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Lo nuevo de Will Wright a escena.
La semana pasada asistimos al acto de presentación del juego Spore que tuvo lugar en las oficinas de EA en Madrid. Dicho acto contó con la presencia de Caryl Shaw, productora del juego, quien nos puso al día sobre el título cuando faltan todavía muchos meses para que se ponga finalmente a la venta. “Spore” tendrá versiones en PC, Mac, Nintendo DS, y Wii, pero nosotros sólo pudimos disfrutar de la primera de ellas. Éstas son nuestras primeras impresiones:
Jugando
“Spore” es la última obra de Will Wright, creador de sagas como Los Sims o Sim City, y uno de los más interesantes desarrolladores de la industria del videojuego. La idea de su última criatura es la siguiente: controlar a toda una especie desde su génesis hasta que como grupo sean capaces de expandirse por la galaxia, ¿interesante verdad?.
Nuestra primera impresión con el título ha sido del todo positiva, y es que parece que Will Wright ha cumplido finalmente todas las promesas. Quien siga el juego desde que comenzó a hablarse sobre él, sabrá que “Spore” es un juego evolutivo, cuyo objetivo no es controlar una civilización sino toda una especie, expandiéndose y llegando hasta donde nosotros decidamos, desde su nacimiento (como organismos unicelulares) hasta su llegada a las estrellas, donde podrán colonizar otros planetas y participar en conflictos interestelares.
La gracia del juego consiste en que seremos nosotros quienes dictemos en todo momento a qué dedicaremos nuestra atención. “Spore” viene determinado por una estructura dividida en Etapas o Fases más o menos largas (depende por entero de nosotros) que tienen cada una de ellas su propio y característico estilo de juego.
Las Fases
La primera fase es la denominada Celular, donde controlaremos los progresos de nuestra criatura, un único organismo unicelular, al que alimentaremos (mediante núcleos de nutrientes u otras criaturas) y cuidaremos. Las necesidades básicas de nuestra criatura serán salud y el alimento. Cuando lleguemos a la siguiente etapa de evolución, accederemos al editor de criaturas. Éste es uno de los principales aciertos del título, aunque en las primeras fases las opciones son más reducidas. Gracias a él podremos empezar a personalizar la criatura a nuestro gusto, no sólo sus capacidades y características, también su aspecto completo.
En la fase de criatura controlaremos un pequeño grupo de individuos e interactuaremos con nuestro mundo (desde el océano a la tierra) y otras criaturas (presas y depredadores). Al principio estaremos solos y tendremos que encontrar pareja, después accederemos a todo un grupo. El editor de criaturas será cada vez más completo y nuestras criaturas serán cada vez más especiales. Podremos añadirlas pies, manos, bocas, etc. definir su velocidad, poder, sentidos, si se trata de organismos sociales, si son seres herbívoros o carnívoros, etc.
Durante la fase Tribal nuestras criaturas ya han alcanzado un nivel de inteligencia elevado, habiéndose convertido en la especie dominante del planeta. El jugador ya no controlará una sola criatura, sino que será responsable de toda una tribu. Habrá otras tribus vecinas (de la misma especie) con las que habrá que competir o comerciar y también se podrán encontrar miembros sin tribu para incorporar a la nuestra con el objetivo de convertir nuestro grupo en el dominante. El jugador dispondrá ahora de riqueza en lugar de los puntos genéticos que permitían evolucionar a las criaturas. Con ella se podrán desarrollar elementos como armas, objetos, etc. lo que permitirá crear una personalidad concreta para la tribu, apostando por la
diplomacia, la ciencia o la agresividad.
Una vez alcanzado el nivel de evolución necesario se avanzará hasta la Fase Ciudad, mejorando de paso la inteligencia de la especie.
La siguiente fase es la de Civilización. En lugar de individuos controlaremos toda una ciudad, y se podrán construir diferentes edificios. Poco a poco sumaremos más ciudades, las cuales proveen de recursos y riqueza. En éste punto el jugador deberá definir cuál será su política con respecto a otras civilizaciones.
La fase final es la denominada Galáctica. Una vez desarrollado un vehículo capaz de viajar por el espacio podremos explorar la galaxia, contactando con otras civilizaciones, investigando, obteniendo recursos o conquistando el universo.
A Nivel Técnico
El juego viene determinado por el aspecto alegre y desenfadado que presenta. Ese estilo se encuentra presente tanto en los escenarios como en los coloridos personajes, pero el título esconde una complejidad técnica impresionante: la posibilidad de crear nuestras propias criaturas por medio de un cuidado editor (colores, apéndices, etc.), una IA muy desarrollada, posibilidades de juego casi infinitas, etc.
El apartado sonoro parecía bastante discreto, aunque aún es pronto para analizar en profundidad el apartado técnico de un título que no pudimos disfrutar tanto tiempo como nos hubiese gustado.
Conclusión
La posibilidad de controlar completamente la evolución de nuestra especie protegida es sin duda un punto de partida de lo más tentador. El poder escoger el tiempo que dedicamos en cada Fase y cómo nuestras criaturas evolucionan resulta tremendamente divertido. Las posibilidades de juego nos parecen prácticamente interminables, “Spore” es un título a descubrir, repleto de detalles. El jugador decidirá en cada momento el proceso evolutivo de sus criaturas, modelando y guiando a su especie a través de muchas generaciones, haciéndola crecer desde un simple organismo unicelular hasta convertirla en una cultura con ganas de explorar el espacio. ¿Quién da más?.
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