| ¿Hay piratas en el infierno? |
24-04-2007 17:02
Por: Darthz
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Un breve relato de ciencia ficción en el que se intenta hacer un ameno y entretenido rato en la lectura y un camino, como siempre, hacia la especulación o la reflexión.
I
¡Hace tanto frío aquí abajo! La piel parecía que se me helaba mientras descendía los caminos escarchados, bajo las nubes etéreas y el sol que se ocultaba en ellas; el aire gélido me golpeaba el rostro como un ánima furiosa, con la fuerza desconocida de la maternal muerte, y aunque sus puños invisibles fuesen marcando los surcos de mi fallecimiento en el aire, más muerto que vivo, comprendía que tenía que seguir bajando a fin de poder dar con el hallazgo que a tantas disquisiciones me había llevado allá arriba. Ay, deslizarme por estos riscos de montañas nevadas, en donde la mayoría de sus días llueve y truena, no es nada que me haga sentir a gusto o cómodo, pero sé que echar la vista atrás sería el fin de mi propósito y un vano intento de volver a dónde estoy seguro que ya no puedo hacerlo. Las mejillas creo que se me han convertido en dos profundas y duras capas de hielo, y desde fuera se puede ver, como si fuesen dos cristales en las ventanas, la sonrosada piel que guarda dentro; la nariz, chata y pequeña, como siempre ha sido, me alerta de que algo comienza a enfriarme las entrañas y que incluso me es difícil respirar con naturalidad. Miro al lejano horizonte, deslizando mis ojos como palomas a las que les cuesta alzar el vuelo, escudriñando los recónditos parajes que todavía me aguardan; suplicando, estoico y furioso, por aferrarme a estos caminos que aún deben de conducirme al mismísimo averno.

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II
He descubierto que estoy completamente herido. Tengo incisiones por todo el cuerpo, pero no me causan algún tipo de dolor. Los caminos cada vez se han ido haciendo más estrechos y he sido recubierto por enormes capas de nieve de las que me ha costado un poco de esfuerzo desprenderme; el frío ha ido acomodándose a mi temperatura corporal y parece que han llegado a un acuerdo, pues ya no noto sus latigazos con tanta intensidad, aunque al observar todo mi cuerpo casi helado y azul comprendo que la escasez de sufrimiento es debida a que en mi estado de congelación es imposible que perciba el tacto de la naturaleza con mi piel. Atravesé varios sinuosos caminos que me llevaron a un horizonte todavía más inmenso, blanco, casi angelical; aunque la hermosa vista de aquellos altos montes y llanuras oscuras no fuese más que un presagio engañoso de lo que me debía de estar esperando. Aún me pregunto si habrá piratas en el Infierno.
III
Han pasado cinco días desde que inicié la travesía. Me siento completamente muerto. Sin vida. Pero permanezco aún en estas enormes y sedosas colinas, como un punto discordante en la inmensidad de un océano profundo azul. Cada vez me ha costado más trabajo andar y mover los brazos, y he ido sintiendo cómo las extremidades parecían no responder a las órdenes de mi cerebro con la rapidez que antaño lo hacían; he sentido miedo, cosa que desde hacía tantos y tantos años no sentía, ni siquiera allá en los bravos mares por donde nuestro temido velero navegaba. Desdichada ventura que nos llevó al naufragio.
IV
¡Ah, sí, los recuerdos! Es buen momento para llevar la mente al pasado cuando un hombre siente miedo, y quizá así uno puede sacar la fuerza necesaria para continuar caminando, sea donde sea el lugar en el que se encuentre. Era tan hermosa la idea de conquistar una nueva isla, de poder hacernos con más tierra y más tesoros y leyendas con las que cargaríamos en nuestra lista colmada de éxitos… Para aquella banda de piratas, forajidos de los reinos del verdadero mundo, nada era imposible. ¡Y qué mayor alegría hay para un capitán qué poder decir esto, pardiez! Hubiera deseado tanto un trago de ron en esos momentos en los que las entrañas se me helaban y a la vez, en una sensación algo extraña, me ardían; me habría sentido tan dichoso al comprobar que el alcohol inundaba mi garganta y ardía incluso con más brío que esa sensación friolera que me estaba matando, si es que no estaba muerto ya. Ay, cruel destino que nos llevó a la zozobra en la maldita tormenta.
“El cielo negro invitaba al viaje. Nos lanzamos a los caminos, abandonando nuestra guarida de los reinos de Nadie, con el consabido conocimiento de que el embarque sería inminente. No tardamos en llegar a Nadie, el barco más temido y famoso de cuántos océanos han existido en este mundo tan gigante. Allí nos esperaban los camaradas que habían preparado todo lo necesario para arriar las velas y las banderas con rapidez y poder utilizar el timón con prontitud. Las estrellas tiritaban incesantes, como si fuesen ojos que nos guiñaban desde la lejanía constantemente, advirtiéndonos quizá del peligro con el que fuimos a acabar tropezándonos. Éramos más de una decena de bravos piratas, y ni el cielo ni la brisa reflejaba algún signo de alarma que pudiera hacernos retrasar el viaje o parar a equiparnos con más seguridad. Nos echamos a la mar sin pensarlo más de dos veces, con la avaricia brillando en nuestros ojos y la sed de conquista brotando en el mismo aire.”

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V
Ay Dios, pensar tanto me hiela la poca sangre que corre por mis venas. No sé cómo no he caído aún y sigo caminando casi con el mismo arrojo que hace dos días; el tiempo ha empezado a ser una carga más, incluso mayor que la del frío que ya ni apenas siento, puesto que yo mismo soy parte del aire o de la brisa. Creí que casi fallecía cuando caí de repente, y no fue más que un repentino desmayo, una especie de letargo de un sueño muy fugaz. Me levanté y observé como el sol aún latía sobre las lejanas y oscuras nubes, y la luna brillaba con fuerza, presagiando la noche. En la madrugada aún tendría que hacer más frío, pensé. Aunque yo supiese que más helada de la que ya me había caído encima fuese un imposible e irrealizable acto tanto en éste como en cualquier mundo que desconozca. ¡Qué tontos somos los piratas!
VI
Soy un superviviente. Debo ser el único superviviente, a decir verdad; cuando me embarcaron en esta terrible odisea de cruzar tales invernales campos para llegar al Infierno, nunca se me dijo que fuera a estar solo. Incluso creo que cuando despegué en la nave me siguieron de cerca varios hombres, cruzando los cielos a mi misma velocidad o incluso a una más acelerada. No sé cómo pudieron encontrarnos aquellas naves de reconocimiento en aquellos mares despoblados y solitarios, ocultos e inmensos; pero lo hicieron, y cuando vi que a mi alrededor no existía más vida que la del azul gigante, les hice saber mi deseo de reencontrarme con mis camaradas y compañeros de siempre. No quiero relacionarme con nadie que no sea un pirata. Todos esos hombres de trajes metálicos y naves embrujadas me dan un tanto de repelús. Recuerdo cómo ellos me miraron y me dijeron: tendrás que ir al Infierno.
VII
¿El infierno? ¿Dónde demonios estaría eso? No pregunté mucho más cuando observé cómo presionando varios botones de colores la nave despidió un enorme y largo pitido que se adueñó de mis oídos durante diez segundos; incluso sentí que algo en las tripas se me revolvía, mientras aquellos hombres conducían aquellas complejas naves con mandos metálicos y las miradas perdidas entre amasijos de cables y radares que no podía entender un capitán de barco como yo. Ellos me llevarían al infierno, pensé. Además, en sus sofisticados mecanismos tendrían más facilidades que yo para acceder a determinados lugares, de eso estaba yo muy seguro; así que deje que me llevaran, en silencio. Al rato sentí como la velocidad disminuía y una luz azul en uno de aquellos radares colmados de líneas y puntos centelleó unos instantes. Me espanté. Jamás había visto tal cantidad de ruidos y luces. Aquellos hombres de trajes futuristas me miraron y me dijeron que habíamos llegado.
VIII
En cuanto bajé de la nave alzaron el vuelo y se marcharon. Grité, pero mis palabras se perdieron entre la niebla y la blancura de aquellas montañas. Vi los precipicios, y los caminos, y las enormes llanuras nevadas, y sentí un gran escalofrío que me recorrió de pies a cabeza en un abrir y cerrar de ojos al comprender que estaba completamente solo y que aquella maldita nave me había dejado a mi suerte en el camino hacia aquel extraño lugar llamado Infierno.
IX
Aún resisto esta interminable odisea, y también hace más de seis horas que llueve. Sigo caminando solo, con la única compañía de la luna y la noche que me resguardan con su oscuro manto. He intentado recordar una canción y la he tarareado como he podido, pero tengo los labios secos y cortados y esto ha dificultado la tarea. Presiento que estoy más cerca de mis amigos de lo que lo estaba hace una semana. El frío ya es un compañero más en mi travesía, y también las lluvias que gotean divertidas y juguetonas sobre mi cabeza, haciéndome incluso a veces resbalar. Creo que mi cuerpo se ha convertido en algo distinto a lo que era hace un mes, cuando me aventuraba por los mares de mi mundo sin miedo al naufragio, con el sol vivo y centelleante avivándome los colores; pero no puedo verme. El difícil contacto de mi cuerpo con las cosas me ha hecho más arduo el camino, sobre todo cuando he tenido que subir por un risco para escalar un pequeño tramo de roca, o deslizarme por una cueva como un gusano para cruzar las peligrosas colinas que están repletas de precipicios. Ha parado de llover y ha amanecido, pero sigue haciendo tanto frío aquí abajo…

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X
He caído. Se ha destrozado bajo mis pies una enorme escarcha blanca y helada y he caído. Agua. He caído al agua. He sentido una sensación extraña y asquerosa pero que también me ha llenado de fuerza, como si hubiese rejuvenecido cincuenta años, ¡o más! Dios, si es que existe algún Dios en estas tierras despobladas que deben de ser el Infierno, qué feliz me he sentido; porque debe de ser esto y comprendo que he llegado cuando veo desde lejos dos de mis camaradas piratas saludándome desde un pequeño bote. ¡Hey, capitán, vuelva con nosotros rápido!, me dicen entre gritos que se oyen como el eco que resuena en una habitación interminable. Descubro en ese lado en el que ellos están que sólo existe un horizonte azul inmenso; mar, mar, y más mar. Sólo agua, agua por todos lados. Voy hacia ellos y les pregunto si esto es el infierno. Esto es el infierno, capitán, me dicen. Estoy seguro de que sí, amigos, por fin estamos juntos, respondo algo agitado, casi en éxtasis. Me han traído unos hombres uniformados, ya sabéis, esos pelmazos que creen gobernar ahora nuestro adorado planeta de mares interminables, prosigo más calmado. Sí, a nosotros también, jefe, vaya casualidad ¿no? Y estamos solos. Solos. La propia palabra me produce un escalofrío por el cuerpo. Saco la libreta y continúo escribiendo estos informes a modo de diario con el fin de que alguien nos pueda encontrar y nos saquen de estas tierras abandonadas. He descubierto que hay piratas en el Infierno.
“Antes de soltarnos, uno de esos hombres nos dijo que este es un planeta mucho más antiguo que el nuestro, que lo llamaban Tierra y que aquí existieron toda clase de hombres, incluso piratas, me han dicho con los rostros despavoridos, al ver la situación en la que nos encontrábamos. Pero aquí no hay nada, estamos jodidamente solos, sólo hay agua y agua, ¡qué se creen esos estúpidos que por ser piratas podemos vivir sólo entre los mares! Por eso… capitán, debe de ser algún experimento o alguna broma de mal gusto; rescatan a los errantes de las aguas para traerlos a este Infierno en el que ya no hay vida, para que nos pudramos, dice uno de ellos. ¡Podríamos haber muerto igualmente en aquellas aguas de nuestro mundo!, respondo. No, no, capitán, allí hubiéramos tenido alguna oportunidad de sobrevivir. Aquí… aquí…”
XI
Hemos mirado los tres casi instantáneamente hacia el mismo lado, y lo que hemos visto nos ha helado, puedo jurarlo por la palidez de sus rostros y seguramente también la del mío, la propia sangre: cadáveres putrefactos, algunos ya casi en los huesos, de hombres que han tenido que tener, si no el mismo, casi idéntico desenlace que el nuestro. Me he estremecido. He vuelto a escribir como un loco estas últimas líneas del diario, a fin de que alguien, en un vano y desesperado intento, pueda encontrarnos y devolvernos a nuestro planeta. Sé que es imposible, pero necesitamos creer que podemos tener una salida… ¡A quién nos lea, ayudadnos a salir de este Infierno!
Hace tanto frío aquí abajo…
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Confuso |
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02-06-2007 15:48 |
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Yo también me he perdido varias veces durante la lectura. Demasiadas frases largas, demasiadas comas. La cosa es que la prosa en sí es muy bonita, evocadora en muchos momentos, a ratos melancólica, me ha resultado más melancólica que trágica aunque el tema podría haberte llevado fácilmente por ese camino.
Yo creo que lo que necesita es una pequeña revisión y separar un poco las ideas que estás intentando transmitir. Algo más de claridad en el relato. Que las palabras arropen la historia, pero que no la ahoguen.
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RE: Confuso |
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05-06-2007 00:33 |
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Como digo, no fue un relato que me tomé muy en serio; sino algo más como un texto de entrenamiento, para no dejar de escribir. Pero después de todo lo que he leído seguramente lo retome y anote vuestras críticas, y lo intente convertir en algo más que un puro tentempié.
Mil gracias.
Una sonrisa.
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algo falla |
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22-05-2007 15:54 |
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He leído los comentarios anteriores y ya veo que poco más puedo aportar más que decirte que he encontrado la lectura algo difícil. Quizás Akhul tenga razón en que el texto podría haberse afinado un poco...
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RE: algo falla |
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23-05-2007 01:15 |
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Gracias Akhul. Gracias Solharis. Tomo nota.
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Extraviado |
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08-05-2007 09:07 |
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Pensaba haberte dejado ya un comentario, pero veo que no es el caso...
El concepto del relato me ha parecido muy bueno, genial, y la estructura interesante. No obstante, creo que le hubiera venido muy muy bien un tiempo de descanso, ese reposo que nos permite afinarlo con una segunda lectura y que pule las aristas. Tal como está me ha resultado algo confuso y embarullado en varias ocasiones, lo que empaña la visión general.
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Muy bien |
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01-05-2007 15:51 |
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Una grata sorpresa, la verdad. Acostumbro a leer los relatos de esta sección, pero rara vez los comento. Soy sólo un lector, y no un crítico.
De todos modos, aunque creo que adornas demasiado tu prosa, con tanta floritura y metáfora, el tema me encanta, y la narración es amena, aunque enrebesada en algún punto, como ya han comentado.
Elogio, así pues, la originalidad de este relato. El estilo me gusta, aunque deberías depurarlo un poco. Yo (y la mayor parte de jóvenes, me atrevo a decir) peco en mis escritos de barroquismo, de romanticismo, y muchas veces la belleza está en la sola palabra, y los adornos son innecesarios.
Pero no todos somos Juan Ramón Jiménez, así que vuelvo a felicitarte por este relato, y ojalá publiques muchos más.
Andronicus dixit
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RE: Muy bien |
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02-05-2007 23:44 |
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Pues no puedo más que sonreir y darte las gracias; cosas así son las que nos impulsan a seguir y continuar con nuestras metas y sueños, o al menos a hacerlo con más ansia y ganas. Aún así, vuelvo a decir, este no es de mis relatos ni más trabajados ni con los que más contento estoy; ya iré subiendo otros tantos que tengo, o incluso puedes pasarte si te interesa por otro que tengo subido a la página de hace relativamente poco tiempo. Todavía así, hay muchos relatos que este año he creado que están esperando en certamenes y demás, e incluso una novela que ando ahora escribiendo, por lo que la mayoría de los textos con los que más contento estoy y que más he depurado no pasarán por esta comunidad hasta dentro de un tiempo, supongo.
Una sonrisa, y mil gracias.
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Tentempié |
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24-04-2007 17:18 |
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Es uno de esos relatos tentempié, que escribí simplemente por no perder práctica y producir algo más. Buscando entretener y acaso hacer una amena historia.
Una sonrisa. Y gracias de antemano a todos los que me vayais a leer.
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Una de piratas |
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26-04-2007 19:07 |
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Me encantan las historias de piratas, aunque debo reconocer que ésta me ha sorprendido. Es original. No me suelen gustar las sorpresas al final de los relato, pero sólo porque son una herramienta demasiado frecuente por aquí.
Te seré sincero, Darthz. Me ha gustado. Has mejorado considerablemente desde la última vez que te leí (de lo cual no hace tanto tiempo). Creo que estás mejorando mucho el estilo. No coincido con el resto de pobladores que te han criticado. No me pareces lírico en exceso. Creo que andas perfilando el estilo, pero vamos, yo lo calificaría de “nivel bucólico” en cuanto al estatus virgiliano :-P
Tengo algunas cosillas que comentarte. Algunas ya las ha dicho Manheor, pero me voy a permitir darte mi postura. Como siempre, el escritor decide:
“bajo las nubes etéreas y el sol que se ocultaba en ellas”. Algo enrevesado.
“pero sé que echar la vista atrás sería el fin de mi propósito y un vano intento de volver a dónde estoy seguro que ya no puedo hacerlo” – En cuanto a “a dónde”. Va separado, sí, pero no acentuado.
“Ay, deslizarme por estos riscos de montañas nevadas” – Ese “Ay” merece un buen par de exclamaciones, al igual que todos los que aparecen en el relato.
“Las mejillas creo que se me han convertido en dos profundas y duras capas de hielo”. ¡Uf! Menudo popurrí, compañero. Alterando un poco el orden, ¿Qué tal “creo que las mejillas se me han convertido en dos profundas y duras capas de hielo”?
“He descubierto que estoy completamente herido. Tengo incisiones por todo el cuerpo, pero no me causan algún tipo de dolor.”. Se me adelantó Manheor en lo referente al dolor. Estoy con su apreciación, pero yo añadiría que “incisión” me parece un término demasiado técnico para un pirata. Prueba con “tajos”.
“Atravesé varios sinuosos caminos que me llevaron a un horizonte todavía más inmenso”. La colocación del adjetivo en epíteto le da ese carácter lírico que te han señalado los pobladores, épico, pero no siempre es recomendable.
“es imposible que perciba el tacto de la naturaleza con mi piel.”. La preposición “con” no me parece muy adecuada. Creo que es mejor usar “en”, pero como antes la acabas de usar, para que no nos suene redundante podrías cambiarlo a algo parecido a: “es imposible que mi piel perciba el tacto de la naturaleza”
“aunque la hermosa vista de aquellos altos montes y llanuras oscuras”. Eso de “altos montes y llanuras oscuras” es, en poesía, lo que llamaría un quiasmo. Otro de esos lirismos. A mi me ha gustado, haya sido o no escrito adrede.
“de poder hacernos con más tierra y más tesoros y leyendas con las que cargaríamos en nuestra lista colmada de éxitos…”. Da la sensación de que la lista carga físicamente con los tesoros y las leyendas. Creo que deberías volver a escribir la frase.
“¡Y qué mayor alegría hay para un capitán qué poder decir esto, pardiez! – el segundo que no va acentuado.”. El segundo “qué” no lleva tilde al no ser tónica.
“el barco más temido y famoso de cuántos océanos han existido en este mundo tan gigante”. Siguiendo con las diacríticas. “cuántos”, en este caso, tampoco lleva tilde. “mundo tan gigante” chirría. Yo eliminaría el “tan”.
“Las estrellas tiritaban incesantes, como si fuesen ojos que nos guiñaban desde la lejanía constantemente”. Otra construcción extraña. El adverbio en –mente no es recomendable, a no ser que quieras dar lentitud al texto. Si lo vas a dejar, cambia su posición: “como ojos que constantemente nos guiñaban desde la lejanía”.
“Me levanté y observé como el sol aún latía sobre las lejanas y oscuras nubes”. Aquí el “como” sí va acentuado.
“Incluso creo que cuando despegué en la nave me siguieron de cerca varios hombres. No creo que “despegué” sea una palabra usada por un pirata. De hecho, creo que no debería existir en, pongamos, los ss. XVI XVII. Yo usaría un sinónimo. Asimismo, un pirata no debería conocer lo que es un radar.
“haciéndome incluso a veces resbalar”. Otra construcción extraña (parece incluso latinizante). Yo escribiría: “haciéndome resbalar a veces”.
“Se ha destrozado bajo mis pies una enorme escarcha blanca y helada y he caído”. Redundante. Salvo excepciones, la escarcha es blanca y está helada, así que decirlo es inquirir en lo mismo. Si lo vas a hacer, colócalo en adjetivo antepuesto: “Se ha destrozado bajo mis pies la blanca y helada escarcha”. Es un recurso utilizado por escritores clásicos, tanto griegos como latinos.
“si es que existe algún Dios en estas tierras despobladas que deben de ser el Infierno”. Para dejar claro que, tanto ésta como otras frases semejantes son introducciones marginales, distínguelas con la raya: “-si es que existe algún Dios en estas tierras despobladas que deben ser el Infierno-“. (el Word hace lo que quiere con la raya y el guión. En fin...).
“¡Hey, capitán, vuelva con nosotros rápido!”. Como se trata de un estilo indirecto, yo colocaría ésta y otras frases semejantes entrecomilladas ( la correcta, si no me equivoco, es la inglesa, la que yo llevo usando todo el tiempo).
En fin, eso es todo. Espero que te sirva de algo, compañero.
Un saludo.
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RE: Una de piratas |
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26-04-2007 20:53 |
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¡Hola GeoM!
Cuánto me alegra ver alguna cara diferente por aquí. Lo de cara, por supuesto, no es literal. xD
No sabes cuánto agradezco esas pequeñas anotaciones que me has hecho y que la mayoría las he tomado directamente; porque tienen mucha razón. Lo cierto es que cada vez esas faltas las he ido reduciendo, y apenas las cometo ya. Me he sentido torpe al leerte, porque en cualquier de los demás relatos que he escrito suelo poner los cuánto cómo qué, etc, correctamente. Y aquí, te he ido leyendo, y decía: joder, tiene razón ¿cómo lo he puesto así? Pues, deslices... este texto no lo he trabajado tanto. Como dije, fue un tentempié. Aún así me gusta que haya tenido algo de "éxito", y me alegra mucho haberte visto por el relato. Pero como digo, ando escribiendo este año muchas otras cosas y he aprendido bastante desde aquellos relatos que colgaba hace unos años, si me apuran. Me gustaría verte en el otro relato que subí: "Cuando la luna baña los cristales".
Y sí, creo que se han adjudicado demasiados papeles a la ligera, y ya en seguida se etiqueta a uno como "el lírico" y a otro "el formal". Tampoco creo que sea así, me ha gustado que lo digas porque lo suelo pensar mucho. Es más, este año he escrito relatos tan dispares como estilos distintos.
Lo dicho, mil gracias.
Una sonrisa.
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RE: Una de piratas |
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26-04-2007 21:29 |
Darthz dijo: ¡Hola GeoM!
Cuánto me alegra ver alguna cara diferente por aquí. Lo de cara, por supuesto, no es literal. xD
No sabes cuánto agradezco esas pequeñas anotaciones que me has hecho y que la mayoría las he tomado directamente; porque tienen mucha razón. Lo cierto es que cada vez esas faltas las he ido reduciendo, y apenas las cometo ya. Me he sentido torpe al leerte, porque en cualquier de los demás relatos que he escrito suelo poner los cuánto cómo qué, etc, correctamente. Y aquí, te he ido leyendo, y decía: joder, tiene razón ¿cómo lo he puesto así? Pues, deslices... este texto no lo he trabajado tanto. Como dije, fue un tentempié. Aún así me gusta que haya tenido algo de "éxito", y me alegra mucho haberte visto por el relato. Pero como digo, ando escribiendo este año muchas otras cosas y he aprendido bastante desde aquellos relatos que colgaba hace unos años, si me apuran. Me gustaría verte en el otro relato que subí: "Cuando la luna baña los cristales".
Y sí, creo que se han adjudicado demasiados papeles a la ligera, y ya en seguida se etiqueta a uno como "el lírico" y a otro "el formal". Tampoco creo que sea así, me ha gustado que lo digas porque lo suelo pensar mucho. Es más, este año he escrito relatos tan dispares como estilos distintos.
Lo dicho, mil gracias.
Una sonrisa.
Me anoto el relato que me recomiendas. En cuanto pueda lo leo.
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Naufragos |
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24-04-2007 19:25 |
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Demasiado lírico para mi gusto, me he perdido un par de veces en la lectura. Demasiadas descripciones que a lo mejor por separado pueden ser bellas, pero juntas hacen para mi gusto el relato un poco pesado y poco fluido.
Solo al final parece que retoma un poco el interés, al plantear ciertas incertidumbres que sin embargo no me acaban de cuajar. Planeta prisión, destino poético para los desarrapados del universo, experimento alienigena...
Este texto no me ha acabado de convencer como otros tuyos. Demasíado enrevesado. O será que no me gusta la poesía...
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RE: Naufragos |
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24-04-2007 20:06 |
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Gracias, anoto algunas cosas. Sí es cierto que quizá no está tan trabajado como otros, y como digo más abajito, es más un tentempie que me propuse para no perder mucho hilo entre relatos y novela... y bueno, salió esto; que aunque no lo considero una obra maestra, tampoco me desagradó el resultado. Gracias por tu opinión, todas las valoro por igual.
Ah, y no vuelvas a decir que no te gusta la poesía. ¡Sacrilegio!
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Pues a mí me ha gustado |
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24-04-2007 22:58 |
Tal vez no tan perfecto como otras veces en la expresión, tal vez la línea narrativa se emborrone entre tantos fuegos artificiales de metáforas y comparaciones, pero tiene fuerza y a mí el tema me gana ¡Adoro a los piratas!!!  . Como siempre afilo mi pluma para esas pequeñas manchas de sal que corrompen la madera del galeote, que por lo demás luce bruñido y amenazante, recordándonos las historias de pillaje, ron y grito de sables que vivió sobre los mares. Una historia que me gustaría que ampliaras. Vamos allá. Vamos con el capítulo I poco que decir aquí, a sido tal vez el que me más me ha gustado a nivel estético. Un apunte solo en esta frase "Miro al lejano horizonte, deslizando mis ojos como palomas a las que les cuesta alzar el vuelo".
No me gusta esa comparación se me hace muy excesiva y corta el ritmo fijate cuanto gana el texto sin ella en velocidad.
"Miro al lejano horizonte, deslizando mis ojos por los recónditos parajes que todavía me aguardan; suplicando por aferrarme a estos caminos que aún deben de conducirme al mismísimo averno."
Vamos con el II
"Tengo incisiones por todo el cuerpo, pero no me causan algún tipo de dolor" ¿algún tipo de dolor? no sé no sé que tal:
"Tengo incisiones por todo el cuerpo, pero no me causan ningún dolor"
La otra que no me convence:
" es imposible que perciba el tacto de la naturaleza con mi piel" muy larga y un poco técnica para un pirata. Yo buscaría otra manera de decir lo mismo algo del estilo "cuerpo casi helado y azul comprendo que la escasez de sufrimiento es debida a que en mi estado de congelación mi piel ya no siente nada, muerta, callada al dolor para siempre.". El resto perfecto y muy estético.
III
No me gusta el "cerebro" mejor mente, cerebro suena muy científico para un pirata. Nada más aquí.
IV
Rectifico lo dicho ESTE es mi favorito, bravo.
Bueno lo dejo aquí y continuo mañana que hay que dormir algo.
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RE: Pues a mí me ha gustado |
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24-04-2007 23:15 |
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¡Pues eso! Para gustos hay colores... y para colores colores y colores y colores...
Este relato, que en realidad es más fantasía que ciencia ficción, me resultó entretenido y divertido mientras lo hacía; y acaso eso es lo que importa.
Gracias por tu opinión.
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