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Una ciudad en tu mano con el nuevo Burnout.
Criterion Games lo tuvo muy claro al enfrentarse al desarrollo del verdadero Burnout de nueva generación: la saga necesitaba nuevas ideas, sin tocar demasiado la jugabilidad que tan bien ha funcionado en todas las entregas. El primer gran cambio, bastante sorprendente para su género, es la decisión de no ofrecer circuitos diferentes y cerrados, sino una única ciudad gigantesca, Paradise City, en la cual iniciaremos nuestra andadura como corredores.
Jugabilidad
Al presentarnos en la ciudad del juego, se nos asignará un carné de conductor con el rango más bajo posible. A medida que completemos los diferentes retos y carreras, éste aumentará, consiguiendo con ello nuevos coches y mejoras. El ritmo de juego es muy dinámico, ya que el menú principal será sustituido por paseos por la ciudad, en los cuales podremos llevar a cabo lo que queramos en el orden que deseemos. Conocer el mapa de Paradise City va a ser algo obligado, teniendo en cuenta que es donde llevaremos a cabo todas las opciones de juego. Nos encontraremos también con un pequeño mapa en la zona inferior de la pantalla con la misión de ayudarnos a movernos, pero será insuficiente y no serán pocas las veces que recurramos al menú de pausa para encontrar nuestro destino o el mejor camino para llegar. Aún así, con el tiempo y algo de paciencia, iremos conociendo las calles de la ciudad, así como los mejores atajos y puntos clave.
Para competir, deberemos situarnos en cualquier cruce que disponga de semáforo, frenar y, tras ver la información del reto en pantalla, acceder a él pulsando L2 y R2. Esta novedad aporta ventajas, ya que elimina todo tipo de menús y cargas molestas, pero también trae sus inconvenientes: si no ganamos la competición, terminaremos en el punto de la ciudad en el que nos encontremos, y si queremos repetirla, deberemos volver al punto inicial nosotros mismos. Esto gustará a los jugadores que prefieran ir probando diferentes modalidades, pero será algo incómodo para aquellos que prefieran ir terminando las misiones conocidas.
En los semáforos podremos llevar a cabo competiciones con diferentes condiciones. Desde las clásicas carreras que deberemos completar en primera posición, hasta llegar sano y salvo a un punto mientras somos atacados por vehículos enemigos, pasando por la ruta al rojo vivo, dedicada cada una a un vehículo, con el cual deberemos llegar para poder optar a competir.
En esta entrega se mantienen los takedowns y los turbos, por lo que podremos combinarlos para darnos ventaja. Habrá tres tipos de coches con sus propios turbos, uno para cada ocasión. En primer lugar, el coche de acrobacias priorizará la agilidad del vehículo para hacer todo tipo de saltos y giros espectaculares, rellenando de esta forma más rápido la barra de turbo; los coches de ataque premiarán con turbo la conducción temeraria y el ataque a los otros vehículos y, por último, los de velocidad permitirán encadenar turbos largos a elevadas velocidades.
Los daños en nuestro coche podrían resumirse en dos partes: podemos resultar dañados leve o gravemente, pero manteniendo el coche en su estado, o podremos destrozarlo por completo, perdiendo unos valiosos segundos de nuestra prueba. En el primer caso, no perderemos tiempo, y podremos pasar por cualquiera de los talleres de Paradise City, muy bien situados para no perder el ritmo de las carreras.
El modo Espectáculo, que podremos activar en cualquier momento, pulsando R1 y L1, se nutrirá de las cadenas de choques que llevemos a cabo con nuestro vehículo, de formas muy diversas y que nos aportará dinero en función de nuestra habilidad. Además de estos modos de juego, la decisión de crear una única ciudad por la que pasear libremente ha abierto un abanico de opciones novedosas en el género. Entre ellas, los saltos especiales que encontraremos por toda la ciudad, y que podremos ir completando a medida que nos los encontremos, así como la destrucción de un número contado de barreras y vallas, siempre situadas en las zonas especiales o de atajos. También se premiará el aparcamiento, llevándolo a cabo con el botón cuadrado. Durante el juego podremos visitar diversos edificios que, de forma rápida y directa, nos bonificarán de diferentes formas. Mientras el taller nos reparará instantáneamente cualquier desperfecto que haya sufrido nuestro vehículo, la gasolinera nos rellenará la barra de turbo y el taller de pintura le hará algunos arreglos estéticos.
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