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Un remake a la altura del mito.
Con algunos meses de retraso, y con la versión de Wii aún a la espera, llega a PSP, coincidiendo con el lanzamiento de la versión para Xbox 360, la última entrega de la saga protagonizada por la intrépida Lara Croft, El abrumador éxito de “Tomb Raider Legend” renovó la ilusión de muchos fans y, a la vez, asentó una nueva base gracias a su cómoda y ágil jugabilidad. Pese a que esa entrega dejara entrever una secuela, el proyecto más inmediato de Crystal Dinamics fue la creación de éste remake en forma de homenaje que, de tanto mimo y cuidado con el que fue llevado a cabo, no pudo ser lanzado en el décimo sino undécimo aniversario de la saga, y sólo en PS2. Ahora al fin aparece la siempre confirmada versión de PSP y, pese a los insistentes rumores sobre si la portátil podría soportar técnicamente este juego, las dudas se disipan en la primera partida.
Afortunadamente, Tomb Raider es una de las pocas sagas que no ha caído ante la tentación de los spin-offs ni secuelas extrañas, pese a la discutible calidad de las entregas finales de Core Design. Así que este remake, del cual los poseedores de PS2 ya conocen todos los detalles, se estrena en PSP con bastantes novedades respecto al original de 1996.
De nuevo, nos encontramos con una joven Lara Croft que se enfunda sus pistolas en busca del Scion, en una aventura totalmente inspirada en el primer Tomb Raider, hecha por y para fans de esa entrega. Un argumento con más matices, más escenas, nuevos escenarios y un rediseño por completo de todos y cada uno de los detalles de uno de los plataformas de exploración más bien valorados de la historia.
Jugabilidad
El nuevo control creado por Crystal Dinamics en “Tomb Raider Legend” se mantiene en esta secuela no directa, y en su versión para la portátil de Sony sucede lo mismo. Exceptuando pequeños cambios, algunos levemente molestos, podemos mover a Lara con la misma soltura que en su anterior aventura de PSP.
Es un hecho que los controles son mucho más agradecidos en su versión de sobremesa, pero la adaptación a PSP consigue solventar de algún modo la falta de los gatillos traseros y de un segundo stick. Y ése último es uno de los casos más problemáticos. La cámara se activa manteniendo pulsado Triángulo y moviendo el stick de PSP, provocando que si, por ejemplo, queremos observar un precipicio y soltamos sin querer o antes de tiempo el botón, antes de darnos cuenta nos estaremos precipitando al vacío. En consecuencia, el botón cuadrado hará las funciones que anteriormente activaba el botón triángulo, permitiéndonos activar todo tipo de elementos interactivos, y de escalar a mayor velocidad. Además, los gatillos por sí solos giran la cámara alrededor de Lara, pero juntos se convierten en el modo puntería. La cruceta está, de nuevo, dedicada a los objetos, manteniéndose el garfio metálico, las armas y los botiquines. Correr por una pared agarrada a una cuerda es uno de los nuevos movimientos de Lara que, si bien al principio asusta por la aparente dificultad de su ejecución, en la puesta en práctica es bastante intuitivo.
Una vez habituados al algo tosco control portátil, nos encontraremos ante unos escenarios muy poco lineales, en homenaje al Tomb Raider original e, indirectamente, como respuesta a las críticas relativas a la escasa exploración de “Tomb Raider Legend”. Las zonas son las mismas del juego de 1996, pero han evolucionado en función de las exigencias del control (nos podemos cruzar con elementos que sólo sirven de adorno y recuerdo del juego original), por lo tanto, nos encontraremos muchos bordes, mucha escalada, incluso un nuevo movimiento de Lara: posarse sobre un diminuto poste recto, en el cual no podremos permanecer mucho tiempo.
En algunos momentos se nos presentarán diferentes maneras de resolver un camino y, aunque la dificultad en general del juego no sea muy elevada, nos encontraremos con más de un reto para el jugador medio. El número de puntos de guardado automático ha sido reducido levemente, y los jefes finales no conseguirán atascarnos, ya que todos tienen un punto débil al que podremos atacar sin problemas tras descubrirlo con un poco de astucia.
Otra novedad que no acaba de cuajar en este capítulo es el ataque especial. Durante una pelea, cuando nos aparezca un indicador con un efecto visual de ralentización, significa que deberemos presionar Círculo (sin dejar de mantener presionados L y R) cuando dos piezas se unan en la pantalla, más exactamente en la cabeza del enemigo. No es difícil de entender, pero sí de ejecutar, y sí en PS2 ya resultaba un problema, en PSP se vuelve todavía más engorroso. Y frustrante, ya que ese ataque es la manera más eficaz de eliminar a ciertos jefes finales. También se mantienen los Quick Time Events sin ninguna mejora, y siguen evitando que apartemos las manos de los botones durante las secuencias, al mismo tiempo que permiten mostrar escenas más espectaculares de lo que permitiría la jugabilidad normal.
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