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La despedida de Dynasty Warriors y Samurai Warriors de PS2 se presenta como un crossover entre ambas sagas.
Koei cierra un ciclo que le ha convertido en una de las compañías más prolíficas de esta generación, proporcionándole al mismo tiempo sustanciosos beneficios. Monotonía, falta de imaginación, sobreexplotación... son muchas las acusaciones recaídas sobre la compañía nipona, pero es indiscutible que su versión del beat´m up masivo ha calado en un momento en el que el género parecía abocado a su desaparición. Y ese es un mérito irreprochable.
Jugabilidad
“Orochi Warriors” tiene el objetivo unir en un mismo título los protagonistas de las dos franquicias estrella de Koei: “Dynasty Warriors” y “Samurai Warriors”. Ambas recogen dos conflictos con una larga tradición en la culturas autóctonas de China y Japón, especialmente por la fascinación que ejercen sus figuras protagonistas, además de lo intricado de sus luchas intestinas fruto de una sucesión de alianzas y traiciones. El reto se planteaba en cómo lograr que militares cuyas existencias difieren en 1000 años lograsen encontrarse. La respuesta fue Orochi. La deidad japonesa vuelve a ambicionar la destrucción de la raza humana y su resurgimiento supone un trauma en el espacio tiempo que ha posibilitado la convergencia de dos épocas tan distantes. Es aquí donde entran en juego las fuerzas de los bandos protagonistas, cuyos generales deberán optar por la alianza con sus enemigos seculares o por interiorizar las ambiciones de la malvada divinidad y embarcarse en una lucha por el poder aún a costa de sus semejantes.
Jugablemente, “Orochi Warriors” sigue al pie de la letra las máximas que hicieron de sus progenitores celebridades populares en medio mundo. Los cánones de un beat´m up masivo, en el que se asume el control de un general acompañado de sus subordinados y cuyo principal cometido es erradicar al enemigo del escenario correspondiente. En el camino, se plantearán distintos objetivos que aportarán variedad al desarrollo, al mismo tiempo que hacen presencia seres mitológicos, monturas, magia y se evolucionan las características de cada personaje, especialmente en lo que atañe a los devastadores combos.
Como no podía se de otra manera, en ésta despedida del sistema que vio nacer y crecer sus franquicias, Koei ha querido hacer aportaciones que lo diferencien de sus hermanos mayores y que lo conviertan en un producto propio. La más notable es la nueva política de selección de personajes, obligando al jugador a seleccionar a tres generales de forma libre, pudiendo intercambiar su control una vez inmersos en la batalla, siempre en tiempo real para agilizar los choques. Si a este añadido le unimos que la plantilla está compuesta por 49 personajes procedentes de “Dynasty Warriors” y 29 de “Samurai Warriors”, el jugador tiene a su disposición un plantel de 77 luchadores que deja en pañales a cualquier otro exponente del género. Sumémosle que apenas se dan casos de protagonistas con características semejantes y tenemos como resultado un catálogo vasto y variado que posibilita toda clase de combinaciones. El cual, además, invita al jugador a sopesar sus decisiones en función de los pros y contras que ofrecen los futuros integrantes de cada equipo. Para rematar uno de los bastiones del juego, se les unen los generales de Orochi, a cada cual más extravagante, fruto de su origen sobrenatural.
Los personajes han sido divididos en tres categorías, basadas en sus técnicas de ataque. En la primera de ellas prima la fuerza, siendo sus ataques de una contundencia pasmosa, aunque sacrificando la velocidad. De todas formas, se compensa ésta perdida gracias a una habilidad llamada Hyper Armor, cuya activación hace invulnerable al general, posibilitando grandes matanzas entre las filas enemigas sin pérdida de vida. La segunda categoría es la de velocidad, que supone un gran sacrificio en el daño infligido, pero que se suple con creces gracias a sus devastadores y fugaces combos, además de habilitarse ataques aéreos y sobre todo la posibilidad de cancelar un movimiento para encadenar otro, disparando las combinaciones hasta el infinito. Cierra éste apartado la categoría de habilidad, más enfocada a la especialización, y que pone a nuestra disposición numerosas habilidades únicas, además de ataques de carga espectaculares, sin olvidar los ataques especiales más efectivos del juego. Probablemente, ésta última sea la opción más equilibrada de todas, quedando las otras dos como un reto para aquellos que gustan de adecuarse a las limitaciones del personaje.
Ésta división refleja muy bien la voluntad de los creadores de desprenderse de la monotonía vista anteriormente y superar en la medida de lo posible las limitaciones impuestas por el género. Aún así, todo se va al traste cuando toca referirse a los enemigos, entre los cuales la variedad brilla por su ausencia. No tardan en resultar monótonos, especialmente al comprender rápidamente sus patrones de ataque. Se aprecia claramente que los desarrolladores se han volcado en la inteligencia artificial de los enemigos con más fuste.
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