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Podemos comenzar tanto con la GDI como con los Nod, para luego añadírseles los Scrin y formar un total de treinta y cinco misiones. Si bien huelen la mayoría de escenarios a mapas de escaramuzas (inevitablemente), la calidad y diseño de muchos de ellos harán olvidarlo. También por lo variado de las misiones. No siempre se centrarán en el clásico sistema de “recursos-construcción-ataque”, y es de agradecer. En ocasiones tendremos que aguantar abatidas con un número en concreto de unidades, rescatar a otros, despejar zonas, destruir bases nucleares a contra-reloj, activar bases abandonadas, o incluso realizar acciones ofensivas con una o dos unidades especiales. En definitiva, sujetándose a lo que el guión diga. Eso sí, como en todos los juegos de estrategia, hay una rutina de juego típica que da forma al resto de acciones.
¿Cómo se juega a “Command and Conquer 3”? Partiendo de la base desplegable que cumple como herramienta principal de construcción, deberemos cuidar del indicador de energía y recursos. La energía la demandan las propias construcciones (a más edificios más consumo) y se solventa con las centrales. Los recursos son el propio tiberio, que cumple la función de moneda y materia prima. Cada fábrica, soldado y arma tiene un coste de tiberio. El tiberio se recolecta en forma de mineral desde las Refinerías y sus tanques recolectores. Puede ser verde (el más común) o azul (con más propiedades). Las minas siempre se agotan y esto fuerza a buscar nuevas zonas de tiberio para seguir creando ejércitos y armas. Teniendo cubiertas las necesidades de energía y tiberio, podemos centrarnos en la guerra.
La rama tecnológica es pequeña y sencilla de desplegar por completo en pocos minutos. Partiendo como indispensables, los barracones, él aeródromo y el arsenal proveerán de toda clase de hombres y vehículos armados para la conflagración. Cada unidad tiene un papel específico y unos puntos débiles. Los fusileros (GDI) y los milicianos (Nod) son los peones de la guerra, capaces de atrincherarse para cubrir zonas. Los hombres provistos con lanzacohetes se enfrentan mejor a los vehículos. Los ingenieros tienen la habilidad de reparar y robar edificaciones propias y enemigas. Los granaderos son los que mejor atacan a los edificios usados como fortín por el contrario. También hay francotiradores, unidades comando y de asalto que pueden propulsarse para dar saltos de decenas de metros, y “equipo sombras” (Nod) que son invisibles mientras se mueven, para capturar propiedades ajenas y explorar el mapa, el cual siempre comenzará con la famosa niebla.
En cuanto a vehículos, no se queda atrás. Mucho tanque armado, como el Pitbull, el Predator, el conocido Mammoth y el tanque Escorpión, e incluso un Mech por equipo con una gran capacidad de destrucción y habilidades especiales. Por último, las aeronaves serán indispensables para esos ataques por aire cuando el suelo esté infestado de enemigos. El resto de edificaciones cumplen su papel de mejorar la tecnología para tener acceso a nuevas funciones, apoyos, y ataques nucleares masivos. Aun con ciertas diferencias, el sistema de juego con una u otra facción es bastante similar. La estrategia se presta a ser directa en entornos abiertos, obligando a enfrentamientos cara a cara. La mayoría de edificios y torretas pueden ser ocupados por nuestros hombres, apostándose con más seguridad y mejor visión, siendo la vida útil del edificio lo que bajará con los impactos contrarios. Hay super-armas nucleares, objetivos primarios y secundarios, las unidades suben de rango, a nosotros se nos puntúa como comandante, y hay cierta libertad de decisión a la hora de escoger qué misión realizar. Todo esto y mucho más, lo podrás vivir en la apasionante campaña de “Command & Conquer 3: Tiberium Wars”.
Con todo lo comentado (las minas de tiberio, la construcción y los ejércitos), la diversión en el modo multijugador está asegurada. El estilo de juego cambia drásticamente al de la campaña, con decisiones mucho más agresivas y el único objetivo de apoderarse del mayor número de fuentes de recursos, para tener un ejército más poderoso. Casi toda la partida consistirá en la lucha por la pugna del tiberio, hasta que se agote y comience el combate por cada palmo de tierra. La jugabilidad humana no tiene nada que ver con el PC y en más de una ocasión alucinaremos con las tácticas del contrincante. El aspecto online se refuerza con el conocido sistema de rankings oficial de EA, en los que cada usuario crea un personaje que puntúa cada partida que hace con otros. El vicio para subir posiciones, honor, y ser deseado por otros clanes, está asegurado. Si crees que no estás preparado para combatir decentemente con otras personas, siempre podrás crear escaramuzas contra el ordenador, que son una simulación de lo que luego podrás encontrarte en internet.
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