|
El sistema de juego es muy sencillo. Transformados en diversos monstruos deberemos abrirnos paso por los seis mundos de los que se compone el juego. El universo es continuo, por lo que en cualquier momento y transformados en cualquier animal podremos movernos libremente a donde queramos. Eso sí, llegaremos a un punto en el que para continuar tendremos que tener un tipo de transformación o equipamiento específico. Aún así, en cada uno de los seis mundos habrá lugares a los que para poder acceder tendremos que transformarnos en varias cosas varias veces. Sólo de esta forma podremos llegar a los 5 dragones (Mummy Dragon, Dragon Zombie, Captain Dragon, Daimyo Dragon y Vampire Dragon) que mantienen oculto el paradero de la Cruz de Salamandra.
Los monstruos que vayamos eliminando irán dejándonos algunos tesoros como monedas de oro, sacos con dinero y algunos objetos del estilo de Bolas de Fuego, Flechas, Rayos, Boomerang y Mini-tornados. Estos nos servirán para llevarnos por delante a cualquiera que quiera ponernos las cosas difíciles. Eso sí, este tipo de objetos los usaremos muy de vez en cuando. La vida de nuestro héroe estará representada en forma de corazón; y aunque comenzaremos nuestro periplo con tan sólo uno, durante la aventura iremos consiguiendo varios hasta tener un total de ocho. Los ataques de nuestros enemigos harán que los corazones se vacíen. La versión de “Dragon’s Curse” para la Consola Virtual de Wii puede disfrutarse tanto con el Wiimote como con el mando clásico.
Gráficos
Si atendemos al criterio de hace 15 años y pensamos que “Dragon’s Curse” nació para la plataforma de 8 bits Master System, podemos asegurar que el juego tiene un aspecto gráfico envidiable para la época. De lo mejorcito visto en la consola de Sega. No obstante, esta adaptación para Turbografx-16, una máquina superior en todos sus aspectos, está muy cuidada, pero no llega a un nivel soberbio. Y menos viendo otros de los muchos juegos con los que cuenta su catálogo. El titulo gráficamente es muy colorido gracias a una paleta de colores muy amplia que ayuda a que todos los personajes que aparecen durante el juego, tanto amigos como enemigos, destaquen por su profundidad visual, aún cuando su diseño roza el humor y el aspecto infantiloide. Lo increíble del título es su gran universo, al que podremos acceder desde el principio. Seis zonas diferentes claramente diferenciadas entre si y dedicadas especialmente para una transformación específica. Sin embargo esto no significa que tengamos que seguir esa regla, por lo que en cualquier momento de la partida podremos recorrer una y otra vez las distintas partes del mundo. Centrándonos en su acabado gráfico, los escenarios pecan de ser poco profundos, con tan sólo dos niveles diferenciados: la zona más allá de la línea del horizonte que no contiene más que unos pocos elementos como nubes o árboles y la parte más cercana a nosotros donde se desarrolla la acción. Es una pena que este aspecto no se haya trabajado un poco más.
Como curiosidad comentar que para la versión de Turbografx-16 el diseño de los personajes fue modificado respecto a los visto en Master System. Nuestro héroe pasa de tener el pelo verde y los ojos oscuros a contar con una cabellera rubia y unos ojos grandes y azules. Además, casi todas las transformaciones que sufre nuestro protagonista incluyen pequeños detalles que ayudan a conseguir dar una mayor solidez al trabajo realizado por el equipo de desarrolladores gráficos. Sin embargo, estos cambios no llegan al nivel de lo realizado por Tec Toy, la distribuidora de Sega en Brasil, en el año 1993 en la adaptación de “Wonder Boy III: The Dragon’s Trap” para la versión del país de la samba y la caipirinha; donde el título fue cambiado por “Turma da Mônica em O Resgate” (El grupo de Mónica – El rescate) y los personajes protagonistas modificados basándose en las creaciones del “Walt Disney de Brasil”, el dibujante Mauricio de Sousa.
Música & Sonido
“Dragon’s Curse” no sería el juego que es actualmente si no fuera por su música. La culpa de todo la tiene el compositor japonés Shinichi Sakamoto, colaborador habitual de Hudson y conocido por realizar las bandas sonoras de la saga Wonder Boy, así como los temas de “Q Monster Lair” y “Panic Bomber”. En esta ocasión, Sakamoto realiza un trabajo impresionante con 15 melodías muy rítmicas y pegadizas que nos acompañarán por cada uno de los escenarios del juego desarrollado por Hudson. Su tema principal, “Monster-Town” y “Side-Crawler's Dance”, son parte ya de la historia de los videojuegos. Durante la conversión del juego a Turbografx-16 la música fue mejorada para que aprovechase todas las pistas de audio disponibles en la maquina de NEC Corporation, por lo que a nosotros nos llega a la Consola Virtual en todo su esplendor sonoro. Los efectos de sonido son de la época. Suaves midis clásicos realizados para la ocasión y que se desmarcan sonoramente de lo que se realizaba en esos años.
Conclusión
Este titulo disponible desde hace tiempo para la Consola Virtual de Wii es uno de los imprescindibles para los amantes de los juegos clásicos. Sus 600 puntos Wii lo convierten en una golosina demasiado tentadora como para dejarla escapar. Y más ahora con el nuevo cambio ‘estrellas-puntos Wii’. Aunque “Dragon’s Curse” es relativamente poco rejugable cuando se sabe que debemos hacer, las primeras partidas serán lo suficientemente largas y divertidas como para engancharnos fácilmente. Recomendado a aquellos que busquen un título que les aporte al menos una docena de horas de diversión retro, con una dificultad ajustada.
|