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Más rol estilo Diablo.
Un juego más de rol en el que la Tierra está dividida por la guerra y la destrucción, por la crueldad y la violencia. Pocos son los lugares que se han librado de las eternas guerras entre guerreros y magos. Ahora, en un remoto valle de oriente, más allá de los límites de Bosque Retorcido, los enanos trabajan día y noche para levantar la primera ciudad construida por ellos en muchos siglos. Endurecidos por generaciones de sangre y fuego, tallan la piedra del mismo modo que lo hicieron sus antepasados, antes de que los magos Atlánteos los esclavizasen con el objetivo de recolectar los cristales de piedra mágica necesarios para crear grandes armas de destrucción. Tras generaciones de servidumbre bajo el dominio de los cueles Tecnomagos, la cultura enana casi había desaparecido. Sus artes y tradiciones habían sido destruidas por los crueles magos y tan sólo quedaban en pie las leyendas.
Pero de padre a hijo se fueron transmitiendo historias sobre el valor, la voluntad y el ingenio de su pueblo, antaño grande y orgulloso. Cuando llegaron los revolucionarios de la Pólvora Roja y rompieron sus cadenas, los enanos volvieron a prosperar para proteger su libertad y recuperar, junto a sus nuevos aliados, la herencia de su pasado. En pleno corazón de las tierras de los enanos, se preparan los cimientos de la ciudad de Silverhot. Miles de estos pequeños héroes sin hogar ni metas, han venido a levantar la ciudad como símbolo de su libertad y la voluntad de enfrentarse a la tiranía y el mal.
En éste punto es donde tu destino te encuentra con la aventura de “Mage Knight Apocalypse”. Eras un aventurero descarriado que ha perdido gran parte de sus años enrolándose en batallas perdidas sin ningún propósito. Luchas insignificantes que no te han proporcionado respeto ni gloria. Pero ahora te has convertido en uno de los Juramentos, un miembro secreto del grupo de los maestros espirituales Solonavi que han jurado proteger la tierra sobre todo mal…tu momento parece haber llegado. Se te ha ordenado viajar a través del Bosque Retorcido hasta Silverholt, para allí presentarte ante Sythvallis, el Solanavi encargado de tu Juramento. Él te dará las instrucciones necesarias para enfrentarte a tu nueva misión.
Jugabilidad
“Mage Knight Apocalypse” se presenta con un planteamiento extra-clásico, más clásico que los clásicos si cabe, que no va a aportar nada nuevo al género y que hará que en unas semanas pase a formar parte del grupo de los títulos que nadie se acuerda. Así de dura es la vida. Su argumento, plano desde múltiples puntos, trilla un poco más el marco temporal Medievo-fantástico repleto de enanos y magos del que “El Señor de los Anillos” y “World of Warcraft” parecen tener la patente. Esto no es de por sí negativo, pero no lo exprime de la forma correcta. Se toman muchas licencias por el hecho de ser un título basado en una línea de juegos de mesa no demasiado conocida. Con esto, conoceremos a los malísimos Atlánteos que hacen la vida imposible a los enanos, a los Juramentos (los Jedis de “Mage Knight”) y al temible Dragón de Apocalipsis con el que tendrá que enfrentarse nuestro avatar.
El menú principal da acceso a la partida para un jugador, el multijugador, ver la intro y las opciones del juego. El modo en solitario nos deja escoger entre cinco héroes apenas modificables: un enano fusilero, una vampiresa, una amazona, un paladín elfo y un mago draconiano. Todo este proceso se aleja del rol puro para caer en la acción estilo “Diablo”, con pocos parámetros a elegir y unos protagonistas predefinidos. Lo poco a personalizar está relacionado con el corte de pelo, el color de los ojos o la piel. En fin, lo necesario para entrar a clickear monstruos a diestro y siniestro. El corto camino que recorreremos hasta Silverholt no es más que el tutorial de turno que nos explicará cómo movernos, atacar, saquear cadáveres y todas esas cosas.
Podemos apuntar que no se automatizan los combates, es decir, un click por espadazo para tener algo que hacer mientras vemos morir a los enemigos o a nuestro protagonista, porque otra cosa no, pero morir y revivir a todas horas. No dispondremos de un nivel que subir, sino que serán nuestras habilidades las que evolucionarán. La mecánica del juego es inmensamente repetitiva. Consiste en avanzar hacia el punto del mapa, enfrentarnos a los bichos y ver cómo se juntan decenas que quieren matarnos, en desproporción de nuestras limitaciones mágicas y físicas (que prevalecerán durante todo el juego) con lo que la única estrategia de combate será ir tomando pociones mientras luchamos. Si nos quedamos sin ellas, sólo quedará morir, resucitar en el punto de control más cercano y seguir clickeando. El resto de opciones típicas del rol siguen la tónica del producto, con inventarios pequeños, modificaciones y mejoras del personaje mínimas y todos esos detalles que sólo hacen pensar que es un clon de “Diablo”, pero encima peor planteado.
La interfaz que se encuentra en la parte inferior de la pantalla tampoco arriesga. Muestra la foto del personaje, una barra de accesos directos a los objetos que quieras tener a mano, la parte de habilidades principales, otra para las secundarias, la barra de vida, la de magia y los enlaces a la lista de misiones, la mochila, el árbol de habilidades, la forja y el menú. Arriba, claro, nuestro mini-mapa. Por más vueltas que le damos a la pantalla y a la caja del DVD no encontramos nada novedoso, ni tan siquiera que plante cara a ninguna otra propuesta. La IA de los enemigos es imperceptible, tan limitada que no entra ni en la descripción de IA. En realidad hablamos de las rutinas de los personajes. Líneas de programación que les hacen reaccionar cuando estamos a dos palmos de ellos, aunque a otros dos palmos estemos machacando a sus amigos. PNJs que ni se reagrupan, ni esquivan, ni nada. Sólo los arqueros tienen las narices de irse por patas cuando te echas encima de ellos y no tienen nada que hacer. En el inevitable multijugador se nos da la opción de compartir la inolvidable experiencia con otros humanos, completando la campaña completa en modo cooperativo, o sus diferentes capítulos por separado.
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