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Un imitador económico de Dead ´n´ Furious.
A inicios del pasado año 2007 llegaba a las Nintendo DS europeas una interesante propuesta titulada “Dead ´n´ Furious”. Se trataba de un juego de acción en primera persona de desplazamiento automático, en la línea de arcades de pistola como “The House of the Dead” o “Time Crisis”. El concepto dejó buen sabor de boca (nuestro análisis aquí), y lógicamente esperábamos que, en un momento u otro, le salieran imitadores. Así ha llegado a las tiendas japonesas “The Zombie Crisis”, la entrega número 32 de la colección económica Simple DS Series. No se trata de un juego muy ambicioso, especialmente debido a su condición de juego lanzado a precio de saldo, pero merece ser reseñado.
En base, y siendo un poco mal pensados, parece como si en las oficinas de Dream Factory (desarrolladora de éste título) hubieran recibido por casualidad un ejemplar de “Dead ´n´ Furious”. Especialmente porque todo en “The Zombie Crisis” recuerda al juego editado por Virgin Play en 2007. La ambientación, el sistema de armas, los enemigos, los efectos visuales… todo tiene demasiadas coincidencias. Aunque con una diferencia: a la hora de hacer recuento de pros y contras, “The Zombie Crisis” sale peor parado.
Jugando
“The Zombie Crisis”, como “Dead ´n´ Furious” es un juego de acción que se desarrolla bajo raíles. Es decir, nosotros dispararemos a todo lo que vaya apareciendo en pantalla, mientras el propio juego se encarga de hacernos avanzar por los escenarios. En algunos momentos decidiremos el camino que deseamos tomar (disparando a señales…), pero las libertades de movimiento serán reducidas. La novedad incorporada en cuanto a éste sistema respecto a “Dead ´n´ Furious” es que todos los caminos no son correctos. Esto quiere decir que si en algún momento tomamos una decisión errónea, deberemos volver a pasar por el mismo sitio caminando en círculos hasta encontrar la ruta adecuada. Y dado que la claridad de los escenarios es limitada, encontrar el camino correcto o no será más cuestión de suerte que otra cosa. Algo que provocará que algunos niveles duren largos periodos de tiempo en los que acabaremos cansados del juego.
Respecto al sistema de disparo, comentar que inicialmente sólo comenzamos con dos armas: una katana y una pistola de nueve milímetros. Podemos cambiar entre un arma y otro pulsando un botón, mientras que los disparos los llevaremos a cabo pulsando en el lugar de la pantalla táctil al cual queremos atacar. A la hora de recargar las armas haremos click con el stylus en un botón situado en la zona inferior de la pantalla. Un sistema sencillo y efectivo, aunque no hubiera estado de más poder recargar pulsando también L o R. A medida que avancemos en el juego conseguiremos más armas, todas ellas muy típicas en el género (cuchillo, doble pistola, rifle de asalto...), si bien la primera pistola siempre nos vendrá muy bien, ya que tendrá munición ilimitada.
Otro detalle a tener en cuenta es nuestra resistencia. Ésta se contabiliza con corazones que obtendremos no sólo recolectando botiquines, sino también eliminando enemigos. Así, cada cierta cantidad de puntos un corazón se añadirá a nuestra vida. Sistema que reduce enormemente la ya escasa dificultad del producto.
En general, adolece de un desarrollo muy repetitivo y de una variedad de enemigos y situaciones por debajo de la vista en “Dead ´n´ Furious”. Se ha intentado dotar al juego de una historia interesante, con dos personajes, pero ni ésta ni las partes de humor incorporadas en el guión, ayudan a elevar la calidad del título.
A Nivel Técnico
Quienes hayan probado “Dead ´n´ Furious” encontrarán muchísimas similitudes gráficas con “The Zombie Crisis”. En la pantalla inferior se lleva a cabo la acción, siempre en primera persona, mientras que en la superior vemos datos de nuestro personaje (armas, vida, puntuación, etc). Los escenarios están muy limitados, cuentan con grandes cantidades de niebla, y su variedad es prácticamente nula. Repiten tópicos una y otra vez, problema que crece cuando nos perdemos por algún camino y tenemos que caminar en círculos. Con los enemigos ocurre tres cuartos de lo mismo. Hay escasos modelos que se repiten hasta la saciedad una y otra vez, contando además con parcas animaciones.
Si tuviéramos que destacar algo serían los diseños de los protagonistas, quienes hacen gala de gran personalidad, algo común en la colección económica Simple Series. Dejando esto de lado, no podemos obviar que su presencia en la ambientación parece más el resultado de un pegote rápido que de una idea bien pensada.
Conclusión
Un juego que por 2800 yens (unos 17 euros) cumple su función y entretiene durante un tiempo. Al margen de esto su existencia no nos lleva a ninguna parte. Especialmente cuando tenemos acceso a “Dead ´n´ Furious”, un juego prácticamente idéntico que cuenta con una calidad mucho más elevada.
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