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Bugs Bunny y compañía se adentran en una peligrosa y divertida aventura llena de acción.
Todas las navidades el mercado de los videojuegos se llena de productos licenciados tratando de llamar la atención de los usuarios. No todos cuentan con la misma calidad, ni tampoco todos obtienen el mismo éxito, pero todos tienen siempre una característica común: personajes conocidos que garantizan un mínimo de ventas. Entre estos lanzamientos no suele ser extraño que alguno de ellos sea masacrado por parte de la prensa y crítica especializada, dando al traste con los propósitos de sus creadores. Algo así parece haber ocurrido con "Looney Tunes: Acme Arsenal", un juego que, sin ser una maravilla, resulta entretenido y está lejos de ser lo que algunos medios indican por ahí. Ha llegado a las tiendas bajo el manto de Warner Bros. y gracias al esfuerzo de la desarrolladora Redtribe, que firma con él su debut en el mundillo.
El argumento de éste juego de acción y plataformas cuenta que un malvado doctor trata de eliminar a los looney tunes retrocediendo en el tiempo y borrando a sus antepasados. Como de conseguirlo significaría su fin, los personajes más valientes del mundo tunes se preparan para enfrentarse al villano. Su plan es construir una máquina del tiempo similar a la del doctor para poder retroceder y ayudar a sus antepasados a seguir existiendo. Una vez consiguen la máquina, distintas parejas de héroes se desplazan a través del tiempo para cumplir con su misión. Pero no sólo se deberán enfrentar al malvado doctor, sino que también se cruzarán con algunos de los antepasados de sus aliados, como una versión maligna del cerdito Porky.
Jugabilidad
Desde su última visita a las consolas de salón, los looney tunes han cambiado radicalmente en cuanto a su forma de presentarse. Si en el ya olvidado "Looney Tunes: Back in Action" adoptaban un estilo plataformero y colorido, aquí ocurre todo lo contrario. Los looney se decantan por un sistema de juego directo, adornado con secuencias plataformeras, pero obteniendo un resultado más parecido a la saga Ratchet & Clank que a otra cosa. Es decir, un concepto bastante sencillo que tiene la virtud de poder entretener a usuarios de todas las edades. Debido a éste cambio en el planteamiento, también varía la personalidad del producto. Ya no se trata de ir saltando y chafar a los enemigos, ahora podemos pegarles palizas y atacarles con multitud de armas de fuego (fabricadas por ACME, eso sí). Y quizá no pega mucho ver a Bugs Bunny librarse de sus enemigos a escopetazo limpio, pero en ocasiones como ésta el fin justifica los medios.
El modo principal del juego se desarrolla a través de niveles comprendidos de distintas misiones (también es posible que sólo tengan una, el número no siempre es el mismo). Cada nivel está situado en una época distinta, con lo que el juego asegura cambios de ambientación constantes para no aburrir al usuario. Pero en todos ellos, salvo en alguna pequeña excepción, el sistema es el mismo: avanzar golpeando a todo lo que se mueva, recolectar objetos, activar palancas, y saltar plataformas. Elementos que, unidos, conforman una mecánica de juego lo suficientemente entretenida como para divertir a usuarios jóvenes y a los más veteranos. Ayuda en éste fin que antes de comenzar a jugar podamos definir la dificultad entre tres niveles distintos. En cada fase contaremos con dos personajes manejables, entre los que podremos alternar pulsando un simple botón. Cada uno cuenta con su propio tubo de vida y energía, con lo que es interesante cambiar entre ellos cuando uno esté a punto de morir (y esperar así el momento en el cual pueda recuperar vida). Si tenemos un amigo con el que jugar, éste podrá tomar el control del segundo personaje. Ésta característica es perfecta para que los padres compartan la aventura con sus hijos, ya que el juego les entretendrá de buena manera a los dos por igual, y tendrán diversión para unas cuantas horas.
Todos los personajes pueden golpear de distintas maneras, siendo posible además combinar botones para realizar multitud de cadenas de golpes. Lanzaremos a los enemigos hacia el aire, les remataremos en el suelo, los dejaremos mareados, o les aplastaremos. Por desgracia, todos los personajes cuentan con las mismas acciones, lo cual reduce la emoción de cambiar entre uno y otro nivel tras nivel. Sí varía el arma con el que atacan, pero no deja de ser un elemento secundario. En éste aspecto, Bugs atacará con una sartén, Lucas usará un martillo, Taz pegará con sus garras, Marvin usará dos espadas de luz, y por ejemplo, Claudio dará fuertes puñetazos. A medida que avancemos nuestros ataques ganarán en poder gracias a las barras de energía, las cuales nos permitirán agrandar nuestro arma. Como segunda herramienta de ataque, los tunes cuentan con la posibilidad de utilizar armas de fuego. Podremos llevar una encima, y tendrán munición limitada. Apuntaremos con el gatillo izquierdo y dispararemos con el derecho, destacando entre ellas escopetas varias, pistolas laser, y otras herramientas estrambóticas creadas por la factoría ACME. Por lo general nos las darán algunos enemigos al ser derrotados, pero también será posible comprarlas en máquinas automáticas usando las monedas que hayamos recolectado. Su uso se vuelve imprescindible en el combate contra algunos oponentes, aunque nos dará más de un problema. Esto se debe al ineficaz sistema de apuntado, que enfocará al objeto o enemigo que más le apetezca sin dejarnos una libertad real. Debido a ello, no serán pocas veces las que en lugar de apuntar al enemigo deseado, enfoque a cajas u otros objetos del escenario que podamos destruir con nuestros ataques.
El desarrollo del modo historia tiene una particularidad muy ventajosa: la posibilidad de elegir el nivel y misión que deseamos llevar a cabo. Se irán desbloqueando en bloques, pero gracias a ésta característica podremos atravesar el juego en el orden que más nos apetezca. Además, es posible repetir misiones para buscar objetos ocultos, y el sistema de logros se ha implementado con un acierto pasmoso. Obtendremos logros sencillos por acabar pantallas, cumplir metas específicas y recolectar items, siendo la aparición de ellos un pequeño aliciente para los jugadores (hay un total de 44). Finalmente, respecto a éste modo destacar que incorpora algunos niveles que se salen de la mecánica básica del producto. Por ejemplo, en una pantalla bélica donde controlaremos a Claudio y Taz, conduciremos un coche a través de escenarios plagados de enemigos. Ésta variedad en el sistema de juego ayuda a mantener el interés en los usuarios, especialmente en los más pequeños de la casa.
Junto al modo principal tenemos una opción de batalla versus, la cual permite disputar combates en escenarios cerrados. Por desgracia, no se incorpora posibilidad de juego online, por lo que deberemos combatir contra amigos en nuestra misma consola. En contraposición a esto, el modo historia sí está disponible para su juego cooperativo a través de Xbox Live, una característica, sin duda, muy atractiva.
Gráficos
"Looney Tunes: Acme Arsenal" sufre lo que se podría llamar el "síndrome del juego licenciado". Esto viene a significar un apartado visual de nivel medio, donde se percibe que el potencial de la consola por la que se mueve el juego no ha sido exprimido como debiera. Por desgracia, es algo que ocurre con muchos juegos de éste tipo (aunque con excepciones, claro está). En la parte positiva de la balanza, el producto presenta a todos sus personajes con el espíritu original de los dibujos animados. Los vídeos son graciosos y están cuidados, si bien resultan demasiado cortos en la mayor parte de los casos (como pequeños gags implementados por cortesía). Por su parte, los decorados cuentan con un tamaño considerable y son muy variados entre sí, pero las texturas y los elementos que los forman no están a la altura de muchos de los juegos aparecidos recientemente en Xbox 360. A esto le sumamos la cámara, que como suele ocurrir en el género, nos dará más de un dolor de cabeza. La podremos mover con el stick derecho, pero aún así, tendrá vida propia en la mayor parte de los momentos. Enfocará lugares erróneos del decorado, nos dejará vendidos en los saltos, y en ocasiones mostrará polígonos de gran tamaño en plena pantalla. El juego también sufre algunos petardeos en el framerate, y a veces nuestros personajes comienzan a levitar como si estuvieran cayéndose, cuando en realidad se encuentran en un lugar seguro. Todo esto afecta a la jugabilidad, pero es superable una vez nos acostumbramos. Por último, destacar que los personajes cuentan con animaciones características, aunque por desgracia sus movimientos vistos en televisión están poco aprovechados. Por ejemplo, Tazz sólo girará durante unos segundos, en sustitución de una patada giratoria que realizarán otros de los personajes.
Música & Sonido
El doblaje es digno de una productora como Warner Bros., con un repertorio de voces para los personajes protagonistas que encaja perfectamente con sus personalidades. Algunas de las voces sonarán a los más devotos de los dibujos animados en los que se basa el juego, lo cual ayudará todavía más a sumergirnos en la historia. La banda sonora es dinámica, cambiando a razón del momento y de la situación en la que nos encontramos. Por su parte, los efectos de sonido recuperan muchos de los ruidos característicos de los tunes. Un apartado a la altura de la licencia protagonista del juego.
Conclusión
Como ya hemos dicho, no estamos ante un juego imprescindible en su género, ni tampoco ante la mejor aventura protagonizada por los tunes, pero "Looney Tunes: Acme Arsenal" deja mejor sabor de boca de lo que pueda parecer. Lógicamente, no será la compra recomendada para hardcore gamers ni jugadores que busquen un entretenimiento que les llene, pero encantará a los pequeños de la casa y a los padres que desean compartir un juego con sus niños sin tener que aguantar historias o mecánicas soporíferas. Además, la versión de Xbox 360 que hemos analizado incluye el sistema de logros, modo cooperativo a través de Xbox Live, y mejores gráficos que en Wii y PS2.
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