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A romperse el cerebro con Sega y Nintendo DS.
En poco tiempo los juegos educativos se han reproducido de manera impecable en el mercado, apareciendo principalmente en consolas portátiles. Si Nintendo ha destacado con su línea Touch Generations, donde se incluyen muchos de estos productos, Sega ha hecho lo propio en Japón mediante la serie Naruhodo. Se trata de una línea de lanzamientos para PSP y DS donde ya han aparecido hasta el momento más de 10 títulos, entre ellos "Mind Quiz: Exercise your Brain" y "Mind Quiz: Your Brain Coach", ambos disponibles en Europa. Uno de los últimos lanzamientos en Japón englobado dentro de ésta serie de productos es "Touch de Uno DS". Y aunque pueda parecer que se trata de algún tipo de nueva versión del juego de cartas Uno, en realidad es un efectivo programa educativo formado por divertidos minijuegos.
Jugando
Antes de comenzar partida debemos seleccionar entre una de las cuatro chicas de portada para que nos acompañe a lo largo del juego. Una vez hecho esto accederemos al menú de opciones, donde se listan distintas propuestas desarrolladas mediante 10 minijuegos. Podemos seleccionar la posibilidad de jugar prueba por prueba, o en bloques de cuatro, una alternativa mucho más interesante si tenemos tiempo libre, ya que nos ahorramos los paseos innecesarios por el menú.
En base, todos los juegos son educativos, adictivos y retadores. Nos proponen poner a prueba nuestra velocidad de reacción, nivel de atención y agilidad mental, siempre con mecánicas de sencilla comprensión. El primer minijuego presenta un puzzle, a modo de mapa ficticio donde cada país está coloreado con un color distinto. En la pantalla superior aparece el modelo definitivo, en el cual se marcará una forma de color blanco a través de distintas piezas del puzzle. Nuestro objetivo será, en la pantalla inferior, colorear las zonas que no necesitamos, para que el dibujo de abajo quede como el de arriba. Siempre mientras el tiempo corre contra nosotros. Cuantos más puzzles resolvamos en el tiempo, mayor puntuación nos llevaremos. La segunda prueba deja los puzzles para poner a prueba nuestra velocidad a la hora de ordenar números y letras. Sus primeros niveles no son nada sencillos, ya que simplemente debemos marcar en orden números del 1 al 8 o del 1 al 14, según el caso, todos ellos englobados en círculos de distintos tamaños y colores. Poco más tarde la cosa se complica, y es que los números se cambian por las letras del alfabeto japonés hiragana, con lo que quien no lo conozca difícilmente avanzará (recomendamos buscar uno en la red). En el siguiente minijuego se nos pide hacer parejas entre distintos símbolos e imágenes que aparezcan dibujados dentro de unas cajas, mientras por el decorado se mueven objetos y tratan de despistarnos. No resulta demasiado complicado, si bien en los niveles avanzados la cantidad de símbolos se multiplica de manera exagerado, habiendo entre ellos sólo dos útiles. Le sigue la típica prueba de buscar las diferencias, aunque de manera rápida e inmediata. El minijuego es una sucesión de imágenes similares, aunque en algunos casos con diferencias. Rápidamente debemos marcar si la imagen es idéntica o si tiene algún error, perdiendo el menor tiempo que sea posible.
La siguiente prueba se basa en la agilidad para memorizar. En pantalla aparece un panal con muchas baldosas blancas, entre las que veremos en cada ronda cómo algunas se colorean de manera ordenada. Una vez vuelvan a estar de color blanco deberemos pintarlas del color que hayan tenido en el flash anterior. Como ya habréis deducido, es una versión más del clásico Simon. De memoria también trata el reto posterior. En él aparecen en pantalla fichas circulares que podrán parpadear en distinto orden según la ronda. Nuestra tarea es indicar cuál ha sido la última ficha (o fichas, según el caso) en iluminarse. Una vez avanzamos de nivel, la velocidad causará estragos. A la memoria le sigue la velocidad de visión con un minijuego en el cual veremos pasar números avanzando por la pantalla a una rapidez cada vez mayor. Cada vez que los números pasen, a continuación deberemos marcarlos en la calculadora de la pantalla inferior y cruzar los dedos para no habernos equivocado. Comenzamos con pocos números, pero a medida que avanzamos la ristra aumenta de manera considerable (así como la velocidad). El siguiente ejercicio también sirve para mejorar la capacidad de concentración. Se basa en identificar el número (o números) que no ha sido mostrado en una rápida secuencia presentada en la pantalla superior. Por ejemplo, en la superior quizá dos cartas se voltean enseñando los números 1 y 3. En éste caso, en la pantalla inferior deberemos elegir la carta que representa al número 2, inédito en la presentación previa. Finalmente, el último minijuego trata de poner nuestro cerebro a trabajar para construir formas. En la pantalla superior aparece una imagen distorsionada, y en la inferior muchos iconos entre los que bien podría encontrarse ésta. Como no podía ser de otra forma, nosotros deberemos identificar rápidamente cuál es el icono que corresponde con la imagen rota.
Todos los minijuegos tienen gráficos de progreso personalizados, en los que podemos ver cómo mejoramos en cada partida. Además, en cada uno de ellos, al llegar a cierto nivel (normalmente el 3), la chica que hayamos elegido al inicio de la partida cambia por una maligna villana. Con éste cambio de papeles el decorado se altera visualmente y la dificultad aumenta de forma considerable.
Junto a esto hay toneladas de opciones multijugador con las pruebas antes mencionadas (con una tarjeta, con varias, etc), y algunos elementos desbloqueables.
A Nivel Técnico
Echando mano de un diseño de personajes muy distinto al habitual en sus producciones, Sega ha conseguido dotar de gran personalidad a éste título. Las cuatro chicas protagonistas cuentan con una apariencia personalizada, así como distintos movimientos y reacciones según nuestros logros. Los menús están cargados de tonos pastel, y los minijuegos se presentan con un aspecto simplista dirigido a enriquecer la velocidad del desarrollo de la jugabilidad. Además, destaca el gran número de avatares entre los que podremos escoger para guardar nuestros progresos, y el personaje adicional del cual hemos hablado en el párrafo anterior (la villana).
Por su parte, el sonido luce a la perfección. Sega ha empleado una buena cantidad de recursos en crear la ambientación del título. Si bien la banda sonora no pasará a la historia, contando eso sí con canciones bastante animadas, los efectos de sonido son otro cantar. Para la ocasión la compañía contrató el servicio de varias dobladoras profesionales, quienes han dotado de numerosas voces y comentarios a todas las protagonistas del juego. Un factor que le da mayor personalidad al producto.
No podemos olvidar, además, el gritó de "Seeegaaa" que aparece al iniciar el juego a modo de homenaje a tiempos pasados.
Conclusión
Con la cantidad de opciones existentes hoy día en el género de los juegos educativos, es agradable ver cómo Sega mezcla los retos mentales con una ambientación más propia de tierras niponas. Aspecto por el cual quizá no aparezca en nuestro mercado, donde no tardaría demasiado en ser tachado de estar dirigido a un público infantil (cuando lógicamente no es así). Los valientes que se animen a importarlo deben saber que, al margen de profundizar en los extras desbloqueables, no requiere de conocimientos del idioma. Salvo, eso sí, para superar el minijuego en el cual nos obligan a ordenar las letras japonesas mientras el reloj corre en nuestra contra.
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