Capcom no es sólo la creadora de Street Fighter, Devil May Cry, Resident Evil y Megaman, es también una desarrolladora de videojuegos célebre en todos los campos. Tanto que en 2006 decidieron dar el salto a los arcade card game con su propia máquina, la cual rivalizaría con el público de “Oshare Majo Love and Berry” (Sega). En lugar de crear un juego de cartas con jovencitas como protagonistas, los chicos de Capcom optaron por perritos como representantes del arcade. Sí, perros. El planteamiento olía a éxito (especialmente en Japón), pero no había nada seguro. Afortunadamente para Capcom, ahora, ya en 2008, pueden asegurar que la idea de crear un arcade de cartas con perros bailarines fue un éxito. La máquina continúa arrasando en los salones recreativos japoneses, se vende merchandising a diestro y siniestro, y la licencia ya ha visitado dos veces Nintendo DS. La primera con un título cargado de minijuegos y artes adivinatorias, y la segunda, con la adaptación del arcade, que llegó a la portátil de Nintendo con su propio lector de tarjetas (al igual que “Oshare Majo Love and Berry por parte de Sega). En éste artículo os hablaremos de la máquina original, a la cual no pudimos resistirnos en nuestra última visita a Japón. Con perritos tan adorables mirándote y llamándote, ¿cómo resistirse?.
Jugando
“Wantame Music Channel” sigue la tónica de todos los arcade card game. Por cada partida (100 yenes) conseguimos una carta distinta. Ésta puede ser de cuatro tipos diferentes: perro, ropa, accesorio, o poder milagroso. Inicialmente se lanzó una colección de 70 cartas, pero actualmente existen cientos, siendo muy complicado hacerse con todas (es posible, aunque recomendamos preparar muchos miles de yenes). Tras echar la moneda de turno, y recoger la carta que nos hayan dado, comienza la partida, elegimos modo, y ponemos la carta en la casita del perro que tiene la máquina en la parte frontal. Automáticamente aparecerá nuestro perrito y podremos seleccionar la pantalla en la que jugaremos (en forma de anuncios de televisión), determinando también la canción con la que bailaremos. Según la ropa, los accesorios o las cartas especiales usadas, comenzaremos con mayor o menor puntuación, lo cual siempre es algo a tener en cuenta.
Lo mejor de todo es que el juego no se limita a ser un simulador musical en el que seguir el ritmo pulsando un simple botón. En lugar de ello mientras suena la canción lo que tenemos que hacer es pulsar con el dedo distintos iconos que aparecerán en la pantalla. Sí, la pantalla es táctil, como la de Nintendo DS, de ahí que la conversión a la portátil haya sido tan sencilla y efectiva para Capcom. Esta novedad jugable respecto a otros títulos similares garantiza mucha diversión. Además, mientras pulsemos los indicadores de la pantalla, nuestro perrito y sus bailarines realizarán coreografías de lo más originales. En adición a esto, para que el juego no sólo se base en la pantalla táctil, es posible elegir una alternativa: jugar con los botones de toda la vida. En ese caso el objetivo será pulsar el botón correcto cuando el círculo de su color llegue al final de la pantalla. Una mecánica complementaria que nunca está de más.
A Nivel Técnico
La máxima con la que se presenta éste arcade es la siguiente: parecen perros, pero pueden hacer todo lo que hacemos nosotros los humanos. Esto implica que se van a vestir con ropa como la nuestra, van a actuar como nosotros, y van a bailar y realizar coreografías que en principio podrán parecer ridículas (para un perro). Por ejemplo, una perrita adorable con pinta de chica mala se insinuará mientras baila, y el perro más cool del barrio pondrá poses de malote para encandilar con sus ojitos a las chicas. Ayudan a reforzar ésta ambientación los escenarios creados para cada pantalla, dotados de mucha personalidad tratando de representar lugares reales de nuestra cotidianidad. Lo mismo ocurre con los accesorios que podremos usar en los perros, muchos de ellos habituales en nuestro día a día.
En cuanto a la banda sonora, es, sin duda, otro de los aspectos en los que Capcom se marca un tanto. No dispone de una amplia selección de canciones propia, pero recupera éxitos de todas las épocas relacionados con la música japonesa, la animación, los videojuegos, y la música clásica. Esto nos asegura poder bailar al ritmo de Beethoven, mover el esqueleto con Renai Revolution de las “Morning Musume”, o disfrutar cantando el opening de animes del estilo de “Cutey Honey”. Algo en lo que títulos musicales como “Taiko no Tatsujin” ya tienen práctica, y que está demostrado ser un recurso muy apreciado por el público nipón. Además, todas las canciones, salvo las clásicas, están vocalizadas.
Conclusión
Su éxito en arcades está más que demostrado, razón por la cual a finales del pasado año llegó a la portátil Nintendo DS. La conversión se saldó con buenas ventas, aunque sin alcanzar las tremendas cotas de popularidad obtenidas por la edición portátil de “Oshare Majo Love and Berry”, actualmente la reina de las arcade card game femeninas. Como ocurre con todos los juegos del estilo, tiene pocas posibilidades de alcanzar territorio occidental, pero si lo hiciera a buen seguro daría la nota. Pronto os hablaremos de su conversión a Nintendo DS.