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Nada de cartas esta vez. Snake regresa por todo lo alto a PSP con un juego lleno de acción y sigilo.
Tras la decepción entre muchos fans que causaron las dos entregas de “Metal Gear Ac!d” por salirse de la norma (ofreciendo un sólido juego de cartas y estrategia, pero demasiado pausado para muchos), y después de la curiosidad que supuso “Metal Gear Solid: Digital Graphic Novel” (que permitía revivir en clave de cómic interactivo la primera aventura de Solid Snake en PlayStation), Hideo Kojima tomó las riendas del siguiente proyecto portátil de la saga: “Metal Gear Solid: Portable Ops”. Y esta vez sí: nos encontramos ante un título con una jugabilidad cercana a las entregas de sobremesa, aunque sin renunciar a cambios y peculiaridades. Ha tardado unos meses con respecto a su lanzamiento en otros países, pero por fin llega a Europa, con voces en inglés y textos localizados al castellano.
Jugabilidad
“Metal Gear Solid: Portable Ops”, además de un gran juego, es también la primera entrega portátil que se inscribe en el canon de la saga principal. Es decir, que no estamos ante un spin-off o una aventura alternativa no relacionada con el argumento central de la franquicia, como los ya mencionados “Metal Gear Ac!d” o el ya lejano “Ghost Babel” de GBC. El argumento de esta entrega continúa los eventos vistos en “Metal Gear Solid 3: Snake Eater” y nos aclarará algunos misterios de la saga (al tiempo que añade algunos nuevos). Siete años después de su aventura en tierras soviéticas, Naked Snake (ya condecorado, a su pesar, con el título de Big Boss) ha abandonado la unidad FOX y ahora actúa por su cuenta. Un día, es secuestrado (supuestamente por sus excompañeros) y llevado a la isla de San Hyeronimo, en Sudamérica. Allí tiene lugar una revuelta militar, y Naked Snake no tardará en descubrir que desde los EEUU le acusan a él de promoverla. Éste es el interesante punto de partida de “Metal Gear Solid: Portable Ops”. Los fans de Snake pueden frotarse las manos: a medida que avance el guión, asistirán a los habituales giros argumentales de la saga, guiños a otros juegos, la aparición de viejos conocidos (en su juventud), enemigos carismáticos y muchas sorpresas que, claro, no podemos ni queremos fastidiar. Lo cierto es que Kojima y su equipo han ahondado aún más en el personaje de Big Boss, y ofrecen una historia memorable, que aquí podremos leer en castellano, puesto que el juego está traducido a nuestro idioma (con algunos pequeños fallos, pero en general de forma competente).
El juego ofrece una aventura de acción y sigilo, por supuesto. Se recompensa actuar sin ser descubierto, pues así aparecerán menos enemigos y el avance será más sencillo, pero también contaremos con un numeroso arsenal en caso de que las cosas se tuerzan y tengamos que recurrir a la fuerza bruta. Snake puede ejecutar todas las acciones de sus juegos de sobremesa: disparar, esconderse tras las paredes (y golpearlas para distraer al enemigo), avanzar a rastras, colgarse de un saliente, rodar, atacar al enemigo cuerpo a cuerpo (CQC)... Sorprende lo bien adaptado que está el control a PSP, enseguida nos haremos a él. Mayores problemas nos puede dar la cámara, parecida a la que se incluyó en la reedición de “Metal Gear Solid 3: Subsistence”, pero podremos girarla con la cruceta y centrarla con L detrás de Snake (algo que deberemos hacer muy a menudo).
Hasta aquí, podría parecer que “Metal Gear Solid: Portable Ops” no ofrece nada nuevo dentro de la saga más allá de un argumento distinto. Nada más lejos de la realidad. En primer lugar, los desarrolladores han tenido en cuenta que éste título sale para una consola portátil y, aunque no han prescindido de las largas secuencias y las extensas conversaciones por códec, sí han estructurado el juego en misiones, de entre 5 y 10 minutos aproximadamente, divididas a lo largo y ancho de 20 escenarios. Con objetivos diversos (llegar al punto X, buscar cierto objeto por el escenario, obtener información, secuestrar o rescatar a alguien, hacer un sabotaje, etc), estas misiones breves suponen un acierto importante a la hora de implementar un juego como “Metal Gear Solid” en una consola portátil. Y cuidado: conviene no olvidar cómo se ejecutan todos los movimientos y acciones de Big Boss, ya que más de una misión requerirá que ejecutemos algo en concreto (interrogar, arrastrar, saltar de una caja a otra, etc) para avanzar. Además, al margen de las misiones principales, podremos desbloquear un amplio abanico de misiones secundarias, por lo general para incrementar nuestro arsenal o encontrar a alguien, lo cual alargará la duración de la partida. Las localizaciones que visitaremos a lo largo del juego son variadas: bases militares, hospitales, laboratorios, aeropuertos, centrales eléctricas, acantilados...
Más allá de las misiones, la principal novedad son los “operativos portátiles” que dan título al juego. Para lograr la victoria, Big Boss esta vez no tendrá que actuar por su cuenta como acostumbra, sino que deberá reclutar hasta a 100 hombres y mujeres, para reforzar sus tropas. Se puede reclutar a alguien de muchas formas: secuestrándolo en un escenario, rescatándolo, cumpliendo alguna misión secundaria, introduciendo ciertos códigos, o incluso haciendo uso de las opciones online que comentaremos más adelante. Una vez hayamos convencido a alguien para que se una a nuestra causa, decidiremos en qué unidad especializarlo en base a sus características y habilidades. Así, contaremos con médicos (desarrollarán medicinas y curarán a nuestros soldados entre misiones), técnicos (crearán municiones y armas) y espías (que desbloquearán misiones secundarias, entre otras virtudes como mapas más detallados). Y, claro, también con soldados. Podremos crear equipos de hasta 4 soldados para usarlos en las misiones, alternando entre cada uno a través del menú (cuando controlemos a uno, los otros tres aguardarán escondidos en cajas). Y aunque técnicamente es posible pasarse la mayor parte del juego controlando sólo a Big Boss, es recomendable hacer uso también de sus compañeros, dado que cada personaje podrá llevar consigo un máximo de 4 objetos, un inventario muy limitado. Además, algunos soldados lo tendrán más fácil que Big Boss para infiltrarse entre los enemigos, puesto que irán vestidos igual y podrán moverse sin levantar tantas sospechas. El juego invita, pues, a que alternemos el control de los 4 personajes del equipo que llevemos a la misión. Esto le añade tintes estratégicos, sin que por ello se pierda la emoción del juego. Es cierto que en un primer momento nos costará manejar los numerosos menús del juego, así como sacar partido de las habilidades y características de los operativos, y no sabremos muy bien cómo distribuirlos, pero poco a poco nos acostumbraremos, y será entonces cuando nos picaremos a reclutar mejores operativos para conseguir que todas las secciones lleguen al máximo nivel.
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