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La guerra online ha comenzado
Ya tengas un proyecto original entre manos o un burdo clon, necesitas lanzar un mensaje agresivo para llamar la atención del mundo y hacer famoso tu juego. La fama no da la felicidad, dicen los anónimos. ¿Cómo puedes hacer llegar una buena idea a una gran cantidad de personas si no le importas a nadie?. A la gente sólo le importa dos cosas: ellos mismos y el dinero. La desarrolladora coreana Dream Excution tuvo esto en cuenta a la hora de dar a conocer “War Rock”, un juego exclusivamente online de acción en primera persona. Desde hace tiempo se puede descargar el cliente de casi 200 Mb, necesario para jugar de forma gratuita a un juego bélico similar a “Battlefield”. ¿No hay que pagar? ¿Dónde está la trampa?. Hasta hace poco no existía. Era una beta indefinida, sin precedentes, con la que su creadora ha estado en contacto directo con los jugadores, les ha escuchado, visto jugar y tomado nota de lo que buscaban en un juego como éste. Han extendido a lo largo y lo ancho de internet que su juego era gratis y han captado a miles de aficionados que atónitos comprobaban por ellos mismos que los milagros todavía existen. Incluso ahora, que tocaba reprochar que ya ha salido la versión comercial, no podemos negar que se han portado, pues han dejado un versión “reducida” del juego para seguir jugando de forma gratuita. Así es que ya que la gratuidad sigue vigente (en cierta forma), lo tendremos en cuenta a la hora de hablar del servicio de pago, que incluye un excelente DVD redondo metido en una bonita caja estándar con su manual y todo. Cuando influye la opinión de los jugadores en el desarrollo de un juego se nota de dos maneras. La primera es que, casi siempre, es jugable en extremo. La segunda es que será de todo menos original. Porque, para qué nos vamos a engañar, pocos valdríamos para crear nuevos géneros. Si pensamos en el proceso de “War Rock” es hasta lógico. En vez de encerrarse en oficinas a crear un juego que luego no saben ni si gustará, han hecho jornadas de puertas abiertas. Total, la idea ya es un plagio de “Battlefield”. Todo ser humano tiene acceso a las primeras pruebas de forma gratuita y se va viendo cómo mejorarlo. Nadie paga nada y por eso nadie se puede quejar de los fallos. Incluso se molestan en comunicarlos para poder seguir jugando por la cara. Cuando el juego va sobre ruedas, todos están contentos y hay una comunidad importante de aficionados, ¡rash!, mandoble en las costillas y servicios de pago al canto. ¡Cómo! Así es la vida.
Jugabilidad
Las dos facciones principales son Derbaran (los del Este de turno) y la N.I.U (Unión por la Independencia Nacional o los rebeldes del Este de turno). Derbaran era una región oscura y relativamente atrasada, ignorada por las principales cadenas de noticias y por el mundo en general. El presidente Zaripov acababa de resultar elegido en unas elecciones presuntamente fraudulentas, cuando un antiguo héroe de guerra, el general Karmali, reaccionó alzándose en armas y reuniendo una fuerza mercenaria conocida como la N.I.U. La lucha empezó a ser cada vez más intensa, y la gente comenzaba a cuestionar las razones que había detrás de la guerra. ¿Por qué la N.I.U atacaba áreas lejanas, y por qué la prensa de Derbaran mentía a su pueblo de una forma tan obvia?. De tribu en tribu se habla de teorías conspirativas y se susurran las palabras “War Rock”, pero nadie conoce lo que realmente significan…
Éste es el argumento inconcluso que da sentido a los conflictos bélicos del juego. Aunque más que las palabras que se susurran, a nosotros nos interesa: ¿Qué diferencias hay entre el “War Rock” de pago y el gratuito? Principalmente, una desembolso de dinero. Examinamos la base para ambos modos. Para jugarlo tienes que registrarte obligatoriamente en su página web www.warrock.net. Si no tienes el DVD debes bajarte el cliente. Una vez instalado y registrado, entras en él y pinchas “connect”. Hasta aquí funcionan igual. El sistema es muy cómodo. Te haces cargo de un personaje fijo que irá subiendo de nivel con el paso del tiempo. Dream Execution dispone de varios servidores oficiales en los que se puede entrar y crear partidas. No hace falta tener servidor propio como en “Counter-Strike”. Sorprende la facilidad de acceso a servidores oficiales de forma tan rápida y gratuita. No nos extraña que haya llamado la atención como lo ha hecho. Las opciones de juego han sido clonadas y refritadas de otros juegos. La falta de originalidad y el descarado uso de ideas ajenas es el aspecto más reprochable, pero no se puede tener todo.
Los tres estilos de juego se diferencian en el tamaño de los mapas. Los pequeños son los de Combate cuerpo a cuerpo. Seis escenarios típicos de “Counter Strike” para un máximo de 16 jugadores. El juego aquí es rápido y tiene dos vertientes: el de plantar la bomba (qué gran invento) en el que si morimos tenemos que esperar a que termine la ronda, y el de todos contra todos. Su nombre lo dice todo y aquí sí que renacemos constantemente. El modo cuerpo a cuerpo no da para más, ni salvar rehenes ni nada. Son partidas para partirse de risa y pasar un buen rato. La segunda escala de mapas se juega en las Operaciones Urbanas, con hasta 24 jugadores. Son terrenos grandes situados en ciudades y bases en conflicto, en los que se pueden usar algunos vehículos como tanques, carros blindados, motos o jeeps. El sistema de juego tampoco está patentado por los coreanos. Es el de capturar zonas coronadas por banderas, desde donde luego podremos salir. El mayor control del escenario ayuda a tener más acceso a los puntos de salida y vehículos. Posiblemente el modo intermedio es el más jugable, porque son mapas grandes, pero asequibles. Porque luego están los enormes escenarios del tercer modo, el Grupo de Combate.
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