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Nuevo juego de acción desenfrenada con una optimización de bandera.
Tras cambiar de nombre el producto y la pinta de su protagonista varias veces, Metropolis Software parece haber dado con el juego que querían. Su argumento es más psicodélico que original. De nuevo el bien contra el mal, pero con los retoques necesarios para no saber quién es el bueno, quién es el malo y quién narices somos nosotros. Bueno, eso ultimo sí. Seremos Ryan Lennox, desterrado del cielo que sucumbe a las órdenes del señor del infierno. ¡Vaya!, ¿una historia épica medieval, de señores con alas, cuernos y tridentes? Para nada. En realidad el marco temporal transcurre en algo así como la actualidad y resulta que el cielo no es el cielo, sino una de las dos empresas mafiosas que domina la Tierra, instalada (muy bien) en el cielo. Ésta se llama curiosamente EtherLight (Luz Eterna). El bando contrario, como puedes imaginar, se trata de Abyss (Abismo), comandado por su jefe Lucius Black, que dirige su parte en la cruenta batalla entre organizaciones.
Pues resulta que el presidente de EtherLight, el brazo armado del Cielo sobre la Tierra, ha creado una tecnología capaz de anular la voluntad de la humanidad. Quiere utilizarla durante el Eclipse del Milenio porque la Tierra desaparecerá de la vista del Cielo durante un corto periodo de tiempo. Así, los del Cielo traman temibles planes y los del abismo tan sólo se defienden. Lo que pasa es que Abyss está de capa caída por la enconada presión de EtherLight y no dispone de hombres preparados. Aquí entramos nosotros, Lennox, que hemos sido expulsados de EtherLight por usar métodos poco ortodoxos en nuestro trabajo. Lucius en persona nos “pedirá” unirnos a su causa, que no es otra que seguir manteniendo el equilibrio entre el bien y el mal, de paso introducirnos en las entrañas de Etherlight para ver qué están tramando y descubrir el verdadero motivo de nuestra misión y destino.
Jugabilidad
“Infernal” nos mete en la acción rápida, pura y dura de un shooter en tercera persona en la línea de muchos otros como “Max Payne” o “El Matador”. Una acción constante que sin embargo no va a saber evolucionar y despertar el interés del jugador con el paso de las horas. Nuestro protagonista se cita con una amiga en lo que parece una trampa de su antigua compañía (EtherLight) para matarlo. Todos quieren su cabeza y no sabe bien porqué. En plena huida terminará topándose con el mismísimo Lucius Black, el ardiente líder de Abyss, que le ofrecerá un trato ligeramente forzado para unirse a su causa y luchar contra su anterior compañía. A Ryan parece quedarle algo de santito al pensarse mucho la oferta, pero una pequeña demostración del poder que podrá poseer y el odio hacia EtherLigt terminan de convencerle. En todo este trascurso del juego, desde la cita hasta la alianza con Abyss habremos matado a varias decenas de soldados con nuestra pistola y sus fusiles, en un primer contacto de aprendizaje (poco hay que aprender) en el que no moriremos ni a tiros. Lo que pasa es que la faena empieza tan rápido y fuerte que da la sensación de sumergirnos en plena guerra de golpe. Nada más lejos de la realidad, tanto en esta parte como en algunas fases siguientes la dificultad permanece por los suelos mientras Black te dirige (vía walkie) por las primeras líneas enemigas, explicándote tus nuevas cualidades malignas.
La cantidad de movimientos y habilidades de Lennox no tiene reproche, aunque tampoco alabanzas. Es lo de siempre, pero bien integrado en la historia. Lógicamente, podremos hacer uso de un arsenal, desde los puños hasta las armas más bestias. Entre ellas tendremos estrellas ninjas (que robaremos a los monjes de EtherLight), varias pistolas (simples, dobles y laser), granadas, bombas, fusiles, metralletas, lanzallamas, un arma soldadora (que lanza rayos de calor fulminantes), arma de rayos pesada, lanzacohetes y por supuesto un fusil francotirador. Durante la partida también podrás encontrar torretas con ametralladoras pesadas estacionarias. Estos son los pinceles del artista. Pero el artista en sí (es decir, tú y tu alter ego) dispone de sus propias cualidades asesinas. Lucius le ha capacitado con la habilidad infernal que dependerá (como si de un yonqui se tratase) del mana, que te da la fuerza y que debes ir reponiendo. Éste mana (y la barra que lo identifica) se alimenta del odio, la muerte y todas esas cosas. Si matas una cabra tu mana sube. Si estás ante focos de luz de EtherLight tu mana baja. Las habilidades que consumen mana son las más espectaculares. El primero es el ataque infernal que aporta el porqué del brazo ardiendo de Lennox en la portada. Con cualquier arma que portes, bastara una carga del click derecho del ratón para incendiar tu brazo y aumentar el daño del disparo de forma considerable, con fuegos de artificio incluidos. Éste ataque infernal se complementa con todas las armas de fuego y puñetazos.
Otra cosa que consume mana es el teletransporte (que también estaba “inventado” para los juegos por “Prey”). Con él podremos transportar nuestro espíritu hasta otros lugares inalcanzables por nuestro cuerpo y así desconectar la seguridad de turno. Sin duda, el uso del teletransporte de “Prey” es mucho más interesante y efectista. Realizar un movimiento con doble toque direccional hace rodar nuestro personaje mientras usa la habilidad de escabullirse. Mientras retozamos por los suelos un aura roja rodea al personaje y le hace invisible hasta que vuelve a quedarse quieto. Lo último destacable es su visión infernal. Los escenarios están llenos de bolas de energía infernal que no somos capaces de ver con nuestros ojos terrenales. Con esta visión podremos detectarlas fácilmente y así recargar nuestro mana.
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