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La última gran expansión de Dark Age of Camelot.
Mucho tiempo ha pasado (tiempo en términos de juegos) desde que salió a la venta el MMORPG "Dark Age of Camelot", que trataba sobre las luchas entre tres reinos diferentes, inspirados en las leyendas y mitologías escandinavas (reino de Midgard) y celtas (reino de Hibernia), así como en las historias del rey Arturo (reino de Albión). Y no es normal que un juego dure tanto tiempo sin quedarse en el olvido. Por ello se crean las expansiones y segundas partes, para mantener el fenómeno vivo y actual, y no exclusivamente con el objetivo de obtener beneficios, puesto que conseguirlos nunca es seguro al 100%. En cuanto a "Dark Age of Camelot" ya disfrutamos de expansiones anteriores, algunas gratis, sin contar con las numerosas actualizaciones como: Shorounded Isles, Foundations, Trials of Atlantis, New Frontiers, Catacombs, Darkness Rising y la que analizamos ahora "Labyrinth of the Minotaur" (el Laberinto del Minotauro).
Ésta expansión contiene la más grande mazmorra creada hasta la fecha en el juego, la cual trata de responder a las críticas y sugerencias de los propios jugadores de alto nivel, faltos de grandes desafíos y retos.
La historia de la expansión cuenta que tras la desaparición hace siglos bajo el agua de Agramón, la isla de los minotauros, por causa de una cruenta guerra civil, y debido al interés de las diferentes facciones por hacerse con el control de las Reliquias sagradas de Uruz; la isla resurge de las aguas. La raza de los minotauros regresa a las tierras de Albión, Hibernia y Midgard para reclamar las poderosas reliquias escondidas por sus ancestros. La codicia por poseerlas ya supuso el declive del reino de los minotauros en el pasado, y su influencia demoníaca amenaza ahora las tierras de los hombres. Los minotauros buscarán la ayuda de los tres reinos para evitar que las reliquias caigan en malas manos, a cambio de compartir los secretos de los Kan-Laresh, una profesión única que permite a sus adeptos beneficiarse de los poderes de la tierra para mejorar sus habilidades en las artes marciales. Sólo unos pocos héroes se aventurarán en las profundidades de la antigua capital de la isla de Agramón para explorar el laberinto, una mazmorra cuyo tamaño no es comparable con nada visto hasta ahora. Abundan los rumores de un ejército de construcciones mecánicas animadas mediante magia negra y se dice que él propio Cancerbero protege las envidiadas reliquias...
Jugabilidad
En éste apartado tenemos que hablar sobre el laberinto. Se trata de una gran mazmorra con multitud de pasadizos, enemigos (incluidos grupos reales de otros reinos) y un gran secreto al final para el cual es mejor estar bien preparado. En el laberinto se pueden encontrar 23 reliquias distintas, fuertemente protegidas, que ofrecen todo tipo de bonificaciones al grupo y\o al portador. Dicho portador es totalmente identificable en el mapa, lo que puede propiciar algunas batallas que no estaban previstas con antelación. Las reliquias requieren ser alimentadas continuamente con sangre o se separarán de quien las porte a no ser que luche y destruya. Esto convierte los acontecimientos en toda una aventura, y no en una huida desesperada por salvar la vida y el tesoro. Además, cualquier personaje no puede llevar cualquier reliquia, se requiere un nivel de campeón mínimo para ello. Así, en los niveles seis, ocho y diez se pueden aspirar a objetos de nivel uno, dos y tres respectivamente.
El laberinto esconde items mágicos con los que se pueden equipar los personajes: los objetos míticos, que tienen un emplazamiento en la hoja de personajes, entre el collar y el peto. Hay tres categorías para dichos objetos: menores, superiores y mayores. Algunos monstruos poseen objetos menores y cuanto más fuertes sean esos enemigos, los objetos serán mejores; y aún mucho más si los enemigos tienen un nombre propio. Estos items otorgan poderes inéditos y varias bonificaciones: aumento de la capacidad de carga, del nivel máximo de resistencia, de la posibilidades de renacer sin la enfermedad para los objetos menores; defensa contra los daños de asedio y aumento máximo de las capacidades para los objetos mayores; modificación de los daños infligidos, respiración acuática (pasiva), y regeneración de la resistencia y del maná para objetos superiores. Cuidado, ya que al igual que en otros juegos si el objeto mítico es utilizado por un jugador, quedará vinculado a él y no podrá venderse ni cambiarse.
Otra novedad son los cinco nuevos niveles de campeón. La experiencia adquirida en el RvR, en PvE o gracias a las nuevas misiones permitirá a los campeones adquirir cinco niveles adicionales y recibir nuevos títulos: Aliado de los minotauros (nivel 6), Campeón legendario (nivel 7), Campeón idolatrado (nivel 8), Héroe eterno (nivel 9), y Héroe supremo (nivel 10). Al visitar al Rey, los personajes podrán proseguir su carrera de campeón contactando con emisarios de tribus aliadas de los minotauros. Estos, son una raza de luchadores potentes y fuertes, auténticos combatientes de choque. Cada tribu aliada con un reino tiene acceso a tres clases tradicionales: Uruz-graoch (Hibernia): héroe, esgrimidos y centinela, Uruz-Deifrang (Midgard): Guerrero, berseker y thane, y Uruz-Korazh (Albión): maestro de armas, mercenario y hereje.
En la expansión la antigua capital Uruz se extiende por la isla de Agramón y aún mucho más bajo su superficie, a través del laberinto que fue agrandado para proteger las reliquias. El laberinto es asequible por tres torres en ruinas de la isla, pero también a través de tres entradas secretas en las zonas fronterizas. Existe un medio de desplazarse rápidamente en el laberinto, el Nexus, un sistema de viaje dimensional. Quedan decenas de discos de Nurizane capaces de transportar a los personajes, pero hay que descubrir las runas grabadas en todo obelisco para poder ser teletransportado. El laberinto es una zona RvR permanente, compuesta con tres partes principales cuyos límites están mal establecidos: el dédalo superior, los talleres en los cuales serán fabricados los autómatas, y las galerías sumergidas. Dónde están las reliquias o qué las guarda siempre es una incógnita.
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