| Agonía y otros poemas |
11-06-2007 12:47
Por: velectric
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Poemas
AGONÍA
Almas desgastadas vuelan como
Góndolas en ira por el mar;
Orgullo rabioso: picos enjaulados;
Nunca tengo bastante: no me vendas
Ínsulas invadidas por tus penas.
Ahora sólo quiero beber de esta pócima:
Agonía, agonía, agonía;
Ganas tenía de terminarla,
Objeto de mi estudio: una vida entera,
Níquel parece tu risa,
Íes invaden mis poemas,
Aes faltan en tus flemas.
Hago agónicos mis pasos,
Hago (esto): ni hago (lo otro);
Juegos de niños: “con la a, con la ge, con la o,
Con la ene, con la i, con la a”: juego circular,
Pero son los grandes los que juegan,
Cuando el fuego de la balada se apaga,
Cuando el terror de la última mirada se dispara.
META: POESÍA
Mis ojos no alcanzan ver
Aquello que Dios debe tener.
Una sombra recorre mi mente:
Tener vida después de la muerte,
Tener mi poesía pegada a mi gente.
¿Cuál es el fin de todo esto?
Saltar la comba, tirar el petardo,
Hacer aviones, mirar de lejos.
Las uñas comidas, las vidas sufridas,
Pegamento nupcial: vida y poesía.
Espera, que vamos a jugar.
Metapoemas vienen de una atmósfera inquietante,
Metas: poemas grandes, poemas viejos, poemas varios.
Metas tú este acto en la mochila del devenir agujereado,
En los altibajos del poema, alto mirar desde lejos,
Bajo soñar desde abajo.
DAME MÚSICA
“Dame música”, susurrabas al mundo,
“¿qué es mundo?”, decías a la música,
“música es armonía del mundo”, te dije,
“mundo es música infinita”, te dije,
pero el mundo no habla,
se queda inmóvil, sin música, sin melodía, sin armonía,
las notas del mundo son incomprendidas,
pues entre ellas no hay comunicación, no hay música,
“te daré mi música”, pues lo mío es tuyo,
“no quiero tu música”, pues no la comprendo.
Guitarras, bajos, bombos, voces suenan al unísono, perfectas
pero imperfectas para el mundo, que no entiende nada,
nada que oír, nada que decir,
opacas voces hablan a una pared;
la música cambia las almas,
sí, pero al oído sordo del mundo,
mundo que no oye sino vacío,
vacío-hueco, hueco-vacío,
flechas bifurcadas desde dos corazones o más
unidos sin sentido hacia una exaltación.
Al tiempo que se acaban las melodías,
aparecen otras buscando a sus parejas;
notas que, perfectas en su interior, se desenmascaran
hacia rostros pegados al revés;
“tuba, flauta, oboe”, te digo,
“xilófono, batería, percusión”, me dices;
ni voces, ni nada, todo se queda al aire.
Se acaban las notas,
cesan los instrumentos,
las voces se extinguen,
mi voz se apaga,
tú me miras,
tu voz se enciende,
yo te esquivo,
do, re, mi, fa
sol, la, si, do.
Ojos que se cierran,
música, que por una vez, canta al mundo,
sí, nos canta, gracias a un hacedor,
“¿hacedor?”, nos preguntamos, “¿de qué?”, dudamos,
pues de música, de vida, de armonía.
Nosferatu relincha de dolor,
toca la cítara,
entre sueños oye melodías,
pero, ¡zas!, no son sino entrañas de una música demoníaca.
“Dame música”, decimos; mas tú y yo sabemos que el está
ahí, ahí, ahí; pegado a nuestra oreja, al son de nuestra ceniza.
HERIDA SINFÓNICA
Ya se ha cortado el instrumento.
Un tambor grita su último aliento.
Como hachas de luz sónica
En guerra con el mundo. Las palabras...
Mis manos no palpan el ritmo,
Mi lengua no saborea las sílabas -muertas, incorpóreas, volantes-
Mis oídos no captan la esencia de la sinfonía...
Abre, hermano, la caja de música de antaño,
Aquella que nos dio el padre
Cuando corría mano a mano,
Sin la lanza en la palma.
¿Te acuerdas?
Mero proyecto utópico de la primera cosmopolita.
¡Abrid el alma al mundo, ved cuánta sangre vierte!
LA ESCALERA DE CARACOL
¿A dónde vas, viajero,
Al centro de un faro sin rumbo?
Su luz, proyectada al abismo,
Género de esqueleto, frágil y laberíntico,
Va moviendo su hormigón,
Desenroscándose el polígono.
Y queda una firme, enhiesta línea.
Pero no es más que una mirada
Que fusila a las hermanas.
Iracundos ojos pretenden gobernar
Esta desgastada, inestable estructura.
¡Farero!, ¡invoca al mar!, ¡que se trague
Las algas venenosas!...¡Respira con libertad!
ESTACIONES
Otoño que no tiene primavera,
Viento que propaga su tristeza,
Unos ojos llorarán, unas vidas sucumbirán,
Chasquidos al momento mandados de la mano de ¿Dios?;
Ya el nubarrón crece: tormenta de almas crece,
Ya el pico del pelícano no sigue el ala leve.
Pero el invierno va llamando a la puerta,
Con el tacto inútil de la mano muerta;
Lluvia, granizo, nieve: ¿ dónde está el sol naciente?
¿Es que ya está abierta?¡ciérrala!¿y mi mente?;
abanico sin colores: existir sin ideas influyentes.
Y cuando más calor debe hacer,
Más verano tenemos que barrer,
¿Que el mundo cambia?, ya lo sabemos
¿Que el sigue el mal?, ya lo sabemos.
Ni siquiera la sonriente margarita me saluda,
Parece que el yeti la pone en duda, la muda,
“Me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere”,
¿Lo ves? Hasta el verso me dice: no, no, no, que no.
ACÁ HACIA ALLÁ O ALLÁ DESDE ACÁ
Miro el trabajo: no son sino palabras sin sentido fuera de mi cosmos.
Siento la vida: un contínuo tic-tac me acorrala en cada esquina.
Quiero esposarme al viento, quiero hacer lo que sea por tener infinito.
Pero no puedo: el sueño verdadero me atrapa en silencio.
Espero que haya un más allá.
Espero que no haya más un más acá.
El último movimiento sale de mi pluma.
El último suspiro sale de mi boca.
El último ácido sale de mi estómago.
El último nervio sale de mi mente.
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Dame música |
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24-06-2007 05:31 |
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Es un poema muy largo, que conforme va avanzando se va haciendo más entendible. Creo que es existencialista en gran parte de su totalidad.
No está mal.
A mí también me encanta la música.
Saludos.
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Ya somos el mismo de siempre |
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15-06-2007 17:29 |
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En el anterior pequeño poemario te di un excelente, aquí te doy un muy bueno. Supongo que porque hay algunas partes más imperfectas que otras, que decaen más en su calidad aunque el conjunto finalmente sea ese: muy bueno.
He sentido lo mismo que en los anteriores; o al menos algo muy parecido. Me he acercado a ti y te he conocido, y he visto en tus letras las mismas dudas y deseos que se me han concedido a mí en verso, y acaso a veces en prosa. Quizá por eso mismo, porque son ideas tan universales, globalizantes que al final abarcan sólo una: la vida, lo que me ha hecho verte tan como yo, tan reflexivo y necesario, y a la vez incomprendido por muchos.
Los comentarios no brotan no porque a la gente no le guste la poesía, sino porque es el arte más difícil, cuando está bien hecha, de entender y de acatar. Y eso a la masa, la espanta.
A mí, hoy me has dado una inspiración que me faltaba.
Gracias infinitas.
Esto es lo mejor que he leído en poesía desde hace algún tiempo:
“Dame música”, susurrabas al mundo,
“¿qué es mundo?”, decías a la música,
“música es armonía del mundo”, te dije,
“mundo es música infinita”, te dije,
pero el mundo no habla,
se queda inmóvil, sin música, sin melodía, sin armonía,
las notas del mundo son incomprendidas,
pues entre ellas no hay comunicación, no hay música,
“te daré mi música”, pues lo mío es tuyo,
“no quiero tu música”, pues no la comprendo.
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RE: Ya somos el mismo de siempre |
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16-06-2007 01:33 |
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No sabes lo alegre que me hacer sentir eso. Si estos humildes poemas te ayudan a crear belleza, ¡bienvenidos sean!
El poema cuyos versos has traído a colación, recibieron un quinto premio en un certamen y me trae buenos recuerdos porque fue de lo primero que escribí y son muy hondos e isnpirados...lástima que ahora parece que la inspiración la tengo algo dormida.
Saludos, demiurgo.
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Música a música llama. |
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17-06-2007 05:34 |
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Primero que nada tengo que reconocer el poema de "DAME MÚSICA" ha sido el que más me ha gustado. "Guitarras, bajos y bombos" Bueno, alguien que oye mucho metal no iba a decir le haya algo malo, ¿me equivoco? Jejé!
Bueno, después de. Lo que a mi parecer falta es un poco de claridad pues, repito, para mí, se podría dar más profundidad, ojalá me dé a entender, pero a final de cuentas me quedó definitivamente con el poema ya mencionado.
Saludos.
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