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El destino de Egipto depende ti.
Las aventuras gráficas no pasan por un buen momento. Salvo joyas como “Runaway 2” y alguna que otra excepción, pocos son los títulos que asoman la cabeza y mucho menos los que son dignos de recordar. “Cleopatra: El Destino de una Reina”, aparece para saciar un poquito las ganas de aventura que muchos fans del género seguro que tienen.
La idea es buena: nos encontramos en el antiguo Egipto y tenemos que explorar lugares míticos con la amenaza de una guerra sobre nuestra cabeza. Sin embargo, la falta de originalidad en los puzzles y una rocambolesca dificultad en algunos puntos pueden hacer de Cleopatra un juego poco atractivo para el jugador casual de aventuras gráficas. Pero, por favor, cúbrete la cabeza, afuera hace mucho, mucho calor. Estamos en la época de mayor esplendor de la civilización egipcia.
Jugabilidad
La aventura nos traslada hasta la Alejandría del año 48 A.C. Encarnamos a un aspirante a astrónomo que busca desesperadamente a su maestro, sacerdote principal y astrónomo privilegiado de Cleopatra. El tema se complica cuando una guerra civil enfrenta a Cleopatra con su hermano Ptolomeo. Para colmo de males, la chica de la que estamos locamente enamorados, Iris, también se ha evaporado. Con esta peculiar situación comenzamos nuestras andanzas en “Cleopatra: El Destino de una Reina”.
El sistema de juego se basa en la perspectiva subjetiva y el puntero explorador, en busca de objetos que coger o con los que interactuar. Una de las claves que nos ayudarán a avanzar a lo largo de la historia es saber combinar adecuadamente los objetos que ya tenemos, que en muchas ocasiones no servirán para nada por separado, pero juntos podrán abrir esa puerta que se nos resiste. El punto de dificultad lo añade no sólo el hecho de que muchos objetos son desconocidos en la época contemporánea que nos ha tocado vivir y, por lo tanto, no vamos a saber que hacer con ellos, sino que vamos a contar con decenas de objetos en el inventario en algunos puntos de la partida, algo un poco farragoso a la hora de jugar.
En lo que se refiere a la trama, la evolución está realmente bien conseguida, ya que se nos suministrará información cada poco tiempo para motivarnos a seguir adelante y descubrir más sobre la misteriosa desaparición de nuestro maestro y su hija, la chica que nos vuelve locos. Al mismo tiempo, tendremos oportunidad de ver cómo el destino de una de las civilizaciones más importantes de la antigüedad va recayendo, poco a poco, en nuestras jóvenes manos.
Uno de los apartados más interesantes que el título ofrece es su amplio elenco de lugares a visitar, algunos de ellos verdaderamente espectaculares y recreados con cierto atino. De esta forma, tendremos la oportunidad de visitar el Faro de Alejandría, su famosa biblioteca, y algún que otro templo de la antigüedad.
El mayor problema que adolece al juego es la lentitud con la que suceden las cosas. Una misma pantalla puede durar una eternidad si, por desgracia, los objetos que tenemos no parecen servir para nada allí, algo que nos pasará con bastante frecuencia, dificultando sobremanera nuestro avance.
Gráficos
El apartado visual es uno de los más cuidados dentro del título. Realmente merece la pena ver cómo ha sido recreado el mítico Faro de Alejandría, o el interior de alguna de las estancias, dignas de cualquier película del Hollywood clásico. El único pero que se le puede achacar al entorno visual es la falta de acción, de movimiento. Generalmente todo suele estar demasiado quieto, algo que puede hacer la aventura un tanto monótona si no consigue engancharnos a la primera.
Música & Sonido
Una agradable sorpresa comprobar que todos los diálogos están doblados al castellano y además, de manera más que notable. Las piezas musicales van a ser las típicas que ya hemos escuchado en juegos clásicos como ‘Faraón’, o el más reciente ‘Los niños del Nilo’, por lo que la ambientación está más que asegurada.
Conclusión
No es habitual encontrar una aventura gráfica que recree un periodo de la edad antigua como el de la civilización egipcia, por eso mismo “Cleopatra: El Destino de una Reina”, merece un voto de confianza, sobre todo de aquellos aficionados a la aventura clásica que tengan ganas de probar algo nuevo. Partes oscuras como la dificultad en algunos tramos, o la sensación de monotonía a lo largo de la partida pueden ser un lastre, pero si se le coge el gusto al título, puede llegar a ofrecer buenos puzzles y un argumento interesante y entretenido.
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