|
Una nueva, y buena, vuelta de tuerca para el género de la Segunda Guerra Mundial
Un año más vamos a poder disfrutar de una nueva entrega de “Medal of Honor”, una saga de FPS ambientada en la Segunda Guerra Mundial. Siempre estamos hablando de lo “manoseada” que está ya esta guerra, pero afortunadamente los desarrolladores de estos juegos últimamente optan por adoptar nuevas fórmulas o por cambiar de guerra (como “Call of Duty 4”). En el caso que nos ocupa, los desarrolladores de Electronic Arts dan un nuevo giro de tuerca al género, presentándonos una aventura de altos vuelos, concretamente introduciéndonos en la División 82 de paracaidistas Boyd Travers, del ejército americano en la Segunda Guerra Mundial. Aunque a priori parezca que se puede tratar de un FPS más, la verdad es que esta entrega parece ofrecer las suficientes novedades como para introducirnos de nuevo en un tipo de juego muy machacado.
Jugando
Como ya hemos dicho, en “Medal of Honor: Airborne”, pertenecemos a una división de paracaidistas, lo que nos obligará en más de una misión a lanzarnos de un avión en pleno vuelo para aterrizar en una zona de conflicto. Aquí tenemos una de las principales novedades, puesto que podremos aterrizar en el lugar donde queramos dentro de una extensa zona. Siempre tendremos unas zonas seguras para el aterrizaje, pero si queremos podemos aterrizar en cualquier otro lado, pero nos arriesgamos a sufrir una muerte súbita si caemos en mitad de una zona plagada por las tropas del ejército enemigo. Aterrizar con el paracaídas es más difícil de lo que parece, podemos frenar, inclinarnos, pero tardaremos bastante en aterrizar donde queremos y más aún en hacerlo adecuadamente.
Una vez en el suelo comienza la acción, teniendo que ir junto a nuestras tropas a un lugar concreto para realizar un objetivo. Sin embargo el combate no será nada fácil. En esta ocasión los combates tendrán un componente estratégico más acentuado, obligándonos a conseguir la posición más adecuada para acabar con el enemigo. Aquí entra el juego el gran diseño de escenarios, pudiendo ganar posiciones entrando en las casas para disparar por los balcones o buscando atajos para sorprender a los enemigos por la retaguardia. Aquí escrito puede resultar poco llamativo, pero una vez estamos metidos en juego podréis apreciar el gran acierto de este tipo de jugabilidad. También para disparar se ha optado por un mayor realismo, olvidándonos por fin de ir corriendo y disparando a lo loco; si queremos disparar como es debido tendremos que apuntar (botón L), lo que nos obligará a estar parados, por lo que tendremos que apuntar y disparar con rapidez, teniendo que ocultarnos numerosas veces. A la hora de apuntar la vista se acercará a la mirilla, pero al contrario que hasta ahora, la vista será más panorámica permitiendo enfocar objetivos a la vez que observamos los laterales para saber donde apuntar a continuación. Esto unido al sistema estratégico de posición, conforma una jugabilidad mucho más realista y más adictiva. Como recompensa al disparar con precisión (además de los habituales logros), obtendremos mejoras para los fusiles, como mejor recarga, “bullet time” o mejor mirilla para tener más zoom.
Algo que llama verdaderamente la atención, es la vuelta a los orígenes de los FPS en cuanto a marcadores se refiere. La tendencia actual de eliminar casi todos los marcadores visuales en favor de una mayor inmersión, se ha revertido en “Medal of Honor: Airborne”. En esta ocasión tendremos el mapa, la salud, la munición y un marcador de evolución de las armas, que marcarán la “subida de nivel” por la que obtendremos recompensas. Aunque no molestan nada, el aspecto es un poco sobrecargado, puesto que los niveles de evolución podrían haberse puesto en un submenú al no ser algo a lo que el jugador necesite prestar atención constante. También hay que remarcar la vuelta de los marcadores de salud, algo atípico hoy en día, donde se tiene a utilizar el sistema de acumulación de daños y descanso para curarnos. En esta ocasión tendremos una fusión de lo antiguo y lo nuevo; tendremos 4 bloques de energía, divididos en 3 “toques” cada uno, pero si tenemos un bloque a la mitad y descansamos un poco se rellenará al completo el bloque en cuestión. Para rellenar la salud al completo contaremos con botiquines en los escenarios y pequeñas dosis de salud que soltarán algunos enemigos al ser abatidos.
Apartado Técnico
Como muchos FPS últimamente el motor usado para el juego ha sido el Unreal Engine 3. El nivel de detalle de los entornos es ciertamente vistoso, con texturas en alta resolución que se exhiben de forma prominente en la recreación de edificios o paredes en interiores. El trabajo de iluminación también debe ser remarcado, destacando el contraste entre las calles oscuras de algunas ciudades, con la iluminación exterior de los focos sobre los edificios y estatuas de la ciudad. Los modelados de los personajes están muy bien recreados, con multitud de arrugas en los uniformes y una expresión facial muy lograda.
En el apartado sonoro como en toda la saga de Medal of Honor, encontraremos un auténtico espectáculo de FX con explosiones constantes, disparos sobre nuestras cabezas y gritos de las tropas para avanzar (en castellano por supuesto). En cuanto a las melodías siguen siendo tan “americanas” como siempre, ensalzando el patriotismo del ejército estadounidense y a decir verdad, en esta ocasión con cierto parecido a la BSO de la serie “JAG: Alerta Roja”.
Conclusión
Aunque sólo hemos podido probar muy poco de “Medal of Honor: Airborne”, hemos disfrutado mucho con su nueva experiencia jugable. Más estrategia, más realismo y más emoción, parecen ser las principales bazas de esta nueva entrega, que seguramente sorprenderá a más de un jugador que piense que este género está destinado al ostracismo.
|