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Aquí tenéis un completo adelanto de la película de Elio Quiroga
Ocho personas viven aisladas en unas instalaciones ruinosas. No pueden abandonar el complejo que habitan y viven en un continuo estado de alerta. La comida y las medicinas escasean, pero para conseguirlas deben abandonar el área segura. Lo que se oculta en el exterior del área habitada es algo tan terrible que ni siquiera se atreven a hablar de ello.
“La hora fría” es una obra de cámara; un ejercicio de estilo que mantiene a un grupo de personajes en un espacio cerrado, del que no pueden salir a causa de una incierta amenaza exterior.
La película, escrita y dirigida por el español Elio Quiroga, cuenta con un amplio cartel de jóvenes actores a los que hemos podido ver en producciones españolas: Silke (Tierra, Hola ¿estás sola?, Tuno negro), Jorge Casalduero (Don Quijote, La ciudad sin límites), Omar Muñoz (El Bola, Ausentes), Julio Perillán (Frágil, Moscow Zero), Nadia de Santiago (Alatriste), etc.
“La hora fría” ha participado en sección oficial del Festival de Sitges 2006 y en varios festivales internacionales (Austin, Bruselas, Oporto, Edimburgo…) y ha sido reconocida como un cambio de rumbo del cine fantástico español.
La historia
María (Silke), Magdalena (Carola Manzanares), Pedro (Jorge Casalduero), Pablo (Julio Perillán), Judas (Pepo Oliva), Jesús (Omar Muñoz), Lucas (Pablo Scola), Mateo (Sergio Villanueva) y Ana (Nadia de Santiago) viven juntos en una enorme instalación. Jesús y Ana son niños. El resto se ocupa de educarles y protegerles. Viven todos juntos, en un tramo de pasillo de la gigantesca vivienda, ocupando algunas habitaciones. No pueden, o no quieren, salir de la casa. Los alimentos escasean, y los suministros también.
Según el viejo Judas, que vive separado de la comunidad, todo comenzó durante la última gran guerra. En ella se usaron armas químicas peligrosas, que convirtieron a la mayor parte de las personas en seres sin mente, enfermos cuyo solo contacto puede matar. Estas personas infectadas son llamadas “Extraños”, y vagan alrededor de la casa, intentando penetrar en ella.
Luego están los “Invisibles”; nadie sabe de dónde vienen ni qué son, pero Judas sospecha que se trata de otras víctimas de las armas químicas. No se les ve, sólo se les puede detectar porque su presencia hace que la temperatura descienda bajo cero. Los Invisibles vagan por la casa, y cuando se acercan a la zona habitada, al fenómeno se le llama La Hora Fría.
En un ambiente tan opresivo, siniestro y lleno de amenazas, los adultos procuran que la vida de los niños transcurra de la forma más agradable posible. Todo estallará cuando un grupo de Extraños irrumpa en el lugar, y sus habitantes se vean obligados a organizar una expedición para exterminarlos. Los viejos fantasmas saldrán a la luz, y la violencia de adueñará del lugar. Ana y Jesús, dos seres inocentes sumidos en un mundo que no comprenden, un mundo en el que ya no hay días soleados, en el que ser prisionero es la única forma de mantenerse vivo, deberán enfrentarse a la realidad de la vida adulta de la forma más cruda imaginable: la muerte y el horror rodean a la comunidad de la que forman parte. Pero aún puede quedar una esperanza: salir al exterior, enfrentarse a la verdad.
¿Qué hace especial a la hora fría?
La Hora Fría es una película de terror, pero también es un ejercicio de estilo. Concebido como un proyecto de muy bajo presupuesto, ofrece unidad de escenario y tiempo; una sola localización y un grupo de actores como únicos elementos para inquietar, impactar y entretener al espectador.
Y precisamente esa escasez de elementos es el desafío principal de este proyecto, basado en el terror por la sugerencia, en la construcción de unos personajes sólidos, con hondura psicológica, que viven sus emociones, temores y esperanzas en un escenario limitado.
Esta película está pensada para ser un juego psicológico, en el que personajes y actores tracen una trama inquietante y poco transitada en nuestro cine. No es nuestra pretensión crear un producto de género "al uso"; o al menos no sólo eso, sino también demostrar que es posible crear historias interesantes y con personajes poderosos con bajos presupuestos.
Los efectos visuales en una película digital
La Huella Efectos Digitales es quien lleva el peso de los efectos. “Tenemos más de 300 planos con efectos visuales, lo que nos convierte en la primera película española en usar intensivamente estas técnicas; eso implica coordinación entre departamentos, creación de líneas de trabajo, optimización de recursos. Es todo un desafío” comenta Jérôme Debève, supervisor de efectos visuales.
“Al mismo tiempo, nosotros también realizamos con Eqlipse la labor de colorimetría, que implica retocar todos los planos de la película, que son más de mil. Esto nunca se había intentado antes en España, y hemos tenido que crear la figura de un experto en colorimetría, trabajo que lleva a cabo Régis Barbey, uno de los mejores en el campo”, añade Juan A. Ruiz, supervisor al igual que Debève.
Quiroga considera que “Todo esto está cambiando los límites del trabajo de muchos técnicos de cine. Ahora que trabajamos en el campo de la imaginería digital, el trabajo del director de fotografía se vuelve más creativo, pero también aparece la figura del colorista que, durante las etapas finales de la postproducción, puede retocar el trabajo del director de fotografía, recolocar focos, cambiar intenciones completas de las secuencias; en casos extremos es posible convertir una escena rodada de día por el operador en una escena nocturna dentro del ordenador. La libertad se multiplica, pero el director de fotografía ve su trabajo convertido en una entidad proteica que puede resultar al final lo contrario de lo que filmó en rodaje. Es un efecto curioso del trabajo con ordenadores”.
Así, sabiendo del intenso trabajo de efectos que requería, la película ha sido filmada en cinematografía digital, y trabajada en el interior de ordenadores y discos duros de altas prestaciones hasta el momento final en que será transferida a película para su proyección en salas. “Estamos haciendo de todo; cada plano es un mundo”, afirma Debève. “Estamos construyendo decorados, o prolongándolos artificialmente en el ordenador, colocando focos, añadiendo atmósferas, humo, vaho del aliento de los actores”. “El vaho ha sido una pesadilla” interrumpe Ruiz. “Tienes que sincronizar la respiración de los actores con las emisiones de vaho. Es algo que aparecerá en varias escenas en las que la temperatura desciende mucho en la ficción, y el vaho del aliento es necesario.”
Éstas y otras anécdotas son relatadas por los equipos técnicos que han participado en el film.
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