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Más rol para tu PC.
"Two Worlds" forma parte de ese pequeño grupo de títulos que llegan sin hacer el más mínimo ruido, en silencio, casi a hurtadillas. No hemos asistido a una campaña de promoción como las que vienen precediendo últimamente a cada gran título que es precie, no hemos esperado ansiosos los trailers y vídeos de la criatura de Reality Pump Studios, y muchos degustadores del buen rol ni si quiera sabían de la pronta aparición del juego. Todo éste contexto no ha hecho más que bien a la aparición de un juego al que le ponemos las manos encima sin saber demasiado sobre él, sin prejuicios ya concebidos y con todas las posibilidades abiertas. Y no, no defrauda en absoluto. Los usuarios que ya vienen de vuelta con Oblivion, y similares, tienen la oportunidad de embarcarse en una nueva aventura que, más allá de la trama principal, ofrece pinceladas de innovación y unos gráficos de primerísimo nivel. Ponte las botas, agarra ese cinto de la mesa y toma tu bastón, tenemos que encontrar a tu hermana, y Paco Lobatón no anda por la zona.
Jugabilidad
Cuando comenzamos una partida en "Two Worlds" empezamos a observar que estamos ante algo más grande de lo que en un principio habíamos esperado. En primer lugar, la creación del personaje es rápida y se centra exclusivamente en el aspecto físico del héroe. Esto se debe a que durante nuestras aventuras por Antaloor seremos nosotros, a través de nuestras acciones, los que nos vayamos definiendo como magos, guerreros y toda clase de profesiones, siempre dependiendo de los atributos y habilidades que decidamos desarrollar. Sin embargo, no podremos escoger la raza de nuestro héroe, que estará destinado a ser un humano si o si. De ésta manera, mientras damos nuestros primeros pasos por el basto mundo de Antaloor, es posible ir descubriendo qué estilo de juego nos gusta más y actuar en consecuencia, y es que tendremos tiempo más que de sobra mientras recorremos los más de 30 kilómetros cuadrados de mapa que los chicos de Reality Pump Studios se han sacado de la manga. Hablamos de un mundo verdaderamente grande en el que tienen cabida desde los desiertos más calurosos hasta las cimas más heladas, con grutas y cuevas por doquier y ciudades de arquitectura dispar. Éste escenario se nos presenta perfecto para una trama argumental que no brilla por su originalidad pero que evolucionará “in crescendo” para, poco a poco, ir tentando al jugador a descubrir un poco más.
Baste como pequeño adelanto saber que, hace mucho tiempo, un Dios llamado Aziraal se reveló contra un pacto que mantenía el equilibrio entre los Dioses, y, llamando a filas a todos los orcos del mundo, comenzó su particular cruzada para conseguir un objetivo que aún a día de hoy, los estudiosos no tienen muy claro. Como no podía ser de otra manera, la maldad de Aziraal fue combatida y vencida, y el mundo quedó en una precaria situación de tregua entre los orcos y los humanos. Es en éste momento cuando los problemas entre las razas alcanzan a una pareja de hermanos que se ven separados, y sí, tú eres el joven aventurero que deberá explorar hasta el último rincón de Antaloor para encontrar a tu hermana, misión que te llevará a descubrir secretos de la pasada guerra que pocos podrían llegar a imaginar.
Pero volvamos al presente, un presente lleno de enemigos que deberemos combatir como mejor sepamos, aunque siempre bajo una línea arcade que tal vez no guste a los más puristas. En éste sentido, el sistema de control deja cabos sueltos, puesto que nuestro personaje no se podrá mover lateralmente, y esquivar los golpes enemigos se puede convertir en una tarea de titanes. Tal vez sea este uno de los apartados menos depurados, aunque la omisión del regulador de nivel (sí, ese invento que hace que hasta el jefe final más terrible tenga un nivel similar al tuyo), es de agradecer, y aumenta la sensación de desamparo y peligro mientras recorremos bosques y pantanos. Por otro lado, la posibilidad de levantar polvo para cegar a tu enemigo, colocar trampas o combatir a caballo, suma complejidad a todo el sistema de combate, si bien no deja de ser fácil adaptarse a él. Uno de los detalles que llaman la atención es que no tendremos la necesidad de comprar habilidades o de ir adquiriéndolas junto a maestros, sino que con las correspondientes subidas de nivel podremos ir otorgándole importancia a una rama u otra, sin necesidad de adquirirla.
A lo largo del juego vamos a ir encontrando pequeñas joyitas que se agradecen, como el estilo de algunos diálogos, que irán cambiando de plano con cada frase, algo que queda muy dinámico a la hora de seguir el argumento y que hasta ahora no se había visto en ningún título semejante. También son de agradecer las posibilidades que ofrece la alquimia, con la que podremos elaborar objetos únicos.
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| Desarrolladora |
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Reality Pump Studios |
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| Distribuidora |
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Nobilis Ibérica |
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| Lo mejor |
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La celestial banda sonora acompañada de un contexto visual que enamora. |
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| Lo peor |
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El sistema de combate que adolece de rigidez y una evolución no muy clara del personaje. |
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| Resumen |
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Un título de rol que viene a complementar los campos ya abiertos por Gothic 3 y Oblivion. |
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| NOTA OJGAMES |
83 |
| NOTA LECTORES |
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