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Apartado Técnico
"Odin Sphere" es un buen ejemplo de todas las descalificaciones de las que han sido objeto las 2D desde la transición a los entornos tridimensionales y que han ido en concordancia con las voces que auguraban cada poco tiempo que con determinado título se había alcanzado el tope de calidad posible con sprites. El presente juego de Atlus desautoriza estas afirmaciones y demuestra no sólo que las dos dimensiones nunca han estado obsoletas, sino que determinadas propiedades sólo son posibles mediante un hardware más potente que el de una máquina de 32 bits. Las perfección de los sprites en alta resolución de "Odin Sphere" se convierte en uno de los espectáculos más bellos vistos en título alguno, haciendo de éste despliegue de colorido y detalle un constante desfile de imágenes a cada cual más bella, más propias de la composición pictórica y cuya visión hace que sea imposible no evocar cualquier galería de arte.
Obviamente, los primeros beneficiarios de éste espectacular apartado artístico han sido los protagonistas, y sus antagonistas. Generosos en tamaño, repletos de detalles ínfimos en su indumentaria y facciones, destacando especialmente algunos pliegues de su vestimenta y sus expresiones, además de contar con una animación soberbia, son las auténticas estrellas de la función. Destacan sus soberbios y originales diseños, a medio camino entre el shônen y el seinen, y aunque sus proporciones no sean realistas, no por ello se ha caído en la tentación de recurrir a la estética Super Deformed. Sus enemigos se ajustan a las mismas pautas, gracias a que los motores bidimensionales no imponen el mismo contraste entre protagonistas y sus rivales. A destacar como, al contrario de muchos títulos que apuestan por una estética semejante, entre ellos "Valkyrie Profile", los enemigos de un tamaño significativo no se ven representados a escala, sino que se opta por permanecer fiel a la proporciones del juego y que estos desborden la pantalla, apuntalando la espectacularidad del conjunto.
Los escenarios se ciñen por unos patrones semejantes, aunque con el añadido de numerosos elementos tridimensionales que les imprimen profundidad. Fruto de éste contraste el acabado resulta un placer visual, gracias a que así el conjunto es más animado y le otorga a los escenarios una vitalidad que choca con lo estáticos que habrían resultado unos fondos basados exclusivamente en bitmaps. Además, las tres dimensiones también tienen su cabida en forma de efectos visuales de gran espectacularidad, sin que ello repercuta en la fluidez de la acción.
La música copa muchas de las críticas elogiosas cosechadas por el título, merced a temas de Hitoshi Sakimoto en los que el compositor de "Final Fantasy Tactics" y "Vagrant Story" demuestra su liderazgo a la batuta con una maestría en forma de composiciones de las que es imposible no retener su melodía en la cabeza.
Conclusión
Simple, que no por ello aburrido, "Odin Sphere" es ante todo un espectáculo visual y la constatación que los sucesivos saltos generacionales no son excusa para dejar de lado las posibilidades creativas de las 2D, cuya magia sigue siendo imposible de recrear por muchos polígonos que puedan mover simultáneamente las máquinas actuales. Sólo cabe desear que los equipos de programación recojan el testigo y sobre todo que alguna distribuidora sea valiente y nos de a los europeos la oportunidad de disfrutar de una de las últimas joyas para una consola que, si bien ha demostrado su tope con polígonos, se había quedado estancada en cuanto al uso de sprites.
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