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Una aventura gráfica que ya espera secuela y que está avalada por la buena acogida en el mercado nipón.
Desde hace unos meses venimos siguiendo un título para Nintendo DS que verdaderamente prometía por su buena acogida en el territorio japonés. Se trataba de “Osawari Tantei Ozawa Rina”, conocido como “Touch Detective” en Estados Unidos (de la mano de Atlus) y que llega a Europa como “Mystery Detective” gracias a 505 Games. Tanto éxito ha tenido en el mercado nipón que ya se está preparando el lanzamiento de una secuela en la propia consola táctil de Nintendo y se han disparado los rumores sobre la llegada de la licencia a Wii. Los responsables de este proyecto son los chicos de BeeWorks, que junto con Success han conseguido dar forma a un título divertido y perfectamente adaptado a DS. De momento ya está en las tiendas de la mano de Proein.
“Mystery Detective” se centra en la figura de Mackenzie, una joven apasionada por la idea de convertirse en detective privado. Su aventura arranca encerrada en una habitación, donde puede familiarizarse con el mundo de la investigación si quiere escapar. Sin embargo, cuando sale de ella, Penélope cruza su puerta muy afligida. Parece que ha sido víctima de un robo, un robo de sueños. Será el primero de los cuatro casos principales a resolver en “Mystery Detective”…por supuesto, no está sola, el mayordomo Cromwell, la soberbia Chloe y su mascota Funghi (una divertida seta) estarán allí para ayudarle.
Jugabilidad
Si medianamente te sientes atraído por el género de las aventuras gráficas seguro que has pensado en más de una ocasión lo bien que se le daría a Nintendo DS este terreno. También probablemente lo comprobaras hace tiempo con “Another Code” así que extraña que no haya tantos desarrollos de este tipo para la pantalla táctil. En “Mystery Detective” la adaptación del sistema point and click es muy previsible, de hecho, obvia. En la pantalla inferior de la consola veremos una panorámica lateral de la estancia en la que se encuentre el personaje, ya sea un interior o exterior. Allí tendremos que señalar con nuestro lápiz dónde queremos desplazar a Mackenzie y por supuesto, los objetos que creemos determinantes para nuestra investigación. La pantalla superior está reservada a una imagen del personaje principal, que gesticula y comenta sobre los acontecimientos de la partida.
Y sí, prácticamente aquí ha terminado todo. ¿Qué no quieres usar el stylus? (auténtico motivo del juego) Bueno, igualmente te puedes apañar con la cruz de dirección tradicional, pero eso no va a cambiar la partida. En el pie de la pantalla contamos con el clásico inventario donde seleccionar los objetos, examinarlos y combinarlos. En resumen, un sistema de juego clásico que recoge perfectamente la esencia de la consola, pero que también podría haber sido amenizado de distintas formas, quizá incluyendo más acciones o posibilidades en lugar de que un golpe de lápiz sea tan pronto ‘tocar’ como ‘usar’, ‘mirar’, etc. Con esta rutina iremos visitando distintos lugares de un reducido mapa, hablando, recogiendo pistas y por supuesto, resolviendo puzzles ¡que para algo he estudiado detective cinco largos años! Los puzzles, esenciales en el género, no son espectaculares dentro de “Mystery Detective”. Más bien algunos están desequilibrados. Por ejemplo, muchas veces avanzas sin problemas durante mucho tiempo, con la respuesta a tus preguntas delante de los ojos. Posteriormente puede que tengas que aguantar en el mismo punto. Por supuesto, afecta a la duración final del título, que contando con los extras puede alcanzar perfectamente la decena de horas.
En definitiva, los enigmas se pueden resolver de forma asequible aunque en función de la pericia del jugador el desarrollo se puede hacer bastante sencillo. Sólo depende de lo atento que estés a lo que te rodea. En los peores casos siempre puedes terminar usándolo todo con todo, una tarea tediosa teniendo en cuenta que con el sistema de control se reduce más a apuntillar la pantalla repetidas veces sin éxito. Una vez más se echa de menos algo más de protagonismo táctil, algo que de lo que se preocupan en peores títulos de DS y que hubiera añadido mucha frescura.
Un elemento esencial en las aventuras gráficas es el desarrollo de los diálogos. En “Mystery Detective” el hecho de no llegar los textos traducidos tiene un inevitable aspecto negativo, aunque tampoco desatacan por su complejidad. Para hablar con algún personaje basta con pinchar sobre él, momento en el que aparecerá en pantalla una serie de temas sobre los que preguntar al interlocutor. Como el resto del control, es muy simple e intuitivo. El guión del juego está lleno de bromas y comentarios, pero siempre con un ‘humor blanco’ y descafeinado.
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