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La bola pegajosa ataca en la nueva generación
Seguramente queden pocos que no sepan ya de qué se trata Katamari, pero por si acaso refresquemos la memoria. “Katamari Damacy” fue un producto de Keita Takahashi, que se publicó en Japón por Namco para PS2 allá por marzo de 2004. EL juego nos situaba en el papel de un príncipe con la labor de reconstruir las estrellas, las constelaciones y la Luna, que fueron destruidas accidentalmente por su padre. La historia era verdaderamente irreverente, pero la verdadera miga estaba en su curiosa jugabilidad. Para conseguir esta tarea debíamos rodar en una bola llamada Katamari, a la cual se le pegaban los objetos con los que arrasaba en pantalla, al más puro estilo de dibujos animados. Debíamos pegar más y más cosas hasta que la bola se convirtiese en una estrella. El juego en realidad se encuentra a caballo entre los juegos de puzle y los de acción, ya que requiere tanto inteligencia como destreza jugable. Aunque la mecánica puede parecer sencilla, poco a poco se iba complicando pero sin llegar a desesperar, lo que combinado a su gran sentido del humor, le hizo merecedor de una gran ovación entre los jugones.
Ahora llega para Xbox 360 una nueva versión, “Beautiful Katamari”, primera entrega de nueva generación, en la que la mecánica será la misma pero se han añadido algunas novedades y un interesante modo multijugador que prometen elevar bastante las cotas de diversión de este juego.
Jugando
Como ya hemos dicho, no esperéis grandes cambios en el apartado jugable, la vieja bola de “basura” de Katamari seguirá rodando añadiendo todo a su paso con la fórmula de siempre. Afortunadamente los desarrolladores han incluido un montón de contenido nuevo, además de los consiguientes logros, para atraer al jugador con esta nueva entrega. Tendremos alrededor de 50 personajes jugables, 8 de ellos nuevos para esta versión de Xbox 360. El control se seguirá haciendo con la combinación de los analógicos y los gatillos y aunque los que no hayan jugado nunca puede costarles un poco, seguramente le cogerán el truco tras unas cuantas partidas. Es lo que tiene Katamari, su sencillez lo hace adictivo.
Para esta ocasión también se ha hecho una reorganización en la accesibilidad de contenidos. Para acceder a los niveles, las tablas de clasificación y los modos multiplayer, tendremos un pequeño hub llamado Princedom, donde podremos correr con el príncipe en una pequeña ciudad con edificios que representan el contenido al que podemos acceder. Una vez que accedemos a los niveles nos damos cuenta de que aunque a primera vista el juego no parece aprovechar las capacidades técnicas de Xbox 360, luego nos demuestra todo lo contrario. Los niveles serán más interactivos si cabe, mostrando distintas situaciones en entornos mucho más grandes de los que hemos visto en anteriores versiones. Los escenarios también serán de lo más variados, incluyendo la habitación de un niño en la que posteriormente pasaremos a la calle o incluso una cocina donde el objetivo será alcanzar con nuestra bola una cierta temperatura, teniendo que añadir alimentos que se están cocinando a nuestra bola y evitando elementos fríos como los helados.
Pero la verdadera novedad vendrá en el juego de mano del modo multiplayer, donde se nota el verdadero trabajo de los desarrolladores con varios modos disponibles que van de dos a cuatro jugadores. Para empezar tenemos el modo competitivo, donde la tarea será recoger más objetos que nuestros compañero, haciendo la bola más grande antes de que acabe el tiempo. Esta vez no tendremos que recorrer los escenarios en busca de objetos escondidos, puesto que los escenarios estarán repletos de cientos de objetos, convirtiendo la competición en una feroz carrera hasta los últimos segundos por recolectar los objetos en pantalla. Por otro lado tendremos el modo cooperativo, donde dos jugadores tendrán el control de la misma bola para varios niveles en los que los objetivos variarán. Por poner un ejemplo, en varios niveles tendremos que tener una cierta masa antes de que acabe el tiempo. El modo cooperativo a decir verdad es muy similar al que ya pudimos observar en “We Love Katamari”, en el que los dos jugadores controlaban la bola como si de un solo stick se tratara. En esta versión los dos jugadores tendrán verdaderamente que trabajar juntos para coordinar la dirección en la que deben moverse. Si fallamos en nuestra empresa, el Rey de Todo el Cosmos lanzará a nuestros dos príncipes dentro de un billar cósmico donde empezarán a rodar las bolas hacia nosotros. Pero esta fase no significará el fin, puesto que podremos devolver las bolas y un contador reflejará las veces que los jugadores han sido golpeados, todo en la línea cómica del título.
Apartado Técnico
El apartado gráfico en un primer vistazo puede que no nos sorprenda mucho, a excepción de su resolución en HD a 720p. Las texturas seguirán siendo muy variopintas en colores, pero muy sencillas en su contenido. Sin embargo según vayamos descubriendo los diferentes escenarios y los contenidos en los mismos, empezaremos a observar ligeramente el potencial de la consola, viendo más objetos que nunca en escenarios gigantescos y muy interactivos, todo ello sin ralentización alguna. De todos modos esperaremos a la versión final para dar un veredicto claro sobre los gráficos.
En cuanto a la música, las músicas seguirán siendo tan simpáticas como siempre. En la demo que hemos probado las músicas eran cantadas con letra japonesa, ambientando muy bien el juego y dándole un toque bastante simpático. Los FX son de estilo cartoon con golpes, avisos y gritos muy de dibujo animado. En definitiva en el estilo de las otras entregas.
Conclusión
Todo aquel que ya disfrutó con las primeras aventuras de Katamari seguramente tendrá en esta nueva entrega los suficientes alicientes para su compra: más contenido, nuevos retos e interesantes modos multijugador. La mecánica sigue siendo tan sencilla y adictiva como siempre, aunque no estaría mal la inclusión de más modos multijugador de diferentes clases al estilo variopinto de Monkey Ball por poner un ejemplo. De todos modos aún falta bastante para su salida, con lo que no nos sorprendería que se hiciesen añadidos en este sentido.
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