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Un FPS con situaciones acuáticas.
Si te llamas Jack Hard, obviamente tu forma de ganarte la vida va a ser la propia de un tipo duro. Nuestro protagonista no es una excepción. Marine retirado, recibe un encargo de Hammerson, que le ofrece la posibilidad de escoltarle en una expedición submarina, destinada a recuperar un submarino de la Segunda guerra Mundial cerca de las islas Corvo. Jack no tarda en perder de vista a su cliente, llevándole su búsqueda a una base submarina donde descubre que su arrendatario está muerto y que deberá recuperar sus dotes como soldado si quiere salir vivo del lío en el que se ha metido.
Jugabilidad
Genérico. Desde el argumento al apartado técnico, pasando por la jugabilidad. Es la mejor forma de definir el presente título, que si bien no puede desecharse como desatino al sentido común del consumidor, sí resulta chocante una propuesta de esta modestia en un tiempo en el que se producen avances vertiginosos en el género de los First Person Shooter. Para su desgracia, "Red Ocean" ha nacido abocado a una existencia que finalmente encuentre su lugar en alguna cesta de saldo de un gran centro comercial, junto a otros títulos de menor calidad con los que compondrá un cuadro que resulta tragicómico para cualquier aficionado al género. Pero es un riesgo que debe asumirse cuando precisamente se saca al mercado un juego con el simple propósito de llenar una cuota, aunque las intenciones de los programadores hayan sido correctas. Los jugadores pueden perdonar la falta de originalidad, e incluso una merma de calidad gráfica respecto a la media de títulos del momento, pero desestimarán cualquier fórmula que se limite a reutilizar las normas básicas del género, sin hacer unas mínimas aportaciones que logren imprimirle una personalidad propia más acusada al juego en cuestión.
No requiere mucho espacio describir la jugabilidad, pues la tarea del jugador se limita a recorrer pasillos abatiendo a los enemigos que surjan a su paso, a la vez que se encuentran los objetos y pistas claves para resolver puzzles de gran sencillez. Al estar centrado en el combate, cabría esperar que por lo menos se hubiesen dedicado recursos para hacer de estos encuentros unos momentos emocionantes, pero por desgracia siguen un esquema repetitivo hasta la saciedad. Consiste en que uno de los enemigos se percata de nuestra presencia, se lanza cual kamikaze contra nosotros, mientras su compañero se parapeta tras cualquier sitio que le resguarde del fuego. Cualquier jugador minimamente versado en el control de teclado y ratón puede despachar esta situación rápidamente, encontrándose una y otra vez con ella durante el juego, variando sólo el número de enemigos y su categoría. Se pretende aportar un poco de variedad y estrategia ofreciéndonos la posibilidad de infiltrarnos sigilosamente, pero en la práctica se revela como una burda mentira, pues es casi imposible aproximarse a determinada distancia sin que el enemigo nos aviste. Por fortuna, se ha introducido cierta interacción con el escenario, ya sea en forma de objetos explosivos u otros que puedan impactar sobre los enemigos. También nos queda el aliciente del entorno, que nos brinda los momentos más interesantes del juego cuando las habitaciones se inundan o toca acceder vía acuática a nuestro destino. Interesante, pero escaso bagaje para compensar la linealidad de su propuesta, sin momentos de interés que logren aflorar la adrenalina del jugador.
Como consuelo sorprende el mimo depositado en el repertorio de armas existente a nuestra disposición, muy extenso y variado, en el que destaca el potente rifle de plasma y sobre todo la extrema eficacia de la primera pistola a la que tenemos acceso, cuya precisión y potencia hace palidecer a muchos modelos posteriores.
La gran merma final del juego es el modo multijugador, que brilla por su ausencia, siendo especialmente obvio en un monojugador que no destaca por su duración, a lo que cabe añadir la escasa inteligencia artificial. Factores que, combinados, dan como resultado un acabado deslavazado, teniendo frente a nosotros un juego que entretiene pero no divierte.
Gráficos
El motor gráfico GameBryo se revela como competente, apuntando variados detalles de interés que incluso pueden llegar a suscitar admiración, pero valorando el acabado final del juego es imposible no catalogarlo como insuficiente. Probablemente hace tres años el entorno gráfico creado a partir de éste engine se podría haber colmado de elogios, pero hoy día tenemos frente a nosotros un juego que técnicamente luce desfasado, sin poder tacharse tampoco de desastre, pero que palidece frente a sus más directos competidores en un género caracterizado por el frenético avance en los aspectos técnicos.
Probablemente lo que más puntos haga ganar en la valoración final del juego es la soberbia manera en la que se ha resuelto la representación de los entornos en los que transcurre el juego, por lo menos desde un punto de vista artístico. La degradación de las instalaciones industriales sumergidas ha sido recreada de forma creíble, y detallada, transmitiendo a la perfección la atmósfera opresiva que caracteriza a un título de estas características. Por desgracia, sobrepasado el análisis del diseño, nos damos de bruces con las limitaciones del motor gráfico, debido a lo parcos en polígonos que son los modelos y sobre todo a la pobreza de algunas texturas, algo difícilmente justificable debido a que las limitaciones impuestas por el apartado artístico conllevan que estas no sean muy variadas. Lo mismo puede aplicarse a los modelados de los personajes presentes en el juego, parcos en cualquier tipo de detalle que les haga merecedores de algún reconocimiento, pues son más propios de cualquier producción con varios años a sus espaldas, brillando por su ausencia elementos indispensables como animaciones faciales detallas o incluso una texturización a la altura de las circunstancias. Lo único que se hace merecedor de algún elogio son las físicas, especialmente aquellas que reflejan el impacto de la munición, logrando el consabido efecto “muñeco de trapo” que tanto realismo aporta, pero que sigue muy distante de cómo han logrado aplicarlo títulos precedentes.
No todo podían ser reproches, y es imposible no reconocer el acierto con el que se han implementado determinados efectos de luz, especialmente en lo que atañe a aquellos con fuentes dinámicas, o esa magnifica distorsión cuando se apunta a un objetivo lejano. Pero sobre todo sobresalen los momentos en los que interviene el verdadero protagonista de la aventura, el agua, especialmente en lo que se refiere a las situaciones en las que el protagonista se ve obligado a sumergirse. Todo ello sin que repercuta en la estabilidad del motor gráfico, quedando el consuelo de encontrarnos frente a un juego de una fluidez encomiable, aunque sea a un precio cuestionable.
Música & Sonido
El apartado sonoro no resulta especialmente destacable, pues los efectos, aunque correctos, no exhiben la contundencia que caracteriza al género, además de ser sorprendentemente escasos y poco variados. A esto cabe sumarle un doblaje anglosajón que no pasa de cumplir sin sorprender y una banda sonora que resuelve su cometido de ambientar la acción, pero que peca de ser demasiado genérica.
Conclusión
Cumple como pasatiempo, pero cualquiera que esté buscando un FPS con personalidad y situaciones jugables de excepción, deberá apuntar hacia otra dirección. "Red Ocean" es un producto de buenas intenciones, aunque demasiado modesto tanto en sus planteamientos jugables como en su apartado técnico. No siquiera puede tachársele de desastre a la hora de aplicar ideas porque implicaría que ha existido ambición de por medio.
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| Desarrolladora |
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Collision Studios |
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| Distribuidora |
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Proein |
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| Lo mejor |
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Los momentos en los que el agua hace acto de presencia. La variedad de armas. |
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| Lo peor |
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Poco ambicioso. |
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| Resumen |
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Un shooter que pasará sin pena ni gloria por nuestros comercios. |
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| NOTA OJGAMES |
60 |
| NOTA LECTORES |
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