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Combates de animales en un nuevo arcade card game.
En nuestra última visita a Japón en el pasado 2007 tuvimos ocasión de comprobar cómo los arcade card games se han reproducido de manera asombrosa. Ya no sólo existen máquinas basadas en series y licencias como “Dragon Ball”, “Kirarin Revolution”, “Naruto” o “Dragon Quest”, sino que el fenómeno se ha extendido a temáticas de todo tipo. Una de las que aparecieron mientras estábamos en el país del sol naciente fue “Animal Kaiser”, la cual esperamos impacientes día tras día para probarla. Finalmente tuvimos ocasión, y nos quedamos perplejos. Namco Bandai había dado el pelotazo ahorrándose cualquier licencia para crear un juego de cartas rentable.
Lo Básico
“Animal Kaiser” como otros juegos de los que ya os hemos hablado por aquí, es un arcade card game. ¿Esto que significa?, simplemente, que basa su mecánica de juego en el uso de cartas reales. Con cada partida (100 yenes) obtenemos una nueva carta que la máquina nos entrega aleatoriamente. Éste sistema engancha a rabiar, y permite que la productora de la máquina en cuestión se llene los bolsillos con quienes aspiran a tener todas las cartas. Al mismo tiempo, existe un “mercado negro” de compra y venta de cartas realmente impresionante, el cual se encuentra desde en tiendas de manga hasta en páginas de internet o puestecitos en medio de la calle (como el top manta aquí). La gracia del asunto es que como en todo, hay cartas regulares y otras de rareza ilimitada. Cuanto más rara, mejor carta. Y cuanto mejor carta, más cara es conseguirla.
Jugando
A diferencia de los juegos basados en animes como “Naruto” o “Dragon Ball”, “Animal Kaiser” hace gala de un sistema de combate alejado del tradicional piedra, papel, y tijera. La partida comienza seleccionando el animal con el cual queremos combatir. Una vez introducido, podemos usar cartas de acción o especiales, que aumentarán nuestras posibilidades de obtener la victoria. Posteriormente vemos la presentación de los dos animales y comienzan las hostilidades. A partir de aquí todo es sencillo. Una ruleta comienza a girar, siendo necesario pulsar el botón para determinar la acción que realizaremos. A continuación otra ruleta aparecerá, indicando la efectividad de la acción. El animal que obtenga una mayor cantidad de efectividad podrá llevar a cabo su movimiento. Así de simple hasta que a uno de los animales se le termina la vida (cada uno tiene su vida y fuerza personalizada). Cada ataque o acción cuenta con primeros planos, efectos especiales e incluso secuencias creadas por el juego de aspecto realmente delirante. No parece que sean simples animales como los que podemos ver en los documentales del National Geographic. Si ganamos el primer combate nos enfrentaremos con otro rival y otro, siempre y cuando no seamos derrotados antes.
Es posible realizar partidas entre dos jugadores, y la selección de cartas existente es abismal. Nos podrán tocar desde leones u osos, hasta serpientes y hienas. Pero no penséis que un animal pequeño tiene las de perder contra algún mastodonte, en “Animal Kaiser” no hay nada escrito y todo es posible.
A Nivel Técnico
Los combates se llevan a cabo en 3D, como es tradición en éste tipo de máquinas, y aunque realmente el apartado visual no es de relumbrón, las secuencias de ataque cuentan con bastante espectacularidad. Tanta que en algunos momentos es normal quedarse con cara de tonto por disfrutar viendo cómo se pegan un grupo de animales sin rareza alguna. Los decorados son variados, y en ocasiones llevan a situaciones de lo más extrañas, dado que no están condicionados a los animales que luchen. Por ejemplo, veremos a un león luchando contra un tiburón bajo el agua.
En cuanto a las cartas, lo cierto es que las ilustraciones están realizadas con muy buena mano. No son pocos los que han caído en las garras de “Animal Kaiser” sólo por el mero hecho de coleccionar los distintos animales que aparecen en ellas.
Conclusión
Un juego de éste estilo, que no representa licencia alguna, podría ser el que llevara los arcade card game al mercado occidental de manera definitiva. En colaboración con algún zoo o asociación de animales podría ser todo un éxito entre los jóvenes (y no tan jóvenes). Por desgracia, no parece que ninguna compañía o distribuidora de arcades se interese por éste tipo de productos tan exitosos y rentables en el mercado japonés.
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