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¡La guerra continúa!.
En el año 2047, la lucha entre las naciones aliadas de la Global Defense Iniciative (GDI) y la oscura potencia conocida como la Hermandad de Nod, se ha convertido en una batalla a nivel global. Ambas partes siguen luchando por el tiberio, un extraño cristal verde de procedencia alienígena que resulta ser el recurso definitivo y, a su vez, el mayor desastre medioambiental de la Tierra. Quien controle el tiberio decidirá el futuro del planeta. En “Tiberium Wars” vamos a vivir sorpresas. La encarnizada guerra mundial entre GDI y Nod no va a ser nada comparada con lo que la humanidad está a punto de descubrir: que no están solos en el universo y que no son la única raza que lucha por el tiberio.
En el último “Command and Conquer” asumirás de nuevo el papel del comandante cuyo objetivo es derrotar a los ejércitos adversarios y destruir sus bases, superando a sus fuerzas militares en maniobras y potencia mediante tus propios efectivos. Estarás rodeado de los mejores profesionales y tendrás el máximo soporte tecnológico. A partir de aquí, sólo tu ingenio en la batalla te dará la victoria en la Guerra del Tiberio.
Jugabilidad
La estrategia ha sabido evolucionar muy bien y de diversas maneras. Hoy un RTS no es sinónimo de “Age of Empires”, ni “Civilizations”, “Total War”, “Company of Heroes” o “Supreme Commander”. Piensa que cada uno de los ejemplos citados son tan diferentes en su temática y diseño, que podríamos decir que están bifurcando la estrategia en distintas ramas: la sobriedad en las ciudades, recursos y tropas de “Age of Empires”, los movimientos por turnos como de juego de mesa de “Civilization”, las guerras napoleónicas de “Total War”, las decisiones tácticas sobre el terreno de “Company of Heroes” y las apocalípticas batallas a gran escala de “Supreme Commander”. A esta lista le faltaría otra vertiente, en realidad la más usada durante años, la de “Command and Conquer” y su ambientación fantástica, de recursos rápidos y ataques violentos que dependerán más de la buena elección del soldado y arma que se mande, que del cómo y por dónde se mande, con un alto índice arcade en los enfrentamientos. “C&C” fue para la estrategia lo que “Doom” para los FPS: no fueron los primeros, pero sí los que destacaron y asentaron las bases de sus géneros.
Hoy resurge la saga con “Command and Conquer 3: Tiberium Wars”, la continuación directa de sus antecesores que nos propone vivir otra emocionante aventura como comandante militar en las guerras por el tiberio. Los modos de juego son los recurrentes. Lo primero con lo que nos topamos es con su tutorial, donde nos podremos poner al día si no hemos jugado antes a esta clase de juegos. Es una misión instruida que nos enseñará a movernos, crear un par de edificios y atacar enemigos. Es muy sencillo, corto, y seguro de superar para cualquiera. No estaremos “horas” aprendiendo, como con otros juegos. En parte porque se explica lo más básico, para luego ir aprendiendo sobre la marcha con las primeras misiones. Es el primer tutorial que da la sensación de poder saltarse si has jugado a otros RTS, gracias al equilibrio perfecto entre dificultad y aprendizaje que conseguirá que conozcas todos los secretos del juego en el prólogo de la campaña, salvando al pentágono de las garras noditas, liberando la casa blanca y restaurando la calma en Washington D.C., puntos vitales para la moral y fuerzas militares de la GDI que son atacadas al principio. Aunque no lo creas, todo esto lo habremos hecho durante el prólogo y te servirá principalmente para acostumbrarte al manejo. Hazlo, porque en cuanto comiencen las misiones de Egipto, Sarajevo o Australia y te vayas adentrando en las zonas verdes, que en esta ocasión no son espacios naturales sino infiernos contaminados por el tiberio, necesitarás controlar tus recursos, hombres y entorno al 100%.
En ésta campaña de nuevo contaremos con la ayuda de personajes reales que interpretan los papeles principales, un sello inconfundible de la serie y lo que más carisma le da. Para no perder el glamur, nos acompañarán relucientes estrellas de la televisión, como el mítico Michael Ironside (“Starship Troopers”, “Desafio Total”, “Stargate” y la voz en inglés de Sam Fisher en toda la saga “Splinter Cell”) en el papel de Jack Granger, el general de la GDI que se encarga de todas las misiones, Billy Dee Williams (el Lando de “El retorno del Jedi”) como Redmon Boyle, el bocazas director en funciones, Grace Park (“Romeo debe Morir”) como la ayudante especial del general Granger, y Jennifer Morrison (la joven doctora antagonista de House) como la teniente encargada de los datos de inteligencia y armamento. Joe Kucan (“Matrix”) vuelve a representar el papel de Kane, el líder excéntrico de Nod. Tricia Helfer (“Battlestar Galactica”, “CSI”) y Josh Holloway (“Perdidos”) hacen de secuaces del loco.
Una nota en el manual del productor ejecutivo Mike Verdu explica que es una obra realizada con mucho cariño y que ha sido un honor participar en una nueva entrega de la saga. Se nota que hay cariño de por medio, porque han conseguido con la campaña lo que no consigue casi nadie en el género: crear una línea coherente para la historia, con infinidad de cortes cinematográficos, subtramas entre personajes e información de qué pasa, por qué pasa, cuándo pasa y dónde pasa. Son detalles que te enganchan sin remedio. Además, toda la campaña está dividida en capítulos para enfatizar el factor dramático del argumento.
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