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Acompaña a Flo en su empeño por convertirse en la camarera más veloz de la galaxia,
En los últimos tiempos, los juegos flash y java han atraído a un nuevo tipo de jugadores ocasionales, que buscan propuestas directas y sin complicaciones. Ideales para pasar los ratos muertos en la oficina o en casa, estos títulos ofrecen una jugabilidad sencilla pero adictiva, de esas que al principio piensas “qué tontería” y al final te descubres jugando horas y horas para superar tu récord. No es de extrañar que cuando alguno de estos juegos consigue cierto éxito en Internet, acabe comercializándose para móviles o incluso consolas. Sobre todo ahora, que las compañías (con Nintendo a la cabeza), se han dado cuenta de que estos jugadores “casuales” suponen un suculento mercado.
Es el caso de “Diner Dash”, un juego desarrollado por PlayFirst, y que tras su exitoso paso por el mundo internauta, llega ahora a PSP. Sin más argumento que la historia de Flo, una chica harta de los trabajos que ha tenido hasta ahora y que un día decide tomar las riendas de su propio negocio, un restaurante, “Diner Dash” nos invita a pasar un buen rato.
Jugabilidad
Si estás buscando un juego relajante, “Diner Dash” no es tu opción. Su propuesta es poner a prueba tus reflejos, y lo hará de una forma frenética. La idea básica es atender a todos los clientes que lleguen a nuestro establecimiento: dirigirlos hasta la mesa, tomar nota de su pedido, servirles la comida, cobrarles y despejar la mesa para que puedan ocuparla nuevos comensales. Todo esto, en orden, y compaginando entre más de un cliente a la vez. La cosa se complica poco a poco, puesto que cada cliente tiene sus propias características y ciertas exigencias: las ejecutivas tienen prisa, las familias necesitan un trono para el niño y a menudo una fregona para que limpiemos el suelo, los ancianos no soportan los lloros de los niños, la crítica culinaria necesita que la atendamos de forma impecable, etc. Recibiremos más o menos puntos al cobrar a un cliente según su grado de satisfacción final, y obviamente no será fácil complacer a todos a la vez. Un simple despiste (sentar a una pareja en una mesa de más de dos comensales, olvidarnos de llevar un pedido al cocinero, colocar a un anciano cerca de una familia con niños, tardar demasiado en atender a las ejecutivas...) nos hará perder puntos y muy probablemente desembocará en una cola de clientes a la que tardaremos en atender, con el consecuente enfado por su parte. Si además queremos aumentar nuestra puntuación, convendrá que sirvamos bebidas a los clientes para aumentar su satisfacción, un postre si así lo requieren y, rizando el rizo, encadenar a clientes del mismo color (cada cliente estará identificado por su ropa: granate, verde, lila, amarillo...) en una misma silla, lo cual multiplicará los puntos que consigamos.
Cada restaurante está dividido en 10 turnos, que equivalen a 10 puntuaciones a superar, con más o menos dificultades. Si bien al principio puede parecernos que el juego es fácil, os prometemos que no tardarán en llegar las complicaciones: más tipos de clientes, más mesas que atender a la vez (bueno para evitar esperas, pero muy estresante, ya que deberemos atender a muchísima gente a la vez), servicios complementarios como las bebidas y postres, o el banco de espera... Pronto, tendremos tantas cosas de las que ocuparnos a la vez, que deberemos practicar mucho y no cometer apenas fallos para alcanzar la puntuación requerida. Al superar los 10 turnos de un restaurante, desbloquearemos el siguiente establecimiento. La jugabilidad entre uno y otro no se diferencia mucho, tan sólo la ambientación (y la comida que sirvamos), además de la dificultad, con una curva de aprendizaje muy bien ajustada. Así, veremos restaurantes mexicanos, marisquerías, hamburgueserías, de cocina italiana, de sushi, cada uno más desafiante que el anterior. En total, habrá 70 turnos por superar, cada uno con una puntuación mínima para desbloquear el siguiente turno, y otra puntuación para expertos.
Si conseguimos buenas puntuaciones, obtendremos obsequios, como nueva ropa para Flo, decoraciones personalizables de los restaurantes, y niveles de un establecimiento secreto. Para complementar éste modo principal de juego se ha incluido el modo “Turno infinito”, en el que atenderemos sin parar a un cliente tras otro en busca de la mayor puntuación posible, así como un modo multijugador ad-hoc, en el cual competiremos por atender a lo clientes mejor que nuestro rival. Con todo, seguramente será en el modo principal donde pasaremos más horas, jugando y rejugando los niveles.
El control del juego se adapta sorprendentemente bien a la PSP, y con tan sólo la cruceta y la X podremos controlar las acciones de Flo, usando la L y la R como complemento para seleccionar objetivos a ambos lados de la pantalla. El personaje no tiene un movimiento libre, sino que posee varios puntos fijos entre los que se desplazará automáticamente (cada mesa, cada aparato del restaurante, cada cliente en la cola) según las indicaciones que le demos. Además, podremos ordenar a Flo dos tareas consecutivas, y mientras las realiza ya es posible dirigir el puntero hacia el siguiente objetivo. Éste sistema agilizará las partidas, por lo que en cuanto nos habituemos a él nos veremos controlando frenéticamente a Flo en pos de la mejor puntuación.
Gráficos
“Diner Dash” no intenta cautivar por su aspecto visual, ni tampoco lo necesita. Es un juego totalmente en 2D, con unos sprites correctos de colores planos y animaciones escasas, pero que en conjunto cumplen su función: que identifiquemos al instante el tipo de cliente, su estado, su color, y sus peticiones. Seguramente, unos gráficos más elaborados nos hubieran distraído del objetivo del juego.
Música & Sonido
A la par con el apartado gráfico, los sonidos de “Diner Dash” son meramente funcionales. En medio del estrés de tareas a desempeñar en el restaurante, a menudo deberemos guiarnos por los sonidos que escuchemos para detectar algo pendiente: un niño que llora porque se tarda en atender a su familia, un golpe que nos indica que se ha derramado algo, etc. Por lo demás, las canciones (una distinta para cada restaurante y acorde con su ambientación) son correctas y se sitúan en un segundo plano, para amenizar el juego sin llegar a molestarnos.
Conclusión
“Diner Dash” es un juego simple, en jugabilidad, gráficos y sonido. Pero cumple su cometido: engancharnos a jugar una y otra vez y otra y... Idóneo para partidas rápidas, y muy recomendable para la gente que prefiere juegos sencillos, así como para los amantes de los viejos arcades en los que lo importante era superar las propias puntuaciones. Una vez más, juegos como éste nos recuerdan que lo más divertido y adictivo no siempre se esconde detrás de unos gráficos deslumbrantes o una jugabilidad compleja llena de opciones.
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