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Si bien es cierto que, salvo mínimas mejoras jugables, esta nueva modalidad y los dos circuitos añadidos son las únicas novedades de la expansión, conducir un Caterham es divertidísimo. Muy diferente a cualquiera de los mastodontes de gama alta citados. Los Caterham son coches que rondan los 500 kilos y tienen un agarre considerable. Manejarlos es como llevar un Cart de alto standing. Su aceleración es brutal, se pega al asfalto en las curvas y la maniobrabilidad permite moverte muy rápido por la pista a la hora de adelantar. Aquí nos encontraremos con los típicos casos de choques, enganchones de ruedas y feos accidentes que tanto nos gustan. Nos ha dejado satisfechos el nuevo modo de juego, por entretenido y original (siempre ayudado por la calidad técnica en la que se apoya) y además, si ya tienes “Race: WTCC”, la expansión se puede obtener directamente desde Steam por un precio ridículo. Una compra inevitable.
Gráficos
Siguiendo la línea de sobriedad de todo el apartado técnico, los gráficos siguen siendo de lo mejorcito que hay. Es verdad que hace medio año parecía más foto realista que ahora, que están saliendo barbaridades como “Colin McRae Dirt”, pero su excelente acabado es innegable. Detalles como los reflejos en las carrocerías, los “inmejorables” interiores, o la fidedigna representación de cada circuito confirman nuestro juicio. No sabemos si será cuestión de licencias o de limitaciones, pero las deformaciones de los vehículos tampoco llegan ni de lejos a los acabados de la referencia citada o a su apabullante motor físico. Podemos entender que “Race” se quedó en la línea divisoria de la anterior generación de juegos, siendo eso sí uno de los mejores de la misma. También sale por ahí el logotipo de “EuroSport” para darle más credibilidad a las retransmisiones, la climatología es cambiante y las repeticiones automáticas son una delicia. Un correcto acabado estético que cumple de sobra su cometido.
Música & Sonido
No sorprende que las melodías de los menús no vayan a ningún lado en un título como este. Pero lo compensa de sobra con la experiencia sonora en pista. Recuerda: simulador. Esto pasa por hacer que cada coche tenga su propio sonido de motor, y que meterse dentro de uno de ellos sea una gozada para tus altavoces. Sentirás cada cambio de marcha, frenazos, indicador interno, retrasmisiones por radio y hasta ruidos extraños cuando algo vaya mal en el motor. Haz la prueba chocándote y viendo si algo ha cambiado. Una gozada. Un apartado sonoro que refuerza los accidentes con el ruido de las chapas, los cristales y las gomas chirriando sobre el asfalto. Inmersión total.
Conclusión
Sacamos la conclusión de que si te gustó este juego, es porque tienes volante y pedales, y entonces, no puedes dejar pasar la oportunidad de ponerte a los mandos de un Caterham y escurrirte entre tus oponentes. Recuerda, más circuitos, y hasta 60 nuevos coches Caterham (mucha pintura diferente, más que nada). Hoy por hoy hay pocos juegos que alcancen el grado de realismo en la conducción de este juego (incluso para algunos el volante es una molestia) y hay que añadirle que el medio año de vida siempre ayuda para que los requisitos no sean tan descabellados como en otras opciones. Están ahí todas las licencias, marcas y circuitos. Sin duda una adquisición recomendada para los amantes de la simulación automovilística que estén un poco artos de tanto Mclaren Mercedes enrabietados.
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