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Un plataformas muy recordado por los usuarios de consolas NeoGeo ahora en la Consola Virtual.
Aunque ahora pueda parecer algo extraño y poco frecuente, en los años 90 los juegos de plataformas aún llenaban los salones arcade con grandes éxitos. Por aquel entonces disfrutar de un juego del género no estaba limitado a los sistemas domésticos, y gastarse monedas en terminarlos era tan frecuente como ahora dejarse los ahorros jugando al último Time Crisis de turno. Por eso no sorprende que en aquel momento apareciera “Blues Journey” (también conocido como “Raguy”), un plataformas de Alpha Denshi (ADK) cargado de colorido. Corría bajo la placa MVS de NeoGeo y aportaba dos cosas, primero aire fresco en el catálogo de la compañía, y segundo, colorido en un panorama dominado por juegos de plataformas con ambientación más seria y adulta.
La historia del juego cuenta cómo un joven héroe acude a la llamada de un planeta pacífico en peligro llamado Raguy. El lugar ha sido invadido por el malvado Imperio Daruma, quien tras la conquista planea hacerse con todos los recursos del planeta y acabar con él. Pero el héroe elegido se interpondrá en su camino.
Jugabilidad
“Blues Journey” sigue a rajatabla las reglas básicas de los juegos de plataformas desarrollados a través de scroll. Avanzamos hacia adelante sin detenernos hasta llegar al final del nivel, donde una rama de flores y campanas nos espera para ver cuán alto podemos llegar (similar al salto de bandera que realizaba el fontanero de Nintendo en “Super Mario Bros.”). Durante nuestro camino saltaremos obstáculos, nos enfrentaremos con enemigos de muy distintos tipos, y recolectaremos objetos. Para salirnos con la nuestra podremos saltar, disparar, y disminuir el tamaño de nuestro cuerpo. Ésta última posibilidad es una de las marcas de la casa del juego, permitiéndonos pasar por diminutos lugares para acceder a ítems ocultos o caminos especiales. También nos permite saltar con mayor agilidad.
A la hora de enfrentarnos con los enemigos tendremos capacidad para optar por distintos métodos. El primero, disparando con el botón de ataque. Podremos usar diferentes armas, a razón de la última que hayamos encontrado. La básica será un golpe de hoja, pero habrá bombas o bumerangs ninja, entre otras cosas. Así mismo, es posible alterar la potencia de los propios disparos recolectando más objetos. Según el arma que hayamos usado para atacar al enemigo, el resultado variará. Si le hemos golpeado con la hoja, le aturdiremos, mientras que por ejemplo la bomba le eliminará al instante. Los oponentes aturdidos podrán ser agarrados para, a continuación, lanzarse contra otros enemigos. Otra manera de enfrentarse a nuestros rivales será saltando sobre ellos. Cuando lo hagamos les aturdiremos y podremos lanzarlos en la dirección que mejor nos venga.
Además de recolectar objetos y potenciarnos con distintos elementos, durante el juego podremos acceder a tiendas. En algunas se nos permitirá comprar ítems específicos del nivel donde nos encontramos, como una barca para cruzar el próximo río. No será necesario adquirir estos objetos, pero nos facilitará el trabajo de manera notable. En otros comercios los objetos que podremos comprar serán mejoras para que nuestro progreso sea más sencillo. Finalmente, mencionar que en otros casos accederemos a tiendas donde se nos plantearán sencillos minijuegos diversos. Algo similar a lo que ocurrirá cuando eliminemos a un jefe de nivel, momento en el cual podremos elegir una cuerda que quizá nos lleve hasta un suculento premio.
El juego en sí no es nada complicado, especialmente debido a que podemos continuar tantas veces como queramos. Su desarrollo resulta muy ameno y divertido, ganando en rejugabilidad gracias a la posibilidad de elegir entre distintos caminos para llegar al desenlace de la historia. Además, si tenemos un amigo podemos compartir la aventura en modo cooperativo.
Gráficos
Si por algo se caracterizó “Blues Journey” en su época fue por el apartado visual, tan colorido y adorable que parecía tratarse de un juego dirigido a un público infantil (nada más lejos de la realidad). En aquel entonces ese tipo de estilo era más propio de las consolas, por lo que su impacto en los salones arcade de todo el mundo fue importante. Además de escenarios llenos de color y detalles, los gráficos se caracterizaban por personajes llenos de personalidad. Y no sólo hablamos de los protagonistas o de los distintos aliados que encontrábamos en la aventura (como la tendera que se enfadaba si le tocabas los pechos), también los enemigos eran realmente curiosos. Los jefes de nivel sorprendían menos, especialmente debido a un tamaño por debajo de la media, pero cumplían con su labor.
Música & Sonido
El apartado visual de colores vivos se complementa con una banda sonora cargada de ritmos simpáticos y fanfarrias muy animadas. La sintonía que suena al comenzar un nivel, o los efectos de sonido que acompañan a los golpes del protagonista son realmente entrañables. En general, una buena combinación de efectos y música, ésta última obra de la famosa Yuka Watanabe.
Conclusión
Ahora el juego, comparándolo con otros títulos de NeoGeo, ha quedado un poco desfasado técnicamente, pero sigue siendo tan divertido como siempre. La unión de una jugabilidad rápida y sencilla, junto a un apartado visual encantador, lo convierten en un título que gustará a todo tipo de público. Si no lo exprimiste al máximo en su paso doméstico por NeoGeo CD o NeoGeo, con la Consola Virtual tienes una nueva oportunidad.
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