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Probamos la versión PC de éste esperado lanzamiento.
La facilidad de desarrollar bajo Xbox 360 y sus múltiples aspectos en común con Windows Vista auguran una época repleta de juegos desarrollados simultáneamente y de conversiones fieles al original. "Lost Planet: Extreme Condition" es un buen ejemplo de esta renovada política de las desarrolladoras, siendo su lanzamiento en PC una grata sorpresa que hacer abrigar la esperanza de un futuro en el que cada vez más gente tendrá acceso a los grandes títulos con los que se le está dando forma al goloso catálogo de la consola de Microsoft.
Jugabilidad
"Lost Planet: Extreme Condition" transcurre en un futuro lejano, en el que las peores pesadillas de la humanidad sobre la Tierra se tornan realidad y las guerras, las hambrunas y la sequía afloran por todos los rincones de nuestro planeta. Abocados a la destrucción, los humanos buscarán refugio en otros planetas, siendo uno de los elegidos el conocido como DNE III. Este tiene la particularidad de contar con una atmósfera respirable, además de suficientes recursos como para permitir la supervivencia. La única contrariedad son las bajísimas temperaturas que lo tienen sumido en nieves eternas, lo que obliga al uso de unos trajes especiales llamados Vital Suits, imprescindibles para no morir de frío de forma casi instantánea. Sin embargo, no fue impedimento para que pronto una prospera sociedad humana germinase en el planeta. La primera contrariedad seria surgió con la aparición de los nativos del planeta, los Kryyd, una raza con forma de insecto que rápidamente intentó destruir a los ocupantes. Empujados a éste conflicto, la mayoría de los humanos optó por huir. Otros decidieron quedarse, habiendo una minoría cuyo rencor por este abandonó les llevó no sólo a combatir los Kryyd,, sino también a otros humanos que aún ansían resucitar su antaño próspera sociedad. Todo un cóctel en el que se ve inmerso el protagonista, Wayne Holden, quien asistirá impávido a la muerte de su progenitor a manos de uno de los jefes Kryyd, hecho culminado con una amnesia que condicionará esta historia.
Shooter puro y duro. No hay otra forma de definir éste juego que recupera muchas de las esencias de "Resident Evil 4", acentuando el carácter arcade de este, especialmente gracias a su linealidad. El desarrollo es en tercera persona, aunque se le ofrece al jugador la posibilidad de controlar al protagonista desde una vista subjetiva, si bien resulta poco indicada en la mayoría de ocasiones. La clave del juego está en el traje del héroe, que logra mantenerle con vida en las duras condiciones del helado planeta. Existen dos barras de energía, una con la vida del protagonista y otra con la del traje. Los daños sufridos repercutirán directamente sobre la del traje, comprobando cómo una vez acabada la temperatura empieza a hacer mella en la salud de Wayne. Ahí radica una de las claves de la jugabilidad: mantener en todo momento el nivel de energía del traje, gracias a los contenedores de la misma que vayan dejando los cadáveres de los Kryyd o recurriendo a los depósitos dispersos por la superficie del planeta. Por desgracia, si sólo se limitase a ésta circunstancia no sería un gran problema, pero el uso de las hasta 2 armas simultaneas que podemos manejar también gasta energía, por lo que el jugador deberá tener mucho cuidado de utilizar responsablemente el arsenal disponible.
Pero sin lugar a dudas las verdaderas estrellas de la función son los Vital Suits, robots utilizados para desplazarse en campo abierto o frente a los Kryyd gracias a los cuales se contará con una potencia de fuego muy superior que a pie. Gracias a estos vehículos participaremos en los momentos más intensos y espectaculares del juego, utilizando hasta 10 clases distintas de máquina, cada una con prestaciones distintas e imprescindibles para determinadas circunstancias, y obteniendo así mayor armamento. Naturalmente, no sólo hay pros, y los contras harán acto de presencia cuando la energía se agote, obligando al jugador a retomar el combate a pie, algo terriblemente peligroso en determinadas circunstancias. Recibir muchos impactos también supone un riesgo a evitar, pues si bien el protagonista permanece intacto, el vehículo tardará poco en explotar, significando la muerte inmediata para quien esté dentro de él.
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