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El parkour en tu consola.
Seguro que más de uno ha oído hablar del parkour, una modalidad de deporte urbano muy en boga entre la juventud de las grandes urbes europeas. Consistente en recorrer un trazado de la forma más rápida posible sin pensar en las limitaciones que suponen paredes, muros o azoteas, es inevitable que al final acabase viendo la luz en forma de videojuego. Sin embargo, ha sido un proceso lento que ha estado cerca de saldarse con la cancelación de un título inicialmente previsto sólo para PSP, pero que ve también la luz en PS2 dispuesto a hacerse con un pequeño pedazo de un pastel ya casi repartido.
Jugabilidad
A decir verdad, la premisa del juego resulta bastante sencilla, pues la mayor parte de las veces se limita a la consecución de determinados objetivos en un escenario, que pueden oscilar desde una persecución a encontrar determinados objetos, pasando por cumplir alguna tarea específica sometidos a la presión del reloj. Al principio del juego, tras el tutorial, el jugador podrá acometer estas misiones a placer, además de deambular libremente por el escenario, pero en adelante deberá seguir el orden impuesto por el juego para desbloquear las encomiendas más difíciles del lugar. A la vez que las supere, irá poniendo fin sobre las restricciones a otros emplazamientos en los que se desarrolla el juego. Una mecánica sencilla y predecible, pero no por ello menos efectiva que añade el aliciente de la rejugabilidad y la motivación para desbloquear nuevos retos. Así, logra que cualquiera que se sienta atraído por el desarrollo pueda dar por hecho que contará con numerosas horas de juego a su disposición, especialmente gracias a la variedad de la que hace gala el producto.
Es imposible no señalar el acierto con el que han sido desarrollados los escenarios, todo un reto para el jugador, pero en los que no hay sitio para puntos muertos en los que quedarse atascado. Para hacer más atractiva la competición es perfectamente posible llegar a la meta desde diversas salidas, siendo tarea del usuario descubrir las rutas más rápidas con las que llegar a la victoria. Un medidor de fluidez que irá incrementándose permitirá, además, conseguir características relacionadas con la velocidad y la habilidad, las cuales suponen una ayuda y espectacularidad añadida al conjunto.
Entre los artículos desbloqueables destaca la presencia de vídeos, nuevas acrobacias y especialmente vestimentas adicionales. Éstas siguen una lógica que parece sacada de los RPGs, pues en función de las prendas que vista el personaje diferentes atributos referidos a su habilidad o físico se verán potenciados o menguados. Éste es un aspecto a tener en cuenta, ya que el control del juego puede resultar desafiante para los novatos en el género, debido a lo duro que resulta en ocasiones, exigiendo entrenamiento para dominarlo. El juego exige no sólo una gran rapidez a la hora de pulsar determinadas combinaciones de botones, sino además una sincronización casi perfecta, a lo que cabe añadir uno de los mayores defectos del juego, y es que las reacciones del personaje no son todo lo rápidas e inmediatas que cabría esperar. Esto supone dos cosas: la primera, que el ritmo del juego en ocasiones puede ser cortado por una circunstancia que debería ser fácil de subsanar, y la segunda, que esta combinación de factores supone perder un tiempo precioso y numerosas frustraciones tanto por torpeza como por sobrepasar constantemente el límite.
Ésta desajustada dificultad es patente sobre todo durante los primeros lances del juego, exigiendo mucha dedicación por parte del jugador, al que le será imprescindible acumular experiencia. Por fortuna, la libertad de la que se le dota en los comienzos logra compensar el tiempo que se dedicará, alegrándose por la variedad de misiones a ejecutar. Además, para que todo no vaya cuesta arriba, la IA va más en consonancia con una curva de dificultad coherente y su equilibrio hace del juego un reto más agradable.
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