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Una ciudad en tu mano.
Con el recientemente comercializado "Theme Park DS", Electronic Arts dejó claro que había elegido a la portátil de doble pantalla para lanzar nuevas versiones de clásicos simuladores. Y uno que no podía faltar era "SimCity", el mítico juego donde teníamos en nuestras manos la construcción de una enorme ciudad. Datado de 1989, y creado por el mágico Will Wright, el producto se ha convertido con el paso de los años en una clara referencia dentro de su género. Hemos visto versiones en sistemas como Amstrad CPC, Super Nintendo, Playstation, Game Boy Advance, o incluso FM-Towns, y ahora le llega el turno a Nintendo DS. Aparece en la portátil de doble pantalla aprovechando las características propias de la máquina, algo que agradará a los usuarios de ésta.
Jugabilidad
El juego, que comienza presentándonos nuestro consejero (el básico o uno elegido a razón de nuestras respuestas a un cuestionario), comenzará dándonos a elegir la modalidad en la cual queremos participar. Antes de ello, se recomienda, especialmente si no hemos tocado un "SimCity" en la vida, pasar por el tutorial. En él aprenderemos todo lo necesario para disfrutar al máximo. Será duro, dado que el tutorial no es corto, ni mucho menos, pero una vez visualizado resolverá todas nuestras dudas. Cuando lo tengamos claro será hora de elegir modo, si construir un lugar desde cero, o salvar una ciudad.
La primera de las opciones es la más recomendable para empezar. En ella, a su vez, deberemos seleccionar el lugar en el cual asentaremos nuestro territorio. La localización variará la dificultad, que en realidad vendrá a ser, simplemente, la cantidad de dinero con la cual comenzaremos. Una vez tomada ésta decisión pasaremos al juego de verdad. En él nos encontraremos con un amplio terreno y algunas construcciones básicas. Nuestro consejero nos echará una mano en todo lo posible, pero será tarea nuestra comenzar a movernos por los menús y construir la ciudad. Deberemos tener en cuenta un gráfico que indica el nivel de necesidad de cada área (zonas residenciales, industriales, etc), y los mensajes que irán apareciendo por un tablón de noticias en la pantalla superior. Así, poco a poco, sabremos cuáles serán los mejores pasos a tomar. Construiremos carreteras, expandiremos el circuito eléctrico, pondremos escuelas y hospitales, o zonas residenciales para que los habitantes puedan vivir. Al mismo tiempo será vital construir fábricas, una comisaría (por si aumenta la delincuencia), o bases de bomberos. Un indicador nos irá informando sobre la cantidad de gente que vive en nuestra ciudad, así como del dinero que queda en nuestras arcas. Si nos vemos en problemas económicos podremos aumentar los impuestos o relajarnos un poco en lo de ampliar la ciudad.
Todo lo llevaremos a cabo a través de menús en modo pausa, así que nadie deberá ponerse nervioso. Con el stylus marcaremos el lugar donde queremos poner cada edificio o construcción, si bien en algunos momentos la imprecisión del lápiz provocará que nos pasemos de largo. Para esos momentos tendremos la herramienta de la demolición, que nos permitirá "borrar" cualquier error. Durante la partida será importante tener controlado el equilibrio de la ciudad, e ir expandiéndola poco a poco con todo lo necesario. En ciertos momentos algunos personajes nos recompensarán, con lo que el número de edificios y servicios a construir aumentará. Uno de los que primero recibiremos será el sistema de correos, con el cual se abrirá vía libre a la comunicación con otros usuarios. Gracias a ésta posibilidad podremos enviar cartas a otros usuarios, lo cual repercutirá en la obtención de nuevos monumentos para nuestra ciudad.
El juego, claro está, invita a partidas extremadamente largas. Comenzaremos sin dificultades, pero poco a poco las cosas se pondrán complicadas. Habrá desastres naturales o catástrofes, en las que disfrutaremos de minijuegos con los que hacer uso de las características de Nintendo DS. Por ejemplo, soplaremos al micrófono para apagar fuegos, salvaremos a ciudadanos de secuestros alienígenas, o dispararemos misiles a un malvado orangután. Estos minijuegos también se darán en celebraciones especiales, como en navidad, cuando aparezca Papa Noel y debamos pulsar en él para hacerle tirar regalos.
Otra de las curiosidades del juego será la posibilidad de construir monumentos famosos. Durante la partida nos iremos encontrando con edificaciones muy conocidas, entre ellas el Big Ben, la Estatua de la Libertad, el Taj Mahal, o incluso el castillo de Bowser. Su construcción aportará una mayor frescura a nuestro territorio. Aunque quizá, todo nuestro trabajo se vaya por el retrete llegado cierto momento, ya que el producto sólo tiene un hueco para salvar partida. Esto implica que, cuando queramos comenzar una segunda ciudad, deberemos decir adiós tristemente a la anterior.
Junto al modo normal se incluye la ya citada opción para salvar ciudades, siempre bajo premisas características. Interesante, aunque de menor interés que crear una ciudad desde cero.
Gráficos
En Japón suele haber dos estilos visuales bien diferenciados, el mono y adorable, con reminiscencias al manga, y el caricaturesco. El segundo de ellos es el que se ha utilizado para "SimCity DS", siguiendo el camino marcado en otros muchos videojuegos nipones. El resultado es un diseño de personajes muy poco estilizado, de aspecto totalmente extraño para los jugadores occidentales, acostumbrados a otro tipo de dibujo muy distinto. Sin duda, habría sido más favorable que los desarrolladores japoneses de EA se hubieran limitado a tirar del estilo visual adorable al que nos tiene acostumbrados el manga. Junto a éste diseño de personajes nos encontramos un apartado gráfico de menús y representaciones apropiado, pero no brillante. Algunos de los edificios cuentan con grandes detalles, y de otros debes hacer uso de la imaginación para saber lo que están representando. Se hubiera agradecido un poco más de color y dinamismo.
Música & Sonido
La banda sonora no se hace pesada, y acompaña con buena mano en todo momento. Eso, en un producto de éstas características, donde nos pasamos horas y horas delante del mismo menú, es una muy buena noticia. Los efectos de sonido cumplen con su propósito, incluyéndose un efecto distinto para cada tipo de construcción, y un abanico de ruidos apropiado para nuestro paseo por los menús. No es un apartado que destaque, pero hace su trabajo.
Conclusión
Con todos los años que tiene la franquicia "SimCity" a sus espaldas, los desarrolladores podrían haber perfeccionado muchísimo más la idea del juego. Se trata de un simulador muy adictivo y ameno, donde no hay tiempo para relajarse pensando que todo ya está hecho. Pero a día de hoy, y más teniendo dos pantallas, una de ellas táctiles, las posibilidades deberían ser muchísimo más amplias. Además, el sistema de conexión WiFi es irrelevante, dado que la motivación para hacer uso de él es muy escasa. Con todo, un juego que esperemos de pie al lanzamiento de nuevos simuladores del estilo en Nintendo DS, plataforma muy apropiada para ellos.
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