, cuya sede está en la costa oriental de los EE.UU., se dirigió a Dr. Seuss Enterprises y a la esposa del autor, Audrey Geisel, planteándoles la creación de una película de animación tridimensional basada en Horton Hears a Who! La propuesta que Meledandri le hizo a Audrey sobrepasaba con mucho el simple interés empresarial. “Ted Geisel tenía una de las imaginaciones más vivas del siglo XX”, afirma Meleandri. “Sus libros fueron una parte fundamental de mi infancia y yo siempre quise encontrar una forma de realizar una película de animación digital basada en las obras del Dr. Seuss ”.
La estructura narrativa del libro era de especial interés para Meledandri y Fox Animation. “Se trata de uno de los pocos libros del Dr. Seuss que constan de tres actos – un gran planteamiento, nudo y desenlace. Y, naturalmente, ‘una persona es una persona, por muy pequeña que sea’ es un tema maravilloso”.
Audrey Geisel quiso cerciorarse de que la adaptación cinematográfica fuera respetuosa con el libro de su difunto esposo. Meledandri calmó sus preocupaciones haciéndole ver los considerables méritos de la animación creada por ordenador y los acreditados éxitos de Blue Sky Studios, cuyas producciones “Ice Age. La Edad Del Hielo” y “Ice Age 2: El Deshielo”, habían creado fantásticos personajes; mientras que con “Robots” habían descrito un mundo fantástico. La maestría artística de las películas envolvió al público en sus ambientes y personajes, haciéndole dejar de un lado toda duda de que no fueran “reales”. Esa misma magia, Meledandri aseguró a Audrey, conseguiría idénticos resultados con Horton.
Para ayudar a cerrar el trato, Meledandri pidió a Mike De Feo, jefe del departamento de escultura de Blue Sky, que esculpiera una escena fundamental del libro, en la que el Alcalde sostiene a su hijo Jo-Jo por encima de su cabeza. La escena resultó ser una de las favoritas de Audrey, a la que le encantó la escultura. Pasado algún tiempo, comenzó el desarrollo de la primera película de animación creada por ordenador basada en una obra del Dr. Seuss. Horton, el Alcalde, Jo-Jo, la Cangura – y todos los adorados personajes de la selva de Nool y de la ciudad de Villaquién – emprendieron el camino que lleva al estrellato cinematográfico.
Para guiarles en su odisea, el estudio convocó a Jimmy Hayward y Steve Martino para que se hicieran cargo de la dirección. Eran la pareja perfecta para dar vida digital a Horton. Hayward fue animador de las producciones pioneras de Pixar “Toy Story”, “Toy Story 2”, “Bichos: Una Aventura en Miniatura”, “Monstruos, S.A.” y “Buscando a Nemo”; siendo, además, asesor de guión y director de escenas adicionales de “Robots”. Martino, como director artístico de “Robots”, ayudó a crear el primer largometraje de animación que presentaba un mundo completamente imaginado – un universo maravillosa y sonoramente metálico poblado exclusivamente por seres mecánicos.
La misión de Hayward y Martino consistía en mantenerse fieles a los temas, los personajes y los conceptos visuales de Seuss. Basaron gran parte de la apariencia de la película en el arte de Seuss extraído directamente del libro, mientras que otros diseños de la película están extrapolados de dibujos o notas del autor. Además, los realizadores trataron de forzar el medio de la animación creada por ordenador tanto como fuera posible, mezclando técnicas viejas y nuevas para crear una apariencia nunca antes experimentada en una película, y que, sin embargo, tuviera reminiscencias de la época – los años cincuenta – en la que el libro fue publicado. “Forzamos todo, creando colores y formas extraños y divertidos propios de Seuss, pero con texturas auténticas”, afirma Hayward.
En anteriores películas de acción real basadas en las obras de Seuss, los realizadores tuvieron que tratar de sortear las limitaciones del mundo real en cuanto a diseño, movimiento y anatomía. “Nosotros no tuvimos ese problema”, asegura Hayward, “porque ésta es una película creada por ordenador. Por primera vez en mi carrera pudimos hacer toda clase de locuras con la animación, exactamente igual que Seuss llevó su obra a algunas áreas propias de una imaginación desbocada”.
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