|
Los donuts también tienen derecho a vivir aventuras.
Si Homer Simpson se encontrara de tú a tú con el protagonista de éste juego, se lo comería. ¿Por qué?, simple, porque el héroe del título del cual hoy os hablamos es un donut. Un donut jugosito, que puede recubrirse de chocolate, o con azúcar, y que aunque tenga cara, cualquiera de nosotros nos comeríamos sin dudarlo de encontrárnoslo cerca. Aunque sería una lástima, porque entonces no podríamos disfrutar de éste simpático y adictivo plataformas 2D creado en exclusiva para Nintendo DS.
Los creadores de éste donut tan majo son los componentes de Global A Entertainment, una empresa japonesa que en el pasado año 2007 centró sus esfuerzos en Nintendo DS. Así, además del juego del donut, lanzaron “Kosume Chick Paradise”, “Dungeon Maker: Mahou no Shovel to Chiisana Yuusha”, y “Monoshiri Sengoku Ou”. Pero en realidad, a la compañía la conocemos más por otros trabajos, especialmente las sagas Akudaikan, Chou Aniki, y The Maestro, de las que llevan varios años sin lanzar nuevas entregas (a excepción de Akudaikan, que tuvo dos juegos en 2007).
Jugando
“Kururin Donuts Okashi na Recipe” está protagonizado por un donut que debe adentrarse en peligrosos niveles para reunirse con otros dulces de buen corazón como él. Para salirse con la suya contará con nuestra ayuda, indispensable para que un donut como él pueda moverse. Así, no desplazaremos al donut usando la cruceta y los botones, sino que haremos uso de la pantalla táctil. En ella deberemos mover el stylus para que el donut lleve a cabo las acciones pertinentes. Si rayamos rápidamente hacia adelante, el donut avanzará, si trazamos de abajo hacia arriba, dará un salto elevándose, y así sucesivamente. Los controles son ligeramente duros en el primer contacto, pero no tardaremos en hacernos con ellos. Al pasar el primer nivel, no se nos pasará ningún objeto, y tendremos total control sobre el donut protagonista. Algo importante, dado que los niveles no son excesivamente sencillos. Habrá enemigos a los que derrotaremos golpeando con fuerza, abismos por los que caernos, y plataformas móviles en el aire sobre las que saltar de una en una con precisión. Es decir, todos los elementos habituales en el género, pero teniendo en cuenta que el protagonista rueda (con lo que eso implica) y que lo movemos a golpe de trazado de stylus.
Durante la partida observaremos que el donut no sólo se impulsa, salta y ataca con sus acelerones, sino que además podrá hacer uso del escenario. Por ejemplo, utilizará baldosas especiales para tomar velocidad, destruirá algunos bloques de galleta con la “cabeza” (por decir algo, porque los donuts no tienen una cabeza muy determinada), e incluso recogerá potenciadores. Así, se hará inmune, podrá ir más rápido, o tendrá capacidad para trepar por paredes pegándose a ellas. La combinación de todas estas habilidades es indispensable, así como recolectar la mayor cantidad posible de estrellas.
Como extras incluye una gran base de datos con fichas de personajes, enemigos, y objetos, y un apartado dedicado a enseñar la preparación de varios dulces con fotografías explicativas.
A Nivel Técnico
Para ser un simple donut, lo cierto es que el protagonista cuenta con bastante personalidad. Gracias a la inclusión de dos expresivos ojos, le veremos cambiar de cara a razón de lo que esté haciendo. Su cuerpo alterará el aspecto cada vez que recolectemos un potenciador. Cambiará de color, se recubrirá de pepitas, o adoptará diferentes estilos levemente diferenciables. Por su parte, los enemigos pasan de ser desde objetos inanimados, hasta animales o seres creados con distintos alimentos. Están en consonancia a los decorados, todos ellos adornados con dulces y colores de fantasía.
La banda sonora es muy animada, no resultando repetitiva aún después de escuchar las mismas canciones en varias ocasiones. Se agradece que, cuando consigamos ciertos objetos, cambie la melodía, al estilo de lo visto en muchos otros plataformas 2D. Sobre los efectos, mencionar que algunos parecen sacados directamente de clásicos como “Super Mario Bros.”. Por ejemplo, cuando saltemos encima de un enemigo y le eliminemos, el efecto que sonará será calcado al que escuchábamos cuando el fontanero caía encima de un koopa.
Conclusión
Su planteamiento no es el más atractivo del mundo: un donut recorriendo escenarios plagados de dulces, pero si dejamos de lado esto, el juego cumple y es muy adictivo. Además, los amantes de la cocina encontrarán el incentivo adicional de poder aprender a realizar sabrosos dulces, lo cual, conociendo el arte que tienen en Japón para la materia, no es moco de pavo.
|