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Los dragones y sus protectores se acercan a PSP.
A principios de 2007, nos llegó el juego de rol “Blade Dancer: Lineage of Light”, de los desarrolladores primerizos Hit Maker. Por encargo de Sony, empezaron un MMORPG que, debido a las dificultades técnicas, tuvo que derivar en un RPG por turnos clásico. El resultado, sin llegar a ser malo, sí fue muy mejorable, y había que darle tiempo al juego para que te llegase a enganchar. “Dragoneer’s Aria” nace del empeño de sus creadores de tomar todas las buenas ideas de “Blade Dancer” y pulir la jugabilidad y sus errores al máximo. El 15 de febrero llegará a nuestras tiendas de la mano de Koei y Virgin Play. Hasta entonces os dejamos con nuestras primeras impresiones del nuevo esfuerzo de Hit Maker por ofrecer un buen RPG exclusivo para PSP.
Si uno de los errores de “Blade Dancer” fue que su historia tardaba varias horas en empezar (dando la errónea sensación de que el juego se limitaba a cumplir misiones), “Dragoneer’s Aria” no comete el mismo fallo y arranca por todo lo alto. Durante la ceremonia de graduación mediante la que Valen se convertirá en un protector de los seis dragones sagrados (es decir, en un “dragoneer”), el misterioso Dragón Negro al que se creía desaparecido, irrumpe y destruye la ciudad. Valen, en compañía de Euphe, Mary, Ruslan y Langley, tendrá que partir en un viaje para garantizar la seguridad de los demás dragones y descubrir qué se esconde tras las aparición del Dragón Negro. El argumento no es precisamente original, pero como mínimo nos mantendrá interesados desde el primer momento. Después de estos primeros hechos, Valen recibe el Fire Orb, que le permitirá comunicarse con el Dragón de Fuego. Con unas breves indicaciones de nuestro destino, salimos de la capital del reino, conociendo por fin el mundo de Granadis.
Jugando
Fuera de las ciudades, el terreno consiste en pequeñas zonas interconectadas que podremos recorrer a pie o revisitar mediante los puntos de teletransporte. Como es habitual, exploraremos nuevas rutas y encontraremos objetos y tesoros escondidos. Una peculiaridad del juego es que, dependiendo del personaje que tengamos designado como líder del grupo, adquiriremos una habilidad de campo diferente: correr más, recuperar puntos mágicos a medida que caminemos, etc. Caminando por los escenarios también veremos unos extraños murciélagos que se nos echarán encima en cuanto nos detecten. Al entrar en contacto con estas criaturas se cargará una nueva pantalla donde tendrá lugar el combate contra enemigos de todo tipo. El sistema de batallas es, como ya hemos dicho antes, por turnos. Es decir: escogemos las acciones que realizarán nuestros personajes mediante el menú de comandos, se resuelven todas las acciones seleccionadas por todos los personajes y enemigos, y vuelve a empezar un nuevo turno.
Al igual que ocurría en “Blade Dancer”, cada vez que nuestros personajes realicen una acción con éxito, se sumarán puntos a la barra de magia (maná) de nuestro grupo. Después, podremos utilizar estos puntos para pagar magias de todo tipo y desencadenar ataques especiales, o incluso combos demoledores. Por suerte, en esta ocasión aliados y enemigos tendrán barras de magia independientes. Este sistema, si bien puede parecer algo limitado en un principio, cuando tengamos a todos los personajes en nuestro equipo requerirá grandes dosis de estrategia. Incluso el combate más tonto puede durar uno o dos minutos, ya que al contrario de lo que ocurre en otros juegos de rol, contra la mayoría de enemigos de poco nos servirá utilizar sólo el comando atacar. Esto es un arma de doble filo, claro, ya que no a todo el mundo le gustan unos combates tan pausados y que requieran pensar en vez de machacar botones. Afortunadamente, subir de nivel es relativamente fácil, por lo que a pesar del ritmo lento de los combates, no tardaremos en acumular la experiencia necesaria para aumentar los parámetros de nuestros personajes.
Cada personaje podrá aprender diversas Dragon Skills y Lusce Skills. Las primeras, consumen el mismo maná sea cual sea su nivel, aunque no son demasiado poderosas. Las Lusce Skills, por su parte, pueden consumir muchísimo maná en niveles elevados, a cambio de poderosos efectos. Hay que saber encontrar el equilibrio entre el uso de unas y otras. Otro comando a destacar es el Guard, una ruleta en la que deberemos apretar el botón X 5 veces en el momento preciso para defendernos. Si conseguimos 5 aciertos, además de esquivar el ataque enemigo, rellenaremos generosamente la barra de maná. Por supuesto, no es tan fácil como suena.
Vuelve también el sistema de crafting, o creación de objetos. Durante la aventura, conseguiremos recetas para hacer nosotros mismos todos tipo de ítems: curativos, armas, armaduras, etc. Una vez tengamos la receta, podremos conseguir los ingredientes requeridos al acabar con ciertos monstruos, en cofres repartidos por los escenarios o en determinadas tiendas. Por suerte, en “Dragoneer’s Aria” no se nos desgastarán las armas, uno de los puntos más molestos de “Blade Dancer”. También podremos comprar los objetos sin necesidad de crearlos, aunque esto nos costará más dinero y no nos permitirá acceder a los ítems más poderosos.
Apartado Técnico
Dejando a un lado el desigual doblaje inglés (también es posible seleccionar el audio japonés) y algunos efectos de sonido pobres, en “Dragoneer’s Aria” disfrutaremos de músicas elaboradas, con orquestras sintetizadas ambientando cualquier momento. Se trata de melodías animadas, muy cinematográficas, que no desentonarían en ciertos juegos de rol de primera fila.
Los gráficos han mejorado enormemente con respecto a lo visto en “Blade Dancer”. Se sigue notando que estamos ante un juego con un presupuesto no muy elevado y demasiadas veces los elementos del escenario se cargarán a medida que nos acerquemos, o se abusará de la niebla en ciertas zonas. Las texturas y animaciones son muy mejorables. Pero, a pesar de todo, el aspecto general de los personajes y los escenarios está trabajado, con numerosos detalles, expresiones faciales en las secuencias cinemáticas, paisajes con vida y muchos elementos decorativos. A nivel artístico, “Dragoneer’s Aria” no derrocha originalidad, inspirándose en el estándar de los juegos de rol medievales. El aspecto andrógino de algunos protagonistas masculinos no será del agrado de todos.
Conclusión
“Dragoneer’s Aria” se presenta como un prometedor RPG para la portátil de Sony. Exclusivo de la consola (no abundan los juegos de rol de PSP que no sean remakes o ports de otros sistemas), con un sistema de batallas interesante y muy estratégico, buenas ideas, un apartado técnico más que competente, y un argumento que (dentro de lo tópico) mantiene nuestro interés. Dentro de unas semanas llegará a las tiendas europeas. Veremos entonces con calma y en profundidad el resultado final del juego.
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