Undercover: Operación Wintersun 17-09-2007 09:26
Por: Dani R
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Nueva aventura gráfica de corte clásico.


Undercover Operación Wintersun
5 de Enero de 1.943, Berlín. Una preciosa mujer de radiantes ojos y largas piernas, vestida con un elegante traje chaqueta de franela marrón, saca un cigarro de su pitillera mientras espera sentada en un lujoso restaurante alemán a que le traigan la carta. La mesa está preparada para varias personas, pero no parece esperar a nadie. Golpea el tabaco por la boquilla y mira a su alrededor. Tras ella, un ventanal, adornado por unas suntuosas cortinas rojo carmesí, la resguarda de la calle. Alguien le trae por fin la carta. Posterga el momento del pitillo para otro rato, pero no es el hambre lo que evita uno de sus vicios. Al abrir el menú revisa una carpeta amarilla que no debía de estar en su lugar habitual. En la portada un título: “Operación Wintersun”. Entre los papeles, los planos de algo, rodeado de instrucciones en alemán. Ya ha visto demasiado. Lo suficiente como para perder el apetito. Se levanta y se va.


Undercover Operación Wintersun


Undercover Operación Wintersun
8 de Enero de 1.943, Londres. No parecía que esta soleada mañana invernal trajera consigo nada fuera de lo común para John Russell, científico británico que repasaba tranquilamente algunos trabajos en su despacho. Nada excepto una llama de teléfono de alguien que no oímos. John intenta eludir la petición, pero cambia de opinión al conocer su destinatario: el servicio secreto de Inglaterra. Le citan con total presteza para pedir su opinión como experto. Tiene que revisar unos documentos. En su despacho le espera el Coronel Travers y un misterioso hombre vestido de negro, que mira por las ventanas. Russell recibe una carpeta amarilla con el nombre “Operación Wintersun” y se le pide que confirme si los planos tienen sentido y si son factibles a corto plazo. Sorprendido, el científico confirma que son los planos de un arma nuclear, con datos totalmente lógicos. La amenaza alemana sobrevuela Gran Bretaña de una forma más evidente. El plan es investigar en qué parte del proceso se encuentra al arma nazi y evitar su producción a toda costa. Pero la aventura de John Russell no acaba en este despacho. Es “invitado” a unirse a la misión comandada por el extraño de la ventana, un espía inglés al que se le ha ordenado meterse en la boca del lobo, para ofrecer el apoyo intelectual necesario que se pueda precisar. Sin muchas opciones a la vista, John se sumergirá en una intrigante aventura de secretismos y traiciones que pondrán a prueba su ingenio y sangre fría. Un viaje que le llevará desde Londres a Berlín y a Stalingrado. Un viaje sin retorno repleto de giros inesperados en busca del arma que puede hacer brillar el cielo de Inglaterra como un gigantesco y tenebroso sol invernal.


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Undercover Operación Wintersun
Bueno, que nadie más diga ya lo de la crisis del género. Ya está bien. Hay más aventuras gráficas que setas. Estamos en el paraíso de las setas del “click and point”. ¿Cómo, por qué, cuándo? Se han multiplicado. No se puede decir que tanto cómo los RPG, la estrategia o las tristes adaptaciones cinematográficas (nos pillen confesados), pero sí más que los FPS, o los juegos de conducción y deportivos. Es una nueva generación de aventuras gráficas. Los veteranos tenemos que asimilarlo de una vez por todas. Hay que dejar el pasado atrás. Olvidarnos de las comparaciones con “Monkey Island”, “Day of the Tentacle”, “Indiana Jones: The fate of Atlantis” o “The Dig”. Todo aquel material original que llegaba a la grandilocuencia gracias al filtro del boca a boca y la recomendación directa, no volverá. El mercado es otro. Como en los libros, la música, el cine o la televisión, se impone el sistema del bombardeo de productos. Las aventuras gráficas han entrado en esa rueda y los más y los menos tendremos que tragarnos algunas setas inmundas para poder saborear de vez en cuando algo de calidad. La buena noticia es que así no nos van a faltar opciones. La mala es que se terminó pertenecer a un grupo exigente que sólo juega a juegos inteligentes y bien hechos. Ahora hace aventuras gráficas hasta el vecino del cuarto. Además, se han contaminado bases importantes de narrativa, dificultad y calidades mínimas, para llegar a más gente. Aún así, quién diría hace seis o siete años que tendríamos que escarbar en el montón de las aventuras gráficas para encontrar una buena. Entonces no había ni montón. Mientras seguíamos recordando los grandes clásicos, aparecían cosas como “Traitors Gate” (2.000) o “Mortadelo y Filemón: La máquina meteoroloca” (1.999), y nos reíamos de ellos. Ahora que se nos ha pasado la tontería, por fin comienzan a aparecer fondos a gran resolución, tridimensionalismos creíbles y nuevos referentes del género.


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Jugabilidad

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Lo que aquí nos ocupa, es precisamente una de esas aventuras que están en el montón. No en el de los malos, ni los buenos. En el de aventuras gráficas. Por haber montón hay similitudes, faltas de personalidad y odiosas comparaciones contemporáneas (las contemporáneas sí valen) que lo ponen por encima y debajo de otros. “Undercover: Operación Wintersun” es una aventura gráfica de corte clásico, con el puntero del ratón como protagonista y una historia muy seria de nazis, espías y 2º Guerra Mundial. La historia está cortada con un patrón polisaturado de grasas refritales que nos sirve de excusa para dejarnos caer en algunos escenarios donde resolver puzzles. Unos malos que tienen un arma nuclear y unos buenos que quieren evitar que les maten a bombazos atómicos. Tú serás un tranquilo científico, arrancado de su casa para acompañar a los agentes secretos en la misión. El primer tropezón viene con unos personajes arquetípicos en extremo, que encima están mal planteados. John es un héroe casual bobalicón que tiene más empuje e iniciativa propia (la nuestra, principalmente) que los demás. Los mandamases apestan a corrupción, el espía que nos acompaña da un cante de doble agente desde lejos, y la chica de la peli es casi la más varonil de todo el juego. Todos son personas muy “normales” en sus respectivos puestos: los soldados son impersonales, los contactos siniestros, los oficinistas palurdos, etc. La interfaz es un menú inferior donde se amontonan las cosas que usaremos y mezclaremos, y un puntero que si apretamos el click izquierdo usamos, y si apretamos el click derecho miramos. Eso es todo.

 
 
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