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Toda la información sobre esta última película de la saga del carismático personaje de Robert Ludlum protagonizada por Matt Damon y dirigida por Paul Greengrass
“El motor de las dos primeras películas son las preguntas: ¿Quién soy? ¿Quién mató a mi novia? Las respuestas que Bourne obtiene en ambas películas son satisfactorias, pero incompletas. La tercera película debía tener todas las respuestas. Por fin se sabe cómo Jason Bourne se convirtió en Jason Bourne”.
Paul Greengrass, Director
En “El caso Bourne”, realizada en 2002, intentaba descubrir quién era en realidad; en “El mito de Bourne”, de 2004, se vengaba por lo que le habían hecho. Ahora regresa a casa y lo recuerda todo.
Matt Damon vuelve a encarnar al asesino profesional Jason Bourne para el último enfrentamiento en El ultimátum de Bourne. Después de El caso Bourne y El mito de Bourne, los dos enormes éxitos que recaudaron más de 500 millones de dólares en todo el mundo y de los que se vendieron más de 20 millones de copias sólo en América del Norte, el director Paul Greengrass, nominado por la Academia (United 93, El mito de Bourne), vuelve a dirigir este asombroso thriller de espionaje que lleva a los espectadores a recorrer el planeta con Jason Bourne mientras se mantiene un paso por delante de los que quieren matarle.
Tratándose de acción, secuencias de persecución y tramas enrevesadas, las películas Bourne han creado un nuevo género. Gracias a un relato con una innovadora estructura que recompensa a sus fieles seguidores y cautiva a los nuevos fans, El ultimátum de Bourne es un sinfín de giros inesperados y sorpresas. Paul Greengrass, cineasta de reconocida fama internacional, entiende que el público quiere ver una historia inteligente de espionaje que incluya escenas realmente emotivas y de acción insuperable además de un espléndido reparto encabezado por Matt Damon.
Bourne es un hombre sin país y sin pasado. Después de ser sometido a un brutal entrenamiento del que no recuerda nada por personas a las que no consigue identificar, se convirtió en una sofisticada arma humana, y ahora se ha convertido en el objetivo más escurridizo de la CIA. Desde que le encontraron flotando en el mar Mediterráneo italiano hace varios años, inició una búsqueda desesperada para saber quién es y quién le enseñó a matar.
Cuando su novia Marie fue asesinada, a Bourne le pudo la sed de venganza. Cuando la aplacó, sólo deseaba desaparecer para siempre y olvidar la vida que le habían robado. Pero el titular de un periódico londinense que especula sobre la posibilidad de que siga vivo acaba con sus esperanzas, convirtiéndole de nuevo en un objetivo.
Treadstone, el programa de operaciones ultrasecretas que creó a este superasesino, ya no existe. Ha sido absorbido por el programa Blackbriar, del Departamento de Defensa, que ha lanzado a la calle una nueva generación de asesinos profesionales a disposición del Gobierno y cuya existencia es desconocida. Para ellos, Bourne representa un malfuncionamiento valorado en 30 millones de dólares que debe ser eliminado; para él, ellos son el único eslabón que le une a una vida que se ha esforzado en olvidar.
Bourne ha llegado al final del camino. Esta vez no le bastarán las promesas vacías de sus antiguos amos; tampoco se detendrá al matar a los que le persiguen sin tregua. No le queda nada que perder y se servirá de todo lo que le han enseñado, de todos sus instintos para llegar hasta sus creadores y acabar de una vez por todas.
En su búsqueda pasará por Moscú, París, Madrid, Londres y Tánger, intentando ir siempre un paso por delante de los agentes de Blackbriar, de los agentes federales y de la policía local, decidido a encontrar las respuestas a las preguntas que le torturan. Sus pesquisas le conducirán al punto donde empezó todo y donde todo terminará: las calles de Nueva York.
Julia Stiles (La profecía 666, la serie Bourne) en el papel de la agente Nicky Parsons y Joan Allen, nominada tres veces al Oscar (Más allá del odio, El mito de Bourne), como la investigadora interna de la CIA Pamela Landy, vuelven a unirse a Matt Damon. Completan el reparto David Strathairn (Buenas noches y buena suerte, Fracture) en el papel de Noah Vosen, el jefe del programa secreto Blackbriar; Scott Glenn (El silencio de los corderos, Training Day/Día de entrenamiento) como el director de la CIA Ezra Kramer; Paddy Considine (Arma fatal/Hot Fuzz, En América) como Simon Ross, un periodista inglés decidido a saber qué se esconde detrás de Blackbriar; Edgar Ramírez (Domino, El don) como Paz, el operario letal que sigue la pista a Bourne, y Albert Finney, nominado a cinco Oscar (Erin Brockovich, Big Fish), en el papel del Dr. Albert Hirsch.
El guión es de Tony Gilroy (El caso Bourne, El mito de Bourne), Scott Z. Burns (The Half Life of Timofey Berezin) y George Nolfi (Ocean’s Twelve, La sombra de la sospecha) basado en una historia de Tony Gilroy a partir de la serie clásica de espías de Robert Ludlum. Los productores son Frank Marshall (La serie Bourne, Seabiscuit, más allá de la leyenda), Patrick Crowley (la serie Bourne, Bajo cero/Eight Below) y Paul L. Sandberg (El mito de Bourne, Cachitos picantes). Los productores ejecutivos son Jeffrey M. Weiner, Henry Morrison y Doug Liman.
El equipo técnico está compuesto por el director de fotografía Oliver Wood (la serie Bourne, Los cuatro fantásticos); el diseñador de producción Peter Wenham (“Four Fathers”, para televisión); el montador Christopher Rouse (El mito de Bourne, United 93); la diseñadora de vestuario Shay Cunliffe (La joya de la familia, El novio de mi madre); y el compositor John Powell (la serie Bourne, United 93).
Acerca de la producción
Durante los últimos cinco años, numerosos espectadores han seguido ansiosamente el peligroso viaje de Jason Bourne. Después del estreno de El caso Bourne en 2002, el público se quedó maravillado por la osada estructura que colocaba a la película en una nueva categoría posmilenio dentro del género de espías. “La gente se quedaba sorprendida por la frescura de la película”, recuerda el productor Frank Marshall. “No era una película de acción a la usanza. Creo que no esperaban que la historia fuera contada de ese modo, ni que fuera rodara con tanta precisión, ni que Matt Damon estuviera tan espléndido”.
Para dirigir la segunda entrega, El mito de Bourne, los productores optaron por Paul Greengrass, un realizador inglés reconocido a nivel internacional por el público y la crítica por sus documentales y largometrajes como Domingo sangriento/Bloody Sunday y Omagh. A pesar de ser una película de gran presupuesto, el realizador quiso mantener su estilo de rodaje cámara en mano, de iluminación y de montaje rápido. El mito de Bourne fue muy aclamada y Peter Travers, de la revista Rolling Stone, dijo: “Si no recuerda lo que significa disfrutar viendo una película rodada por todo el planeta, con enfrentamientos y acción insuperable, realizada con humor, estilo e inteligencia, no se pierda El mito de Bourne”.
Paul Greengrass alcanzó la cúspide gracias a El mito de Bourne y al ser nominado a un Oscar al Mejor Director por United 93.
Ahora vuelve a llevar al solitario héroe a la gran pantalla en su búsqueda de respuestas en El ultimátum de Bourne. La necesidad de cerrar el círculo fue lo que le convenció para rodar esta tercera entrega: “Bourne es un hombre de carne y hueso en un mundo real empeñado en una búsqueda mítica”, dice. “Me gusta porque es una historia de oposiciones. ¿Es un asesino o le transformaron en uno? Siempre planea la sensación de que Bourne es uno de nosotros y que rehuye ser como ‘ellos’. Quiere respuestas, pero no se fía de ellos. Todos son malos, el sistema es corrupto. Me lo paso muy bien describiendo todo esto con un ritmo trepidante contra un telón de fondo muy contemporáneo”.
Una entrega de Bourne no sería completa sin que el oscarizado Matt Damon volviera a encarnar al protagonista. El actor se alegró de que el director quisiera hacer la tercera parte. “Paul es uno de los grandes directores actuales”, dice el actor. “Es un gran narrador y su estilo es idóneo para estas películas porque carece de teatralidad. Su forma de rodar es muy honrada”.
Matt Damon vuelve a imprimir la misma tranquila intensidad al personaje en busca de la verdad. “Matt nunca se equivoca”, dice Paul Greengrass. “Hay algo en él que hace saber al espectador que es el bueno. Es genial a la hora de interpretar un personaje con muchas sombras. Comunica su deseo de ser bueno, sobre todo a los jóvenes. Matt y yo vemos el personaje y la película del mismo modo”.
En opinión del productor Frank Marshall, el actor imprime las mismas cualidades al personaje que las descritas en la clásica serie escrita por Robert Ludlum. “Matt encarna a la perfección lo que el Sr. Ludlum habría querido ver en el personaje. Por ejemplo, no tiene pinta de asesino a pesar de ser un profesional; es contemporáneo y puede volverse invisible en el mundo actual. Es exactamente lo que describió Ludlum”.
Al igual que los guiones de las dos primeras entregas de Bourne, la historia que Tony Gilroy escribió para El ultimátum de Bourne se aleja de la trama de las novelas de Robert Ludlum, que transcurren en plena guerra fría y que no atraerían a una generación nacida cuando ya no existía. Pero la idea de la conspiración y de un programa gubernamental descontrolado sigue siendo más que relevante. Siempre se sospechó que el autor tenía un contacto en la CIA, que alguien le contaba cosas que le ayudaban a mantener un elevado nivel de credibilidad en sus historias.
El director también conoce el oscuro mundo del espionaje. En 1987, Paul Greengrass coescribió con Peter Wright, ex subdirector del M15 (servicios secretos británicos), la historia autobiográfica del agente secreto. Los intentos del gobierno inglés para prohibir la publicación de Spycatcher – The Candid Autobiography of a Senior Intelligence Officer ayudó a convertirlo en un superventas internacional. Su contacto con el juego del espionaje le dio una experiencia que pocos realizadores habrían tenido para rodar la historia de Jason Bourne.
En las entregas anteriores, el ex-asesino profesional obtuvo una información limitada sobre sí mismo gracias a sus poco comunes habilidades, que van desde matar con total discreción a un objetivo en público a saber deshacerse de cualquiera. Pero cuando pierde a su gran amor, ya no desea hacer uso de sus conocimientos. “Marie representaba el lado humano de Bourne”, dice el actor. “Tiene un pasado muy oscuro, ha hecho cosas horribles y lo sabe. Marie le ayudó a entender algunas de las cosas que hizo y lo que significa vivir como un ser humano. Ahora que ya no está, no le queda nada que perder”.
Bourne pensó que por fin había acabado con el pasado cuando una bala mata al agente de la CIA Ward Abbott (Brian Cox) al final de El mito de Bourne. “No quiere volver a tener ningún contacto con Treadstone”, explica Matt Damon. “Les dio un ultimátum al final de El caso Bourne. Hará uso de todo lo que sabe si nota que van a por él”.
La necesidad de una vigilancia global y de neutralizar cualquier amenaza a la seguridad nacional ocupa un lugar cada vez más importante en la mente de los responsables de la CIA, por eso Blackbriar ha sustituido a Treadstone. “Al descubrir que algunos agentes han sufrido colapsos, han cambiado el entrenamiento y las pautas de modificación del comportamiento”, explica el actor.
Además de los aparatos de vigilancia de última generación y de asombrosos trucos de acción, Paul Greengrass se empeñó en que esta entrega debía recorrer medio mundo. De hecho, en todas las películas Bourne se viaja mucho, pero esta transcurre en Londres, Madrid, Tánger, París, Moscú y Nueva York. “Quería paisajes contemporáneos y me gustó la idea de unir Londres, Madrid y Nueva York”, dice el realizador. “Se ve algo de Moscú y mucho de Tánger. Todas las películas Bourne, además de ser una búsqueda, también son un viaje”.
Más información en www.thebourneultimatum.com
Si quieres ver el trailer de la película, pincha aquí
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