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Nueva entrega para DS de la veterana saga.
No se puede decir que los protagonistas del mítico arcade "Bubble Bobble" no estén intentando actualizarse a los últimos tiempos. Recientemente les hemos visto en los poco sorprendentes "Bubble Bobble Evolution" (PSP) y "Bubble Bobble Revolution" (DS), y ahora vuelven una vez más a la portátil de doble pantalla creada por Nintendo. Lo hacen a través de un desarrollador que todavía no había aportado su granito de arena a la franquicia: Hudson Soft. Su intención es superar con creces el trabajo realizado en los anteriores juegos por Marvelous Interactive y Dreams para devolver a la franquicia el estilo de juego que todos recordamos.
Una vez más, la historia es totalmente nueva. Y no sólo en cuanto a guión y acontecimientos, sino también en el universo en el cual se lleva a cabo. Aquí los protagonistas ni son niños convertidos en dinosaurio/dragón que intentan rescatar a sus novias, ni son chavales armados con trompetas mágicas (como en PSP...). Ésta vez son, simplemente, dragoncitos. Dragoncitos que viven a lo suyo en su mundo, y que un día, cuando están visitando a su primo, un tal Bubu, descubren un mapa muy misterioso. Se supone que indica la localización de un tesoro, así que los tres personajes no tardan en poner rumbo en su búsqueda.
Jugabilidad
Aunque el argumento dista bastante del mostrado en el arcade original, el sistema de juego sí es parecido. Los desarrolladores han optado por dejarse de inventos raros ("Bubble Bobble Evolution") y de controles complicados ("Bubble Bobble Revolution") para volver a los comienzos de la serie en términos jugables. Así, nos encontramos ante una versión evolucionada del clásico juego, dotada de novedades destinadas a preparar el título a la nueva generación de jugadores.
En base, es el juego de siempre: vamos pasando pantalla tras pantalla con el único objetivo de eliminar en cada una de ellas a todos los enemigos que aparezcan. Así una y otra vez, eliminando por el camino algunos jefes de nivel, hasta llegar al final de la aventura. Pero como hemos dicho, las novedades están a la orden del día. La primera y más importante es que durante la partida podemos cambiar de personaje entre tres distintos. La única diferencia entre ellos, por desgracia, es el color de las burbujas que disparan: verde, azul, o rojo (el nuevo). A lo largo del juego alternaremos de héroe (de forma automática pulsando un botón) para eliminar a ciertos enemigos. Éstos, aparecerán rodeados por una estrella de determinado color. Para eliminarlos será necesario dispararles una burbuja con el dragón del color que corresponda. Pero ojo, en ocasiones no será verde, azul o rojo, con lo que deberemos mezclar burbujas (es decir, dispararle varias) con el objetivo de mezclar colores y dar con el apropiado. Un sistema curioso que muestra todo su potencial en el modo multijugador, del cual os hablaremos más adelante.
"Bubble Bobble Double Shot" es tan adictivo como los primeros episodios de la franquicia, e incluye múltiples elementos conocidos por todos. Habrá objetos especiales que nos potenciarán (caramelos, zapatillas, etc) y otros items que nos darán un pequeño empujoncito en nuestro camino hacia el final de la historia. Podremos realizar combinaciones de enemigos emburbujados (para conseguir más puntos), desplazarnos por decorados diseñados de manera muy inteligente, y poner a prueba nuestra habilidad en situaciones peligrosas. Tal y como recordamos el primer "Bubble Bobble". Pero hay un fallo grave que acusarán muchos usuarios: no existe forma alguna de salvar partida. Algo que a éstas alturas de la vida, teniendo en cuenta que todos los "Bubble Bobble" anteriores ya lo incluyeron, resulta vital. Y es que sin poder salvar partida, aunque se recupera ligeramente la esencia del arcade (donde lo normal no era continuar cuando te mataban), el juego no tardará en frustrarnos al repetir una y otra vez las primeras pantallas. La solución estará en dejar la consola encendida mientras no juguemos, pero claro está, gastaremos batería y entre tanto no podremos poner ningún otro juego.
Otra novedad, relacionada con el anterior problema, es que no podremos continuar libremente cuantas veces queramos. Cada vez que deseemos continuar nos veremos obligados a realizar con éxito alguno de los minijuegos incluidos para la ocasión. Entre ellos habrá uno de agudeza visual (reconocer burbujas) u otro en el que dibujar rápidamente círculos con el stylus. Ciertamente, la incorporación de éstos minijuegos, así como la necesidad de realizarlos para continuar, son dos cosas que no llegamos a entender. Parece que algunas desarrolladoras o se sienten presionadas para que la gente utilice el stylus en sus juegos, o todavía se ciega con la idea de buscarle alguna utilidad a la pantalla táctil cuando el juego no se presta a ello.
Por suerte, es posible elegir nivel de dificultad antes de comenzar una partida, y hay un modo multijugador para tres usuarios. En él cada jugador controla a uno de los dragones, sin poder cambiar de color en ningún momento (si sólo somos dos jugadores, sí podremos cambiar de personaje). En éste modo la cooperación se torna protagonista, siendo uno de los mejores incentivos que incorpora el producto.
Gráficos
Bien por Hudson Soft, porque han recuperado la estética tradicional del primer "Bubble Bobble". Se quedan atrás los rediseños de personajes realizados en los dos anteriores episodios de la saga para dar paso a un estilo encantador y adorable (y al fin podemos olvidar la portada europea de "Bubble Bobble Revolution"). No hacen gala de una cantidad de animaciones sublime, pero los tres dragones se mueven de forma apropiada, contando con todos los gestos básicos que han ido mostrando a lo largo de la saga. La incorporación de distintos colores de burbuja ayuda a darle un tono más vivo a la pantalla, lo cual nunca viene mal. Por su parte, los enemigos han sido rediseñados, mostrando un aspecto más acorde a los últimos tiempos. Los jefes de nivel cuentan con mayor tamaño, pero tampoco son sorprendentes.
En cuanto al uso de la doble pantalla, resulta una de las mayores virtudes del producto. Gracias a ella los niveles del juego son el doble de grandes de los vistos antes, y están diseñados de manera que pasar de arriba a abajo o viceversa no sea nada complicado. Siempre nos queda ese pequeño punto muerto en la unión de las dos pantallas, pero con un poco de precaución no perderemos ninguna vida por encontrarnos traspasándolo con un salto.
Destacan, por otro lado, la intro y las distintas ilustraciones incluidas en el juego.
Música & Sonido
Pocos segundos después de comenzar una partida, lo primero que escucharemos será la mítica canción del "Bubble Bobble" original. Mejor inicio que ese no puede haber en un juego de éstas características. Más adelante, y a razón de la zona donde nos encontremos, la música cambiará, si bien ninguna canción logrará superar a la del arcade original, tan rompedora y tarareable como en sus orígenes. Los efectos de sonido también son fieles representaciones de los conocidos por todos, con los clásicos ruidos para el salto, el lanzamiento de burbujas, o el momento en el cual eliminemos algún enemigo.
Conclusión
Si bien en base es un juego divertido, y la incorporación de los colores ayuda a evolucionar su mecánica, la ausencia de un sistema de grabado o de passwords es demasiado notable. Sin uno de éstos elementos la rejugabilidad del producto se reduce de manera exagerada. El sistema de jefes, los minijuegos, y algunos pequeños cambios realizados en el planteamiento de los niveles, tampoco ayudan a convertir el título en un must have de la consola. Parece que todavía deberemos esperar para disfrutar de un nuevo "Bubble Bobble" a la altura de las circunstancias.
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