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El histórico conflicto en tu consola.
Cada vez las desarrolladoras se interesan más por hechos históricos para enmarcar sus títulos, paradójicamente con la intención de ofrecer ideas nuevas. Y cada vez más, esos hechos dejan de ser clásicas aventuras japonesas y empiezan a abrir fronteras. Éste es uno de esos casos, ya que “Bladestorm: The Hundred Years’ War” está basado en el conflicto bélico entre ingleses y franceses que duró más de un siglo: la Guerra de los Cien Años. En ese marco histórico nos encontraremos inmersos como un mercenario a disposición del país que mejor pague, viviendo los momentos más intensos de la batalla acontecida entre los siglos XIV y XV y conociendo a los personajes que participaron en el conflicto.
Jugabilidad
“Bladestorm: The Hundred Years' War” ha sido desarrollado por Omega Force para Koei, y se acerca, en su planteamiento, más a Kessen que a Dynasty Warriors. Aunque su incesante acción inspire al clásico beat’em’up de uno contra todos, el componente estratégico juega una baza muy importante, tanto como el trabajo en grupo, al que guiaremos por el campo de batalla.
Tras disfrutar de la más que notable introducción, nos presentaremos ante el tabernero, el cual nos hará las preguntas de rigor que definirán el perfil de nuestro personaje. Las opciones de personalización son excesivamente sencillas, limitándose a una decena de caras y a tres voces no muy agradables. Una vez elegido el nombre, nos lanzaremos a la batalla, no sin antes decidir de qué bando estamos, ya que ser mercenario nos permitirá elegir si queremos luchar con los ingleses o con los franceses, y mantener o cambiar esa opinión en el transcurso de la guerra. El primer nivel, el tutorial, nos familiariza con los controles y con los tipos de luchadores. Controlamos a nuestro personaje, que se mueve a su antojo por el escenario, pero para pasar a la acción deberemos acercarnos a uno de los tres conjuntos de guerreros distintos de nuestro bando, para unirnos a ellos y capitanearles hacia la ofensiva. Por un lado están los guerreros de a pie, que son los espadachines clásicos, quienes se caracterizan por unos ataques más rudos y directos contra el enemigo. Por otro, los arqueros, que actúan desde la distancia, priorizando la prudencia y la precisión. Además, también podremos unirnos a los caballeros que, como su nombre bien indica, actuarán al galope de un grupo de caballos, lo que ofrecerá variedad y complementará el trabajo de los guerreros de a pie. En el momento en el que nos unamos a cualquiera de estos conjuntos, nuestras armas serán las del mismo, adaptándonos a nuestro nuevo equipo.
Los tipos de ataque mantienen un patrón similar, al margen del grupo en el que estemos: dispondremos de dos botones que ejecutarán dos ataques diferentes, y usaremos un tercero para cubrirnos. Para entrar en modo ataque, deberemos guiar a nuestro equipo hacia el batallón de enemigos que elijamos, y mantener pulsado R1, de modo que atacarán automáticamente, mientras no activemos uno de los dos ataques especiales, que después de ser usado se recargará, estando unos largos segundos inactivo. Mientras que los guerreros con espada llevan a cabo los ataques más sencillos, los otros dos grupos ofrecen más variedad: los caballeros podrán acelerar y llevarse por delante a un grupo de enemigos, y uno de los ataques de los arqueros nos ofrecerá visión en primera persona para ajustar la dirección de las flechas. Indirectamente manejamos a todo el escuadrón, es decir, que en modo ataque, la orden que demos a nuestro personaje será llevada a cabo por todo el equipo. La respuesta del equipo es ágil y veloz, lo que realmente nos hace creer que estamos guiando al grupo, aunque en algunos momentos la inteligencia artificial de los guerreros, tanto de nuestra unidad como del enemigo, nos juega malas pasadas. Más de una vez nos encontraremos en una batalla campal en la que nos costará encontrar al propio personaje. Esto es especialmente molesto cuando queremos atacar al capitán, marcado con un símbolo porque, si bien es lógico que el enemigo intente cruzarse en nuestro camino, no es agradable encontrarse con que los propios aliados nos impiden el paso. Ciertas reacciones de nuestro grupo nos molestarán, sobre todo si tenemos que cruzar un largo espacio para llegar a nuestro destino, dado que pueden terminar atacando a un grupo que no queremos, lo que nos llevará a situaciones complicadas.
Un elemento que juega un papel muy importante en “Bladestorm: The Hundred Years' War” es la fama o, más concretamente, el prestigio, que iremos adquiriendo a medida que avanzamos en las diferentes misiones dentro de la guerra (cada contrato incluye unos objetivos, generalmente la conquista de una base concreta, o la eliminación del bando enemigo). Aún así, podremos ajustar nuestros propios objetivos, decidiendo si queremos centrarnos en ganar más fama o seguir el contrato al pie de la letra. El dinero lo ganaremos de dos formas diferentes: tanto al terminar el contrato cómo al derrotar al capitán de una base, en la cual se establecerá nuestro país. Con esas monedas podremos adquirir objetos del mercader, o acceder a nuevos guerreros.
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