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Un juego de acción futurista en el que controlaremos al tanque Aggressor.
Tiempo después de haber salido para PS2, llega el port de “Final Armada” para la portátil de Sony. Se trata de un juego de acción que intenta aportar algo de aire fresco al género, en el que estaremos al mando de un vehículo terrestre de destrucción masiva. Éste título nació gracias a los esfuerzos de I-Imagine Interactive, con base en Sudáfrica, en lo que supone su primera incursión completa en PS2 y PSP, y llega de la mano de Virgin Play. Veamos qué puede ofrecernos “Final Armada”.
La historia nos sitúa en el planeta Taro-459, una colonia terrestre que ha sido atacada por la raza alienígena Qorax. De dicho planeta, la Corporación Ecco extrae unos poderosos cristales, usados como fuente de energía. Pero un día, cesan los informes diarios de los trabajadores de la colonia. Taro-459 ha sido atacado por naves alienígenas. La Corporación Ecco envía un pelotón de combate para detener la invasión. No es la historia más original del mundo y lo cierto es que tampoco lo pretende: simplemente sirve como hilo conductor de las distintas fases, consiguiendo mantener nuestro interés.
Jugabilidad
En el papel del Teniente Zake Anderson (miembro de la Unidad Prototipo de Infiltración y Ataque de la corporación Ecco), pilotaremos el tanque Aggressor, capaz de desplazarse tanto por tierra como por aire. Por lo general, preferiremos controlarlo por tierra, ya que el modo aéreo contará con un desplazamiento mucho más limitado y vulnerable a los ataques, pero habrá momentos en los que debamos usarlo (utiliza un tipo de arma distinto). Simultáneamente al control del tanque, podremos dar órdenes a nuestro ayudante, a bordo de una nave de apoyo llamada Annihilator, que será de gran utilidad a la hora de planificar las ofensivas.
A lo largo de 20 misiones, nuestro objetivo consistirá en liberar el planeta Taro-459, al tiempo que rescatamos a cuantos supervivientes encontremos. El desarrollo resulta variado dentro de lo que cabe esperar en un juego de acción. Las misiones a bordo del Aggressor tienen objetivos distintos (acabar con todos los enemigos, escoltar un vehículo aliado, activar unos sensores a lo largo del escenario, conseguir llegar al lugar indicado antes de que se acabe el tiempo, etc), con una interesante mezcla de conducción y disparos. Pero además, habrá misiones en las que nos pondrán al mando de otros aparatos (una torreta, una nave aérea), huyendo así de la rutina.
Aunque siempre habrá un objetivo fijo por cumplir en las misiones, muchas veces será necesario hacer uso de un poco de estrategia, puesto que podremos decidir en qué orden se acometen las acciones que nos llevarán a la victoria. A modo de ejemplo: en una de las primeras misiones, hay que llegar a un edificio aliado que estará protegido por unas torretas, y al mismo tiempo asediado por numerosas naves enemigas. Unas y otras nos atacarán en cuanto nos acerquemos a la zona, y hasta que no hayan desaparecido no podremos llegar al objetivo. Llegados a éste punto, podemos optar por destruir las torretas en primer lugar y deshacernos de su molesto ataque para luego ocuparnos de las naves; o por el contrario buscar cobijo lejos de las torretas y colaborar junto a éstas a destruir a los enemigos que sobrevuelan el edificio, para luego centrarnos en destruirlas. Cumplir la misión será, en cambio, casi imposible si nos dedicamos a atacar indiscriminadamente sin un patrón. Ésta es una simple muestra de los toques estratégicos que contienen las misiones del juego. Más de una vez tendremos que reiniciar una misión hasta que demos con la estrategia adecuada.
También será importante dosificar de forma inteligente los disparos y las armas especiales: la ametralladora principal se encalla si disparamos demasiado seguido, y las municiones de los ataques secundarios del tanque y la nave de apoyo están muy limitadas, así que no hay que malgastarlas, sino que debemos saber en qué momento o contra qué enemigos será mejor hacer uso de ellas.
A medida que avancemos en el juego, conseguiremos Nanotechs (ya sea matando enemigos en las 20 misiones principales o superando las 3 misiones de entrenamiento que podremos desbloquear). Dichos Nanotechs los usaremos a modo de dinero para poder comprar mejoras para el Aggressor y la nave de apoyo desde el menú al que accederemos entre las misiones. Las mejoras varían desde escudos más resistentes hasta nuevos tipos de armas secundarias y poderosos ataques, que desde luego nos incrementarán nuestras posibilidades de victoria a medida que el juego avance. Lo cierto es que éstas mejoras son bastante caras, por lo que convendrá ser muy meticulosos a la hora de recoger Nanotechs, así como a la hora de escoger qué actualizaciones conviene comprar antes.
El nivel de dificultad del juego es ciertamente elevado, y deberemos repetir muchas misiones hasta superarlas. En múltiples ocasiones bastará con encontrar la estrategia adecuada, y otras veces simplemente deberemos aprender a lidiar con las hordas de enemigos que nos ataquen. El juego aumenta así su duración, ya que las 20 misiones en sí no son muy largas, pero debido al desafío que suponen, nos durarán más. Cabe advertir a los menos pacientes que algunas fases, como por ejemplo la misión de la torreta y su respectivo boss, pueden resultar frustrantes.
El control resulta algo más difícil de manejar que en la versión de PS2, especialmente debido a la ausencia de un segundo stick y a la menor cantidad de botones. Una de las cosas más incómodas, sobre todo si estamos habituados al control habitual de los juegos de conducción, es que se acelera con el botón Triángulo, y en cambio el botón X será para dar marcha atrás, una decisión algo extraña y discutible. Por lo demás, todo es cuestión de práctica, hasta que tras varias misiones nos acostumbremos a la movilidad del Aggressor y al hecho de tener que alternar entre el stick y la cruceta para casi todo, al tiempo que aceleramos o damos marcha atrás y disparamos con otro botón.
Para la versión de PSP, se ha añadido un modo multijugador ad-hoc que admite hasta 4 jugadores, con 3 tipos de partidas, aunque no demasiado distintas entre sí.
Gráficos
El aspecto gráfico ha empeorado notablemente con respecto a la versión de PS2. En especial, el tanque Aggressor, cuyo modelado y texturas resultan algo pobres, en contraposición al juego de sobremesa, donde era uno de los aspectos más destacados. El resto de naves y robots, tanto aliados como enemigos, lucen un diseño correcto sin más. Por otra parte, estaremos ante unos escenarios algo vacíos y con poca distancia de dibujado (los elementos, como árboles, rocas o plantas, aparecerán de repente al acercarnos), y con escasa variedad (hay 3 tipos de escenarios: bosque, desierto y nieve), aunque son bastante grandes, con mucha libertad de movimiento, y por ejemplo el escenario del desierto resulta particularmente agradable, con un buen uso de las luces y una lograda ambientación extraterrestre. Las texturas, así como los efectos (explosiones, lluvia o casquetes de bala) también podrían lucir mejor.
Como contraste, durante las secuencias que narran la historia, por lo general localizadas en escenarios interiores, los personajes estarán modelados de una forma notable, con texturas mucho más cuidadas, aunque sin grandes alardes y sin expresividad facial, pero cumpliendo su función de hacer avanzar la historia.
Música & Sonido
Debido a la ausencia total de voces, las escenas resultarán demasiado estáticas. Por su parte, las canciones del juego están muy trabajadas. Sin ser temas míticos, conseguirán ambientar las misiones con un halo dramático, gracias a su mezcla de música techno, orquestra y coros. Los efectos adicionales (disparos, explosiones, las naves surcando el cielo, etc) nos situarán en pleno campo de batalla.
Conclusión
“Final Armada” no es un juego perfecto, pero aun así se agradece que sus desarrolladores hayan intentado aportar nuevas ideas al género de la acción, con una combinación interesante y original de conducción y disparos, y con ciertos toques estratégicos a la hora de plantear las misiones. A pesar de ciertas carencias gráficas y la ausencia de voces, puede resultar un juego divertido, en especial para quienes busquen un reto difícil. Cabe destacar su relación calidad/precio. Se echan de menos, eso sí, más extras con respecto a la versión de PS2.
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| Desarrolladora |
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I-Imagine Interactive |
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| Distribuidora |
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Virgin Play |
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| Lo mejor |
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Su desarrollo variado y con cierta originalidad en un género tan trillado. |
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| Lo peor |
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Apartado gráfico flojo. La escasez de escenarios. Cuesta habituarse al control. |
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| Resumen |
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Un juego difícil, con buenas ideas e intenciones, y con una excelente relación calidad/precio. |
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| NOTA OJGAMES |
75 |
| NOTA LECTORES |
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