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Entre las novedades más superficiales, la más destacable son los nuevos personajes, abanderados por una figura carismática y prolífica en los videojuegos: Miyamoto Musashi, célebre artífice del estilo de esgrima japonés que empleaba una katana en cada mano.
Apartado Técnico
En consonancia con el resto de aspectos del presente título, el apartado gráfico supone una evolución de lo visto en su predecesor. De ésta forma, quienes esperen una ruptura completa con el correcto motor gráfico de la primera entrega de la saga y una sustanciosa mejora significa que no conoce a Capcom y no asume que la posición en el mercado de PS2 convierte estas reutilizaciones de las herramientas disponibles en la mejor forma de maximizar los beneficios. Esto no debe interpretarse como una diatriba contra "Devil Kings 2", un título muy digno en todos sus aspectos técnicos. Pero a la hora de juzgarle es conveniente advertir los factores que impiden que dentro de su género diste mucho de las exhibiciones de poderío visual de las que hacen gala sus más directos competidores.
Evaluándolo por sí mismo, lo que "Devil Kings 2" nos ofrece es una evolución y corrección del apartado gráfico y los errores de su precuela, advirtiendo que la fórmula no da mucho más de si sobre la máquina de Sony. Se han mejorado aspectos tan notables como la estabilidad del frame rate, que permite que la acción transcurra de forma fluida sin ralentizaciones notorias. Éste logro ha sido posible a pesar de haber mejorado, no de forma espectacular, los modelados de los personajes, tanto protagonistas como los de las huestes enemigas. En el caso de los actores principales de la función, el número de polígonos empleado se ha incrementado notablemente, aunque las texturas distan mucho incluso de producciones más modestas. Los ejércitos rivales también han visto enriquecidos su modelado y representación de pequeños detalles de su físico y vestimenta, si bien no pasan de correctos, como corresponde en un género en el que la gran congregación de personajes a abatir obliga a medir con lupa los recursos.
Los escenarios han ganado en detalle, y se aprecian más elementos, en lugar de los desolados parajes de antaño, aunque nadie debe albergar la esperanza de ver una representación más allá de la simple corrección. Su extensión sigue sendo notoria y especialmente es destacable la forma en la que se ha conseguido que sean generados de forma suave y natural, en lugar del desagradable popping que caracterizó al primer episodio. Los efectos de luz en el combate siguen gozando de un aprobado general, llegando a dotar al conjunto de momentos de auténtica espectacularidad. Por su parte, las animaciones han ganado en fluidez, resultando un agradable espectáculo ver a los personajes desenvolverse mediante sus técnicas de forma suave y natural.
El apartado sonoro sigue al pie de la letra los cánones del género, mediante una banda sonora de corte épico al que se le han incorporado numerosos matices modernos, dándole un toque de modernidad coherente con el propio espíritu del juego, capaz de aunar modernidad y tradición en su historia. El doblaje, como era de esperar, es satisfactorio, limitándose los actores nipones a encarnar a su personajes con el buen hacer al que nos tienen acostumbrados.
Conclusión
No cabe esperar sorpresa alguna en un juego de estas características, aunque se da por hecho que los adeptos al género son plenamente conscientes de la fórmula inamovible de la que hacen uso todas las compañías cuando se trata de acercarse al beat em up. Sólo cabe esperar que ésta decente secuela vea también la luz en nuestro país y, confiemos que de ser así, se imponga la decencia y no seamos objetos de reciclajes atendiendo a un mal entendido gusto occidental.
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